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Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo Política de gestión del agua en los países en desarrollo y prioridades de la cooperación de la Unión Europea al desarrollo {SEC(2002)288}

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52002DC0132

Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo y al Consejo Política de gestión del agua en los países en desarrollo y prioridades de la cooperación de la Unión Europea al desarrollo {SEC(2002)288} /* COM/2002/0132 final */


COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO POLÍTICA DE GESTIÓN DEL AGUA EN LOS PAÍSES EN DESARROLLO Y PRIORIDADES DE LA COOPERACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA AL DESARROLLO {SEC(2002)288}

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO

POLÍTICA DE GESTIÓN DEL AGUA EN LOS PAÍSES EN DESARROLLO Y PRIORIDADES DE LA COOPERACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA AL DESARROLLO

ÍNDICE

1. Retos relacionados con el agua y el desarrollo

1.1. El agua dulce en los países en desarrollo

1.2. El debate internacional

1.3. Metas internacionales

2. Cooperación de la Unión Europea al desarrollo de los recursos hídricos

2.1. Estrategias y actividades en curso relacionadas con el agua

2.2. El agua como componente de las prioridades de desarrollo de la UE

3. El agua en las políticas de desarrollo de los Estados miembros de la UE y de otros agentes

3.1. Estados miembros de la UE

3.2. Coordinación y complementariedad

3.3. Asociaciones y organizaciones internacionales

3.4. Papel de la UE: diálogo político, cooperación al desarrollo y comercio

4. El camino a seguir

4.1. Mayor visibilidad de la actuación

4.2. Puesta en práctica de la gestión integrada de los recursos hídricos

4.3. Acciones relacionadas con los diferentes usos del agua

4.4. Retos globales básicos

4.5. Asociación Estratégica del Agua

5. Conclusiones

ANEXO: SEC(2002)288

Resumen ejecutivo:

La presente Comunicación orienta el apoyo de la Unión Europea a la gestión de los recursos hídricos en los países en desarrollo, con el fin de alcanzar los principales objetivos de desarrollo previstos en el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea: reducción de la pobreza, desarrollo económico y social sostenible e integración de los países en desarrollo en la economía global.

El reto de proporcionar agua y saneamiento a todos los países en desarrollo, ahora y en el futuro, requiere un gran esfuerzo y se ha de abordar en el contexto más amplio de una gestión integrada de los recursos hídricos que resulte sostenible (que incluya, por ejemplo, los aspectos naturales de los sistemas de recursos hídricos, los usos del agua en todos los sectores de la economía y con cualquier fin, el marco institucional de gestión de un recurso finito, la variación espacial de los recursos y la demanda y la contaminación del agua). Uno de los objetivos de la presente Comunicación es señalar dónde y cómo se integran las medidas sobre el agua y el desarrollo en las prioridades de desarrollo de la UE. Se insiste en la necesidad de considerar la gestión de los recursos hídricos una cuestión transectorial que se ha de integrar en la mayor parte de las medidas de desarrollo de la Comunidad, en la lucha contra la pobreza.

El presente documento se establece en el contexto del mayor protagonismo del agua en el plan de acción internacional, que resulta de un reconocimiento internacional creciente de la necesidad acuciante de conseguir la seguridad global del agua y de la necesidad de abordar la cuestión del agua desde un punto de vista holístico, como un asunto fundamental para el desarrollo sostenible. Así pues, la presente Comunicación se basa en las recientes recomendaciones de acción formuladas en la Conferencia Internacional de Bonn sobre el Agua Dulce y promueve la preparación de una iniciativa de la UE como punto clave del orden del día de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible.

La Comunicación resume un enfoque exhaustivo e integrado aplicable a todos los aspectos de la gestión de los recursos hídricos y a todos los usos del agua. El mensaje básico de la orientación normativa es la preparación de estrategias basadas en los principios subyacentes de la gestión integrada de los recursos hídricos. Por otra parte, las acciones esenciales que se habrán de realizar se centran en la oferta y el saneamiento del agua, la gestión transfronteriza del agua y la coordinación y la integración transectoriales.

El enfoque estratégico del acceso sostenible a los recursos hídricos y la gestión de éstos integra cuestiones sectoriales y transversales y afecta a todos los aspectos de la sostenibilidad. La sostenibilidad económica, social y medioambiental exige una gestión dirigida por la demanda, lo que supone la valoración del agua en todos sus usos. La gestión de la cuenca fluvial, la participación de todos los interesados (y en especial de las mujeres) en todas las fases del proceso de toma de decisiones y el intercambio de conocimientos e información promoverán la sostenibilidad institucional y la prevención de conflictos.

El camino hacia el acceso sostenible al agua y su gestión en los países en desarrollo depende del compromiso político y de la implicación de los interesados de los países en desarrollo. Ello es esencial para la cogestión de la cooperación al desarrollo de la UE. Además, la presente Comunicación recomienda una serie de líneas de acción sobre los retos globales del agua (mitigación de los efectos del cambio climático, impacto de la mundialización del comercio, cooperación regional). La cooperación a largo plazo con los países en desarrollo en estos aspectos relacionados con el agua tendrá repercusiones positivas en el desarrollo sostenible y la reducción de la pobreza a escala mundial.

1. Retos relacionados con el agua y el desarrollo

1.1. El agua dulce en los países en desarrollo

El agua dulce es un recurso finito e indispensable para mantener la vida, para realizar actividades productivas desde el punto de vista económico y para el propio medio ambiente. Ninguna estrategia de reducción de la pobreza puede pasar por alto la necesidad vital de agua del ser humano, hecho muy trascendente en cualquier análisis de los retos relacionados con el agua a que actualmente se enfrentan los países en desarrollo, como también es importante la necesidad de una gestión justa y sostenible de este recurso crítico en interés del conjunto de la sociedad. Igualmente necesario para el trabajo productivo y la salud y la dignidad humanas es un saneamiento medioambiental profundo, cuestión íntimamente relacionada con la oferta de agua.

Al inicio del nuevo milenio existe una enorme acumulación de necesidades insatisfechas. En 2000 no tenían acceso a agua salubre 1,1 millardos de personas (el 17 % de la población mundial) y 2,4 millardos de personas (el 40 %) carecían de un sistema de saneamiento adecuado. La mayoría de ellos viven en África y Asia. La rápida urbanización está desencadenando un aumento de la demanda. En los asentamientos periurbanos, sólo el 18 % y el 8 % de la población está conectada, respectivamente, a las redes de abastecimiento de agua y de alcantarillado [1]. Lamentablemente, es frecuente que los más pobres tengan que pagar precios más elevados por el agua, que compran a vendedores, que los más acomodados, que cuentan con abastecimiento canalizado y se benefician de tarifas subvencionadas. Los pobres que viven en áreas urbanas se encuentran también en situación de alto riesgo de enfermedad, debido al inadecuado saneamiento medioambiental.

[1] Evaluación de la oferta mundial de agua y de la depuración - Informe 2000, OMS-UNICEF-Centro Internacional de Agua Potable y Saneamiento (IRC).

Así pues, es necesario prestar mayor atención a la gestión del agua en cualquier proceso de planificación y programación del desarrollo con el que se pretenda contribuir al objetivo de la reducción de la pobreza, que constituye una inquietud de primer orden de la política de desarrollo de la UE, así como en los acuerdos de cooperación con países en desarrollo.

Tras la presión creciente que se ejerce en los recursos hídricos siempre se hallan el crecimiento demográfico, los cambios de estilo de vida y el desarrollo económico, especialmente en los países en desarrollo, donde el uso del agua tiende a aumentar a un ritmo superior al de la población. En muchos países de África y Asia la situación se ve complicada por las grandes fluctuaciones estacionales a que está sujeta la disponibilidad de agua, así como por los ciclos periódicos de sequías e inundaciones [2]. Para 2025, dos tercios de la población mundial podrían estar viviendo en países con problemas de agua.

[2] UN/Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo: Evaluación global de los recursos mundiales de agua dulce.

El cambio climático es y seguirá siendo motivo de presión adicional, y con mayor intensidad en el mundo en desarrollo, a cuyos pobres afectará especialmente. Para muchos países y comunidades en desarrollo, la capacidad de enfrentarse al cambio y la variabilidad climáticos y de adaptarse a ellos será un elemento esencial de las estrategias de reducción de la pobreza y en las perspectivas generales de desarrollo.

La seguridad del agua resulta más crítica a nivel doméstico, pero también es necesario un abastecimiento fiable para usos agrícolas, industriales, de generación de energía, etc. La agricultura es la actividad que más agua consume: en algunos países en desarrollo el 80 % del agua que se utiliza se destina a la irrigación. Si bien esta proporción podría disminuir con la mejora de la productividad del agua, el uso de grandes cantidades de éste recurso con fines de suministro alimentario resulta crucial en un mundo donde la población se sigue expandiendo rápidamente.

Así, la distribución del agua entre sus diferentes usuarios será cada vez más conflictiva. Su mala gestión (por ejemplo, con prácticas de riego insostenibles) puede conducir a la sequía y la desertización. En estas circunstancias, el hecho de que numerosos ríos, lagos y acuíferos subterráneos atraviesen fronteras nacionales constituye una fuente de conflictos potenciales cada vez mayor [3]. La distribución de los recursos hídricos aguas arriba y aguas abajo entre países con diferentes objetivos de desarrollo y capacidades institucionales entra en la prevención de conflictos y exige cada vez mayor atención política.

[3] En conjunto, 261 cuencas fluviales, que cubren el 45 % de la superficie del planeta, albergan al 40 % de su población y recogen el 80 % de la escorrentía fluvial y atraviesan las fronteras políticas de dos o más países (Aaron T Wolf: Criteria for equitable allocations: the hearth of international water conflict).

El agua se encuentra también sometida a graves amenazas resultantes de la actividad humana. Las actividades industriales y agrícolas precisan el uso de productos químicos que suelen ir a parar a las aguas superficiales y subterráneas, ya sea inmediatamente después de su emisión, ya tras un almacenamiento prolongado en condiciones inadecuadas. En el mundo en desarrollo, la mayor parte de los residuos se vierte directamente a los ríos, lagos y aguas litorales, sin ningún tipo de tratamiento previo. La disminución actual de la calidad del agua tiene graves consecuencias no sólo en la disponibilidad de recursos y la salud humana, sino también en ecosistemas vitales.

1.2. El debate internacional

En los últimos años, el agua y su gestión han estado cada vez más presentes en el plan de acción internacional. Han surgido nuevas inquietudes que se suman a las ya tradicionales sobre la oferta de agua y el saneamiento. Diversos acontecimientos internacionales importantes han contribuido a esta mayor visibilidad del agua, lo que constituye un reflejo del nivel y el abanico creciente de las inquietudes mencionadas.

Durante la Década Internacional del Agua Potable y el Saneamiento 1980-90, los objetivos más trascendentales, ambos igualmente importantes, fueron la satisfacción de las necesidades básicas de abastecimiento de agua y saneamiento. Estos objetivos se mantienen, pero desde entonces han empezado a destacar otras cuestiones. El valor económico del agua se puso de relieve en la Conferencia de Dublín de 1992, junto con la necesidad de adoptar enfoques participativos y de reconocer el papel de la mujer en la gestión de este recurso [4]. En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992 [5], se siguió reconociendo la importancia del agua en la sostenibilidad medioambiental, tanto en el futuro inmediato como en el lejano, así como la necesidad de salvaguardar los ecosistemas tratando al agua como un recurso precioso, sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades humanas básicas de agua y saneamiento. Conforme se ampliaba el abanico de cuestiones relacionadas con el agua fue surgiendo la necesidad de adoptar un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos.

[4] Conferencia Internacional sobre Agua y Medio Ambiente, Dublín, enero de 1992.

[5] Agenda 21, capítulo 18.

El uso eficaz y justo del agua depende de que se cese de aplicar medidas discontinuas que la tratan como un recurso ilimitado y «gratuito». Aún no está claro cómo valorar el agua económicamente, sobre todo en los países en desarrollo, donde atribuirle un precio podría encontrar un rechazo político, económico y cultural. En los casos en que el principio se acepta, está habiendo debates sobre la forma de decidir entre los usos de los diferentes sectores y la forma de facturar los servicios relacionados con el agua destinados a cubrir necesidades humanas básicas.

Estas cuestiones y la necesidad de abordarlas desde una perspectiva holística cobraron aún más importancia el II Foro Mundial del Agua, celebrado en la Haya en marzo de 2000. En aquel momento, el tema de la escasez de agua y las presiones crecientes que se ejercían en un recurso vital y vulnerable habían despertado una mayor atención. Se reconoció la seguridad del agua [6] como el objetivo global. En el Foro se presentaron una «Visión del Agua, la Vida y el Medio Ambiente», elaborada a partir de un amplio proceso de consulta, y un «marco de acción» que constituyeron la base de una declaración ministerial. En el marco de acción, preparado por la Asociación Mundial del Agua, se subrayaba la necesidad de actuar con el fin de movilizar la voluntad política, conseguir una gobernanza eficaz del agua, generar concienciación sobre el agua y aumentar la inversión para asegurarle un futuro.

[6] Véase el Anexo 1(Glosario).

Desde 1991, el Centro Internacional de Agua Potable y Saneamiento (IRC) se ha encargado de la mejora continua del programa de abastecimiento de agua y saneamiento. El Consejo de Colaboración está haciendo hincapié en la importancia del apoyo activo y la comunicación y trabajando sobre educación, higiene y saneamiento medioambiental [7]. Diversos acuerdos medioambientales multilaterales abordan directa o indirectamente la cuestión de la gestión del agua. A título de ejemplo se pueden citar la Convención de Ramsar, el Convenio de las Naciones Unidas sobre la desertización y el cambio climático y el Foro de las Naciones Unidas sobre los bosques.

[7] Programa de acción acordado en el V Foro Mundial del Centro Internacional de Agua Potable y Saneamiento (IRC), Iguazú, Brasil, noviembre de 2000.

La Conferencia Internacional de Bonn sobre el Agua Dulce (diciembre de 2001), que forma parte del proceso preparatorio de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible de Johannesburgo, prevista para septiembre de 2002, formuló 27 recomendaciones sobre temas prioritarios de gobernanza, recursos financieros y capacitación. Se destacaron cinco necesidades: 1) satisfacer las necesidades de seguridad de los pobres; 2) descentralizar la toma y la aplicación de decisiones y actuar al nivel adecuado; 3) crear nuevas asociaciones y coaliciones; 4) establecer acuerdos de cooperación a nivel de las cuencas fluviales, y 5) mejorar los resultados de los arreglos de gobernanza.

Uno de los propósitos de la presente Comunicación es servir de base para la preparación de la contribución de la UE al componente agua de la Cumbre de la Tierra, integrado en las metas y los objetivos de la Comunicación sobre la dimensión exterior del desarrollo sostenible.

1.3. Metas internacionales

Uno de los objetivos generales consiste en que todos los habitantes del mundo actual tengan acceso a un suministro adecuado de agua salubre, a la vez que se preserva la cantidad y la calidad del recurso de modo que se sostengan las funciones básicas del ecosistema y se garantice su existencia a las generaciones futuras. La meta subyacente del desarrollo internacional que sustenta la cooperación al desarrollo es la necesidad de reducir al menos a la mitad, para 2015, el número de personas en situación de extrema pobreza. Esta meta plantea objetivos esenciales específicos sobre el agua, a saber:

Gestión de los recursos hídricos: La Declaración del Milenio promovió el concepto de reducción de la explotación insostenible de los recursos hídricos mediante estrategias regionales, nacionales y locales de gestión del agua. Una meta concreta es que en todos los países se apliquen, como máximo en 2005, medidas y estrategias exhaustivas de gestión integrada de los recursos hídricos.

Abastecimiento de agua: En su Declaración del Milenio, la Asamblea General de las Naciones Unidas se comprometió a que la proporción de personas sin acceso sostenible a cantidades adecuadas de agua salubre y asequible se redujera a la mitad para 2015. Tras el II Foro Mundial del Agua, la Conferencia de Bonn recomendó complementar la meta sobre el agua potable con la de reducir a la mitad, para el año 2015, el porcentaje de personas que no tienen acceso a instalaciones de saneamiento.

2. Cooperación de la Unión Europea al desarrollo de los recursos hídricos

La política de desarrollo de la Unión Europea se apoya en el principio del desarrollo humano y social sostenible, justo y participativo [8]. Su propósito principal es reducir la pobreza, y en particular se reconoce que el acceso al agua y su gestión sostenible es un elemento importante de las políticas sectoriales de carácter social [9]. Uno de los objetivos de la presente Comunicación es mostrar cómo se relaciona el agua con las prioridades definidas en la política de desarrollo de la UE.

[8] Política de desarrollo de la CE, Declaración del Consejo y la Comisión, noviembre de 2000.

[9] Comunicación relativa a la política de desarrollo de la Comunidad Europea, página 18.

2.1. Estrategias y actividades en curso relacionadas con el agua

En 1998, la Comisión publicó sus directrices sobre la cooperación al desarrollo de los recursos hídricos [10], cuyo elemento central es el enfoque estratégico de su gestión justa, eficaz y sostenible. Estas directrices presentan el planteamiento de la UE en las actividades de desarrollo relacionadas con el agua, y por lo tanto constituyen una aportación esencial a las orientaciones políticas de la presente Comunicación. El centro del interés del apoyo de la UE a los países en desarrollo ha evolucionado gradualmente, pasando de un enfoque de proyectos de abastecimiento de agua y muy orientado a cuestiones técnicas, a uno de un programa que aborda inquietudes sociales y medioambientales mayores y el apoyo a una mejor gestión del recurso.

[10] CE - DG Desarrollo (1998): Directrices de la cooperación para el desarrollo de los recursos hídricos. Hacia una gestión sostenible de los recursos hídricos - Un planteamiento estratégico.

Los directrices de la gestión de los recursos hídricos y de los servicios relacionados con el uso del agua se clasificaron en seis categorías: institucionales y de gestión; social; económicas y financieras; medioambientales; informativas, educativas y comunicativas; y tecnológicas. Los 19 principios (que se recogen en el anexo 2) y las herramientas precisas para aplicarlos en la programación y los propios proyectos están ya guiando las actividades de desarrollo relacionadas con el agua que respalda la UE. Al aplicarlos hay que prestar una atención especial a algunos ámbitos de la gestión integrada, tales como la integración entre los usos del suelo y del agua, entre las zonas río arriba y río abajo de las cuencas fluviales, entre los aspectos cuantitativos y los cualitativos del agua y entre las vertientes sociales y las medioambientales. En la presente Comunicación también se tienen en cuenta las recomendaciones formuladas en el estudio que el Parlamento Europeo encargó en el 2000 [11].

[11] Parlamento Europeo, DG de Estudios (2000): El agua y el desarrollo en los países en desarrollo.

Los recursos hídricos están sometidos a una diversidad de presiones y demandas que inciden en su disponibilidad y su calidad. Entre estas diferentes demandas existen tensiones inherentes. La captación excesiva o la contaminación del agua por un usuario o en una parte de una cuenca fluvial limita las opciones de los demás usuarios. Los recursos hídricos se deben gestionar de un modo integrado, teniendo en cuenta todos los usos y demandas legítimos, incluidos los objetivos medioambientales. La gestión integrada exige que los recursos hídricos de una cuenca fluvial o de la cuenca hidrográfica de un lago determinado se gestionen con un enfoque holístico que equilibren las necesidades de agua del medio acuático y sus diferentes usos. El enfoque integrado exige también que se tomen en consideración toda el agua las aguas, incluida las subterráneas y las costeras. Este aspecto es de especial aplicación en el caso de los ríos que cruzan fronteras nacionales y en el de los lagos que bañan a varios países. La gestión integrada de los recursos hídricos y la gestión de cuencas hidrográficas [12] constituyen principios esenciales de la política de la UE.

[12] Definiciones en el anexo 1 (Glosario).

Históricamente, la cooperación de la UE se ha organizado regionalmente. Los recursos proceden del Fondo Europeo de Desarrollo (países ACP) y del presupuesto de la UE (Mediterráneo Meridional y Oriente Medio, Asia y América Latina, Europa Oriental y Asia Central), mientras que los préstamos están también financiados por el Banco Europeo de Inversiones. En los diversos programas regionales, las distintas medidas y actividades relacionadas con el agua presentan ciertos puntos en común (en la mayor parte de los casos, un enfoque centrado en la reducción de la pobreza), pero también algunas diferencias, dependiendo de las condiciones regionales y los acuerdos jurídicos. En el anexo 3 se ofrece una descripción más detallada.

- Lecciones aprendidas de la experiencia

La mayoría de los proyectos hídricos son de abastecimiento de agua y saneamiento, tanto rurales y urbanos, y cada vez son más los que abordan el ámbito más amplio de la gestión de los recursos hídricos. Periódicamente se realizan evaluaciones para valorar los resultados teniendo en cuenta los criterios de pertinencia, eficiencia, eficacia, impacto y sostenibilidad.

El uso de la gestión del ciclo de los proyectos como marco de los proyectos de cooperación al desarrollo ha mejorado su coherencia, desde la programación hasta la evaluación. Aplicado correctamente hace más fácil conseguir objetivos concretos (por ejemplo, mayor abastecimiento y mejora de la calidad del agua, del coste/eficacia y del impacto ambiental) medidos con indicadores comprobables. En el delicado contexto político y económico de los proyectos de desarrollo, su objetivo es que el diseño del proyecto toma en consideración las premisas y los riesgos. Por último, al abordar las necesidades de agua en términos de problemas y soluciones se puede propiciar la elaboración de métodos más rentables. En muchos casos, antes de diseñar nuevos planes se debería estudiar en profundidad el uso de las infraestructuras existentes (por ejemplo, reduciendo las pérdidas de agua).

Las conclusiones de la evaluación [13] apuntan a la necesidad de tener en consideración algunos elementos esenciales para que los resultados de los proyectos y los programas relacionados con el agua sean satisfactorios: un enfoque integrado (concepción, diseño, construcción, formación, gestión, incluido el control de la calidad del agua, y cuestiones medioambientales); la implicación de los afectados, de todos los niveles de responsabilidad y en todas las fases de concepción y ejecución del proyecto (de modo que el diseño de éste tenga en cuenta las prácticas y la experiencia locales, así como las preferencias por diferentes tipos de soluciones, y que incluya la participación de la mujer y las cuestiones del género en el diseño, la gestión y el control); la capacitación, enfocada en particular a una gestión sostenible de los recursos y servicios y al funcionamiento y el mantenimiento de los sistemas; y, por último, la concienciación sobre los impactos, los costes y las necesidades sociales y ambientales. Esto podría incluir el fomento y el establecimiento de una cultura de consumo entre los usuarios del agua. Desde el punto de vista medioambiental, los proyectos relacionados con el agua pueden ser más eficaces si se aplica una estrategia de reducción de la contaminación o de recuperación de la biodiversidad.

[13] Por ejemplo, «Evaluation globale des projets d'hydraulique villageoise en Afrique de l'Ouest» (1997); Evaluación del proyecto de ampliación del abastecimiento de agua en Kampala (2000).

Estas conclusiones destacan particularmente la necesidad de identificar claramente a los beneficiarios y sus problemas, de diseñar sistemas que satisfagan las necesidades reales de los usuarios teniendo en cuenta los diferentes estilos de vida y modelos de consumo, aprovechar sus conocimientos y experiencia y ajustarse a sus capacidades, incluidas las financieras, para mantener y gestionar los sistemas. Se deben realizar encuestas de consumo para poder planear un programa de extensión óptima, con el objetivo particular de alcanzar a los segmentos más pobres de la población periurbana.

Las evaluaciones de los proyectos de abastecimiento de agua en zonas rurales y urbanas de África han revelado que aunque en la mayoría de los casos exista un objetivo de mejora sanitaria, rara vez se tienen suficientemente presentes las vertientes del saneamiento y la calidad del agua. Así pues, la sensibilización y la capacitación deben tener en cuenta estos aspectos, en colaboración con los agentes sanitarios. Evaluaciones del componente medioambiental del programa regional TACIS, principalmente de los mares Negro, Caspio y de Aral, han confirmado el fuerte impacto de la calidad del agua en la agricultura, la pesca y el turismo, y cuánto benefician a las economías de los litorales las acciones de mejora de la calidad de las aguas afluentes.

Sin menoscabar el valor de los informes existentes, para proporcionar una base sólida a las acciones futuras (por ejemplo, en actividades de reducción de la contaminación, en experiencias relacionadas con las aguas transfronterizas, en la prevención de conflictos) es necesaria una gama más amplia de evaluaciones. La coordinación de los donantes no se limita a la mejora de la comunicación en la programación, el diseño de los proyectos y la financiación, sino que también es compartir experiencias que pueden mejorar el impacto de intervenciones futuras.

2.2. El agua como componente de las prioridades de desarrollo de la UE

Como ya se ha indicado al comienzo del capítulo 2, el objetivo primordial de la política de desarrollo de la UE es reducir la pobreza. Es la pobreza no definida simplemente como la falta de ingresos y recursos financieros, sino también con la noción de vulnerabilidad y factores tales como la falta de acceso a alimentos, educación y sanidad adecuados, recursos naturales y agua potable, suelo, empleo y créditos, información y participación política, servicios e infraestructuras. Todos estos elementos son necesarios para que las personas desfavorecidas controlen sus propios medios de vida y desarrollo, gocen de igualdad de oportunidades y vivan en un medio seguro y saludable. Así pues, el acceso a los recursos comunes y la ampliación de la prestación de servicios de modo que alcancen a quienes no tienen un acceso suficiente a ellos constituyen el núcleo de las estrategias de reducción de la pobreza. Algunos de los recursos críticos a los que muchas familias rurales de agricultores necesitan acceder son el suelo y el agua, mientras que entre los servicios críticos a los que todos han de tener acceso, tanto en el medio rural como el urbano, se encuentran la oferta de agua salubre y segura y medios adecuados de eliminación de residuos.

En los países en desarrollo, los problemas de la pobreza son complejos y multidimensionales. Dado que el agua es un bien social, económico y medioambiental fundamental para la actividad humana, la buena gestión de la base de recursos y servicios que de ella dependen interaccionará, directa o indirectamente, con la búsqueda de estos objetivos. La gestión del agua es una cuestión transectorial que se ha de integrar en las políticas de desarrollo relacionadas con la reducción de la pobreza. La gestión del agua afecta al análisis de las prioridades temáticas y las cuestiones transversales de la política de desarrollo de la UE desde varios puntos de vista [14]. El análisis siguiente aborda la cuestión de dónde y cómo se deben integrar en estas prioridades las medidas asociadas al agua y al desarrollo.

[14] Comunicación relativa a la política de desarrollo de la Comunidad Europea, COM(2000)212, 26.4.2000.

- Cooperación e integración regional

En la cooperación y la integración regional se han de tener en cuenta problemas económicos, sociales y medioambientales transfronterizos. La base de recursos compartidos suele incluir sistemas fluviales, lagos y aguas subterráneas. La cooperación transfronteriza sobre los recursos hídricos está adquiriendo una importancia creciente en numerosas regiones en desarrollo donde el crecimiento demográfico y los cambios de los modelos de consumo crean tensiones en sobre su disponibilidad y su calidad entre los usuarios que la consumen aguas arriba y los que acceden a ella aguas abajo. El reto que conlleva el reparto del agua consiste en evitar los conflictos y promover una cooperación pacífica entre los distintos intereses, tanto dentro de un mismo país como entre dos o más de ellos. La Comunicación relativa a la prevención de conflictos recomienda que la CE apoye acciones regionales de buena gestión de los recursos hídricos compartidos cuando exista un claro compromiso de colaboración regional [15].

[15] Comunicación relativa a la prevención de conflictos, COM(2001)211, 11.4.2001.

- Apoyo a las medidas macroeconómicas de determinados programas sectoriales sociales

La política de desarrollo de la UE reconoce que «resulta de máxima importancia el desarrollo de políticas sociales como las políticas sanitarias, de seguridad alimentaria, educación y formación, así como el acceso a los recursos hídricos y una gestión sostenible de los mismos» [16]. La satisfacción de las necesidades básicas constituye un factor indispensable para lograr la «seguridad del agua» [17]. El acceso al abastecimiento de agua salubre y al saneamiento, así como la educación sobre higiene, están estrechamente relacionados con la salud, además de constituir un factor (y una asignatura) de una oferta educativa mejor. Algunos factores clave de la pobreza, como la falta de acceso a agua limpia y saneamiento, la inseguridad alimentaria y las malas prácticas domésticas, están relacionados con la gestión del agua y son determinantes de la mala salud y la desnutrición. La UE puede contribuir considerablemente a la mejora de los niveles sanitarios, higiénicos y nutricionales que ayudaría en la erradicación de la pobreza por medio de un mejor acceso al agua salubre y los servicios de saneamiento, tanto en las zonas rurales como en las urbanas (donde aumenta sin cesar el número de habitantes en situación de pobreza absoluta y que carecen de acceso a los servicios básicos).

[16] Comunicación relativa a la política de desarrollo de la Comunidad Europea, página 18.

[17] Véase el Anexo 1 (glosario).

- Seguridad alimentaria y desarrollo rural sostenible

En la mayoría de los países en desarrollo, el crecimiento económico rural constituye un requisito previo indispensable para el crecimiento económico general y la producción de alimentos sigue siendo la principal actividad económica de una gran parte de la población rural. El impulso económico depende principalmente de bienes basados en los recursos naturales, tales como los productos agrícolas, la ganadería y la pesca, que requieren una gestión sostenible de los recursos hídricos. La integración de la gestión del suelo y los recursos hídricos es indispensable para asegurar el suministro de alimentos y la oferta de agua, sobre todo en ámbitos donde los recursos hídricos son objeto de competencia, y hacen necesaria una mayor eficacia del uso del agua en la agricultura, la actividad que más agua dulce consume, para reducir la presión sobre los recursos. Los habitantes más pobres y vulnerables de las zonas rurales son los más amenazados por la inestabilidad meteorológica y económica. Un deterioro grave de su situación, ocasionado por ejemplo por una sequía prolongada, puede exponerlos a un riesgo de déficit alimentario grave. Por tanto son especialmente sensibles a la falta de agua y en especial a la de agua de calidad aceptable [18].

[18] La política europea de apoyo al desarrollo rural. Documento orientativo. DG Desarrollo, febrero del 2000.

La política de desarrollo de la UE [19] reconoce que a menudo la seguridad alimentaria se tiene que garantizar por medio de un marco regional de producción y distribución, más que con uno nacional, lo que puede interpretarse como una transición de la autosuficiencia alimentaria a la seguridad alimentaria regional. Ello podría suponer la importación de «agua virtual» en forma de productos agrícolas muy intensivos en agua [20].

[19] Comunicación relativa a la política de desarrollo de la Comunidad Europea, página 27.

[20] Definición en el Anexo 1 (Glosario).

- Capacitación institucional

Entre los sectores que requieren apoyo y capacitación institucional se cuentan los que intervienen en el desarrollo y la ejecución de un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos, especialmente a largo plazo. En el caso del agua surgen las mismas necesidades que en otros: enfoques coherentes a todos los niveles (local, nacional y regional) para superar la fragmentación e instituciones transparentes y responsables. La gestión adecuada del agua exige responsabilidad política y buena gobernanza. Es preciso que tanto que los gobiernos y la sociedad civil se impliquen plenamente en las estrategias de reducción de la pobreza. La distribución justa del agua y las medidas contra la contaminación destinadas a salvaguardar la salud pública tienen que basarse en principios de la buena gobernanza.

A escala local, y en especial en las zonas de rentas bajas, el apoyo a las asociaciones de usuarios del agua y a las organizaciones locales que intervienen en la gestión del agua y los servicios de saneamiento pueden contribuir a la seguridad del agua y a la reducción de la pobreza. A nivel regional, el apoyo a las confederaciones hidrográficas puede consolidar la gestión integrada del agua y contribuir a la prevención de conflictos.

- Comercio y desarrollo

La UE promueve la sostenibilidad de la política comercial, en especial en los países pobres, con la intención de contribuir a un crecimiento no inflacionista en el que se preserven los recursos medioambientales y se fomente la justicia social. Por consiguiente, la UE está preparada para apoyar a los países en la adopción de medidas comerciales que tengan plenamente en cuenta la escasez de los recursos hídricos.

En entornos donde el agua escasea se ha de prestar una atención especial a vincular su gestión con la producción y el comercio de productos agrícolas e industriales. La relación entre el comercio y la seguridad del agua queda patente cuando están afectados los intereses de los pobres, en particular de quienes practican la agricultura de subsistencia. Las inquietudes sobre este reto global clave se tratan más detalladamente en el apartado 4.4.

- Transporte

El sector del transporte, y principalmente el del transporte por carretera, es uno de los que reciben más apoyo de la UE. No obstante, en algunas regiones las inversiones se podrían dirigir al transporte fluvial (y al marítimo). En las zonas deltaicas, litorales y forestales ribereñas, los sistemas de transporte por agua pueden ser la mejor o la única solución, pero pueden estar amenazados tanto por la falta como por el exceso de agua. El alto uso que se hace de los ríos europeos con fines de transporte ha demostrado que esta actividad puede aportar grandes beneficios, aunque también acarrea grandes amenazas para el medio ambiente. De este modo, la UE ha aprendido de la experiencia que, siempre que sea posible, el uso de las vías navegables para el transporte se ha de incluir en un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos y la UE promueve las políticas de transporte sostenibles que integran la planificación del uso del suelo y del agua.

- Aspectos horizontales y otros

Equilibrio de género: «Las desigualdades de género dificultan el crecimiento, la reducción de la pobreza y los progresos en materia de salud y educación» [21]. Una de las formas en que la desigualdad entre géneros contribuye a la pobreza es la pesada carga de tiempo y energía que impone a la mujer la recogida de agua para el uso doméstico. Con frecuencia, el papel de las mujeres en el abastecimiento y el uso del agua se pasa por alto en los procesos de planificación y gestión del agua; pero eso no es todo: la necesidad de liberarlas de las pesadas tareas relacionadas con el agua no es suficientemente valorada por quienes esperan que participen en los programas de generación de rentas y reducción de la pobreza. Así pues, en la integración de la igualdad entre géneros se debería prestar una atención especial a las medidas y los programas relacionados con el agua.

[21] COM(2000)212.

Medio ambiente y desarrollo sostenible: Como ya se ha señalado, la importancia del agua en la sostenibilidad medioambiental ha captado una atención creciente en el debate internacional. Al situar la mitigación de la pobreza y el desarrollo humano en el meollo de la política, resulta esencial reconocer que esos objetivos sólo se pueden alcanzar si se protege la integridad y la función de los ecosistemas naturales que sostienen nuestra existencia. A menudo, las inversiones en medio ambiente, como la mejora del suelo y la gestión del agua, y en sanidad, gestión de los residuos y limpieza del aire tienen tasas de rendimiento económico y social elevadas, además de promover el uso sostenible de los recursos. El olvido de las amenazas medioambientales no sólo podría socavar los esfuerzos por reducir la pobreza, sino incluso dar lugar a un aumento de ésta [22]. Una iniciativa conjunta UE/PNUD centrada en el impacto de la participación de los pobres en la mejor gestión medioambiental aborda, en particular, el contexto de los recursos hídricos [23].

[22] Comunicación sobre la integración del medio ambiente en la cooperación económica y al desarrollo de la UE.

[23] Iniciativa PNUD/CE sobre la pobreza y el medio ambiente: Lucha contra la pobreza con la mejora del medio ambiente - Hacia opciones de victoria-victoria.

Una perspectiva de desarrollo sostenible integra también diferentes usos del agua, tales como la energía, la industria y el ocio. En los países en desarrollo, el acceso a una fuente de energía fiable tiene una gran importancia económica, pues estos países dependen del suministro de energía para el bombeo de agua, el riego o el uso doméstico y para la gestión de los residuos, con lo que la energía tiene consecuencias en la cantidad de agua y su calidad. Las centrales hidroeléctricas suelen precisar retener agua en embalses, lo que provoca cada vez más inquietudes por su impacto medioambiental. También el uso del agua en la industria tiene que formar parte de la gestión integrada del agua y se han de preparar medidas específicas para prevenir la contaminación. En el capítulo 4 se analizan otras inquietudes importantes relacionadas con el agua, tales como la gestión de las inundaciones y las zonas costeras y las repercusiones del cambio climático en la gestión del agua.

Investigación: Diversos cuestiones de las interacciones entre la gestión eficaz del agua y la reducción de la pobreza precisan una investigación profunda. La investigación (y la capacitación) desempeñan un papel de primer orden en la elaboración del saber crítico necesario para formular medidas y conseguir que las medidas y los principios adoptados sean operativos. En el Quinto Programa Marco, la gestión y la calidad del agua se consideraron acciones clave, dentro del Programa de medio ambiente y desarrollo sostenible, así como en el marco del programa INCO (Cooperación Internacional). En el anexo 3 se ofrecen más detalles acerca de estos programas de investigación.

3. El agua en las políticas de desarrollo de los Estados miembros de la UE y de otros agentes

3.1. Estados miembros de la UE

La mayoría de los Estados miembros de la UE hacen especial hincapié en la cooperación al desarrollo relacionada con el agua. Dichos países son Alemania, Austria, Dinamarca, Francia, Irlanda, los Países Bajos, el Reino Unido y Suecia. Para algunos Estados miembros el agua puede ser parte integrante de una cooperación individual con un país, como es el caso de la cooperación al desarrollo de Portugal con Mozambique; para Finlandia, el agua está en el presupuesto sectorial de asistencia a la sanidad o a la educación. A pesar de las diferencias existentes en la importancia del agua como componente de la cooperación al desarrollo y en las medidas y prioridades relacionadas con ella, la similitud de los marcos políticos correspondientes es notable.

La satisfacción de las necesidades básicas de abastecimiento de agua y saneamiento sigue siendo una prioridad, especialmente en los programas de reducción de la pobreza (en general, la pobreza se define como la falta de medios para conseguir un sustento sostenible), pero en la actualidad esta prioridad se sitúa en una perspectiva integrada de la gestión de los recursos hídricos. También ha producido una traslación de proyectos técnicos individuales a un enfoque holístico de los programas donde se abordan cuestiones como la capacitación, la gestión a nivel local, la plena participación de los afectados, incluidas, en particular, las mujeres, la educación sobre higiene, la concienciación y la creación de asociaciones entre el sector público y el privado, todas las cuales integran una preocupación por la sostenibilidad a largo plazo de los recursos y los servicios que se basan en ellos. La mayor parte de los Estados miembros también están dejando atrás los proyectos individuales para pasar a programas de apoyo sectorial. Algunos países privilegian las tecnologías nuevas y alternativas, tales como la recogida de agua de lluvia y el saneamiento ecológico, e insisten en la calidad del agua favoreciendo la prevención de la contaminación en lugar de soluciones al final de la cadena, tales como la depuración del agua.

En el anexo 4 se presentan, resumidas, las políticas de aguas de los Estados miembros, y la lista de documentos del anexo 5 incluye referencias de los documentos de medidas concretas.

3.2. Coordinación y complementariedad

Según el Tratado UE, la coordinación y la complementariedad de las políticas y actividades de cooperación al desarrollo de la Unión Europea y los Estados miembros tienen por objetivo una contribución más eficaz de la UE a los países socios. La tarea y la responsabilidad de la coordinación global de la cooperación dentro de los programas nacionales corresponde en primer lugar a los gobiernos socios. Sin embargo, la Unión Europea también les puede ayudar socios a coordinar a los donantes, lo que resulta especialmente indicado cuando la fuente primaria de ayuda son los Estados miembros de la UE y la Comunidad. Las estrategias claras elaboradas por los países socios constituyen el marco ideal para lograr la complementariedad, cuyo propósito es el uso más sostenible de unos recursos limitados compartiendo experiencias, evitando duplicaciones innecesarias y usando sinergias en diferentes ámbitos de competencia.

Periódicamente se celebran reuniones de grupos de expertos con los Estados miembros, en las que se ponen en común políticas, prácticas y directrices de funcionamiento y se establece un enfoque europeo coordinado vinculado al logro de los objetivos de desarrollo internacionales. La coordinación también se realiza a nivel nacional, entre la Comisión y los Estados miembros de la UE, y con otros donantes.

3.3. Asociaciones y organizaciones internacionales

Tal como se detalla en el anexo 4, varias agencias de las Naciones Unidas están trabajando en ámbitos relacionados con el agua (PNUD, UNICEF y OMS, FAO, CNUAH, OMM, UNESCO y PNUMA). Algunas de ellas tienen asignado un mandato amplio, mientras que otras están más especializadas. La Comisión de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, organismo encargado del seguimiento del proceso de la Agenda 21, también se ocupa de cuestiones relacionadas con el agua, principalmente desde una perspectiva medioambiental. En la actualidad, la Comisión está pasando a una colaboración más estrecha con el sistema de las Naciones Unidas en el campo del desarrollo [24], con vistas a maximizar la complementariedad y los efectos sinérgicos.

[24] Comunicación de la Comisión: Construcción de una asociación efectiva con las Naciones Unidas en los ámbitos de desarrollo y asuntos humanitarios (2 de mayo de 2001).

El Banco Mundial ha reorientado su acción hacia la erradicación de la pobreza, lo que incluye la oferta de agua y la creación de servicios básicos de saneamiento. También se ocupa de las aguas transfronterizas desde el punto de vista de la prevención de conflictos. Uno de los ámbitos de interés del Fondo para el Medio Ambiente Mundial lo constituyen las aguas internacionales.

El Centro Internacional de Agua Potable y Saneamiento (IRC) es el principal foro internacional de las cuestiones relacionadas con el agua, el saneamiento y la higiene. La Asociación Mundial del Agua se creó para responder a la necesidad de coordinar la ejecución de un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos. La UE impulsa también la colaboración con las ONG, el sector privado, las asociaciones profesionales y los institutos de investigación. Diversos convenios incluyen obligaciones de gestión del agua.

3.4. Papel de la UE: diálogo político, cooperación al desarrollo y comercio

La Comunidad cuenta con tres medios de acción principales para perseguir los objetivos que se ha fijado en el ámbito del desarrollo: el diálogo político, la cooperación al desarrollo y el comercio. Estas vías se refuerzan mutuamente y deben usarse en la aplicación de las medidas de la Comisión relacionadas con el agua. Tomando en consideración las diversas medidas que presentan una dimensión hídrica, al formular y ejecutar medidas específicas la Comisión puede tener en cuenta el posible impacto de todos sus programas relacionados con el agua.

Dentro del mandato político de la UE de erradicación de la pobreza, la mejora de la seguridad alimentaria y del agua tiene un papel de primer orden. Por ser el principal proveedor de subvenciones, la UE tiene tanto el encargo como los recursos necesarios para realizar una contribución considerable al esfuerzo global de conseguir la seguridad del agua a escala doméstico, local, nacional e internacional. La realización de esta labor en estrecha colaboración con los Estados miembros de la UE aumenta la coherencia y la complementariedad de las medidas y prioridades, así como la coordinación de las actividades.

La cooperación internacional es uno de los principales objetivos de la ayuda de desarrollo de la UE. Teniendo presentes las competencias existentes en la UE en materia de políticas de gestión del agua (tales como el establecimiento y la aplicación de la Directiva marco sobre el agua, instrumento jurídicamente vinculante que promueve en la UE los mismos principios propuestos en la Comunicación relativa a los países en desarrollo), la Comisión puede tener un impacto notable apoyando la gestión integrada de los recursos hídricos a nivel regional, incluso en casos en que puede ser precisa la prevención de conflictos ocasionados por el agua. La colaboración entre la UE y otros agentes internacionales en proyectos sobre acuíferos, lagos o ríos transfronterizos puede acrecentar la confianza de los ribereños.

4. El camino a seguir

4.1. Mayor visibilidad de la actuación

El argumento que se presenta en esta Comunicación destaca la necesidad de que se preste mayor atención a la fragilidad de la oferta mundial de agua dulce y su distribución para asegurar una calidad de vida razonable a todos los habitantes del mundo, en especial a los más pobres. Todos los aspectos del recurso y sus diferentes usos, así como otros ámbitos conexos tales como la sostenibilidad medioambiental, la contaminación y el saneamiento, deben estar englobados en una mayor inquietud política por el agua de nuestro planeta. Esto plantea la necesidad de una mayor visibilidad política del agua en el programa de cooperación al desarrollo de la Unión Europea. Como ya se ha señalado, en la actualidad estas cuestiones despiertan una considerable inquietud internacional, tanto por sí mismas como en cuanto parte de iniciativas de erradicación de la pobreza, y las instituciones de la UE tienen una papel que desempeñar en los debates y las acciones prácticas dedicados a este fin. Los principios sectoriales establecidos se apoyan en la presente Comunicación por constituir la base para preparar medidas. En este capítulo se vuelven a tratar los temas prioritarios, tanto regionales como globales, con el propósito de articular y destacar los mensajes más importantes sobre el camino que conviene seguir.

Las seis prioridades de desarrollo de la Unión Europea conforman el marco global para alcanzar estos objetivos, y en él se han identificado tres asuntos críticos en los que aplicar la gestión integrada de los recursos hídricos para realizar intervenciones válidas en cuestiones del agua:

(1) Garantizar a cada ser humano, y especialmente a los más pobres, un abastecimiento suficiente de agua potable de buena calidad y los medios adecuados para eliminar sus residuos, con el objetivo general de reducir la pobreza y mejorar la salud y la calidad de vida.

(2) Una gestión de los recursos hídricos transfronterizos sostenible y justa que tenga en cuenta todos los intereses pertinentes e integre las necesidades en conflicto de los diferentes usuarios, y en particular los de las comunidades ribereñas y los Estados que compartan una misma base de recursos.

(3) Coordinación transectorial para garantizar la distribución justa y adecuada del agua entre los diferentes tipos de usuarios, lo que exige la integración de los principios de gestión del agua en las medidas correspondientes: agua para seguridad alimentaria, para el medio ambiente, la energía, la industria, etc.

Ya se ha señalado que el principal objetivo de un enfoque integrado es conciliar necesidades y usos en conflicto sin olvidar el principio transversal de la igualdad entre géneros. Formando parte de este objetivo general se ha de prestar una atención especial a diversos aspectos de la «integración»: entre sectores y entre socios, para superar la fragmentación de responsabilidades; entre los usos de la tierra y los usos del agua que se efectúen en la cuenca fluvial o hidrográfica; entre protección de la calidad del agua (insistiendo en la prevención de la contaminación) y la maximización de la cantidad; entre los usos de las aguas superficiales y los de las aguas subterráneas; entre las medidas basadas en la oferta y las basadas en la demanda, prestando una atención especial al establecimiento de los precios de los servicios relacionados con el agua; y entre la demanda de agua a corto plazo para desarrollo humano y las necesidades a largo plazo para proteger los hábitats y la biodiversidad, especialmente en los humedales.

La principal responsabilidad a la hora de garantizar una gestión sostenible de los recursos hídricos corresponde a los gobiernos [25]. Así, el apoyo a los países y las regiones en desarrollo para que elaboren sus propias políticas y estrategias de gestión del agua y consoliden sus capacidades de financiación pública multiplicará las posibilidades de conseguir la seguridad del agua.

[25] Recomendaciones de acción (n° 1), Conferencia Internacional sobre el Agua Dulce, Bonn, diciembre de 2001.

Para lograr el mejor efecto posible con la aplicación del enfoque integrado se ha de tener en cuenta la cuenca hidrográfica o la cuenca o subcuenca fluvial, si procede. Por tanto es esencial promover el desarrollo de planes de gestión de cuencas hidrográficas. Los proyectos del sector hídrico deben ser coherentes con dichos planes o, en caso de que éstos no existan, incluir asistencia para su preparación.

4.2. Puesta en práctica de la gestión integrada de los recursos hídricos

- Sensibilización y participación

Es necesario sensibilizar a todos los afectados para asegurarse de que reconocen el valor del agua en todas sus dimensiones (económica, social, cultural, sanitaria y medioambiental). Un mejor entendimiento de las presiones que sufren los recursos hídricos y de las consecuencias sobre el agua de comportamientos irresponsables y peligrosos mejorarán la motivación para que se haga una gestión más eficaz del agua y ayudarán a definir normas sociales adaptadas a una situación cambiante. Los usuarios han de comprender que el derecho de usar el agua conlleva responsabilidades de uso sostenible y reutilización. En medios en que tradicionalmente el agua y los servicios relacionados con ella se han considerado «gratuitos», el mensaje de que este recurso posee un valor económico y de que tales servicios se han de pagar tiene que transmitirse de un modo convincente. Los responsables políticos han de entender que la gestión de la demanda es preferible a servicios basados en la oferta, que tienden a acrecentar la injusticia y a excluir a los pobres, a la vez que subvenciona los servicios prestados a los más acomodados. La sensibilización de todos los afectados es también una condición previa de la colaboración transfronteriza. Las actividades que convendría promover incluyen campañas educativas públicas dirigidas a los adultos y los jóvenes en los medios de comunicación, las escuelas, los centros de formación, las organizaciones femeninas, las asociaciones profesionales y los foros políticos.

Es necesaria la participación de todas las partes, con un espíritu de colaboración equilibrada a todos los niveles y en todos los contextos que incluya el equilibrio entre géneros. Esto no se refiere únicamente a los gestores, técnicos, profesionales y administradores, sino igualmente a todos los segmentos de la sociedad, incluidos los agentes económicos y sociales y los representantes de la sociedad civil, así como las ONG, las asociaciones de usuarios y el sector privado. La implicación es la clave del éxito de las políticas y actividades, especialmente en lo relacionado con la erradicación de la pobreza. La elaboración y la ejecución eficaz de las políticas requiere asimismo la colaboración entre donantes y países socios.

- Consolidación y gestión institucional

El éxito de las medidas, los programas, los proyectos y los servicios depende en gran parte de la capacidad, los recursos y los conocimientos especializados de las instituciones responsables, ya sean entidades oficiales nacionales o internacionales como las confederaciones hidrográficas u organismos más informales, como asociaciones de usuarios del agua. Estas últimas son especialmente importantes a la luz del principio de que los servicios relacionados con el agua deben gestionarse en el nivel administrativo más bajo que resulte adecuado, y de la implicación de los interesados en las decisiones sobre gestión y gobernanza de los recursos hídricos. En las formas innovadoras de prestación de servicios intervienen los usuarios, los proveedores informales de servicios y el sector privado. Se ha de prestar al marco legislativo y normativo, la capacidad administrativa y la transparencia la atención que merecen, con el fin de garantizar la buena «gobernanza del agua». Por otra parte convendría establecer mecanismos concretos de salvaguarda de los pobres y de la equidad de género.

Uno de los ámbitos de cooperación más importantes es, pues, la capacitación por medio del desarrollo de los recursos humanos, la formación y la creación de redes, de modo que las instituciones relacionadas con el agua sean más eficaces y los servicios relativos al agua atraigan más inversión privada, necesaria para colmar la diferencia existente entre los niveles actuales de gasto y los que hacen falta. Los países socios han de ser capaces de racionalizar sus políticas del agua y elaborar y aplicar estrategias adecuadas con participación local, nacional, regional e internacional.

Una acción que mejoraría la eficacia de la gestión integrada de las cuencas fluviales es el refuerzo de los intercambios de conocimientos y experiencias y de los vínculos que existen entre los agentes europeos y los de los países en desarrollo. Se podría recurrir a la experiencia de la UE para promover grupos de apoyo y centros de excelencia regionales con los que los países pudieran beneficiarse, verbigracia, de los casos exitosos de mejora de la gobernanza del agua o de introducción de un enfoque integrado de la gestión de los recursos hídricos (tal como la Directiva marco sobre aguas, como ejemplo de la gestión del agua en las cuencas fluviales), aplicables también en un contexto transfronterizo.

- Gestión basada en la demanda

A resultas de la mejora de las condiciones de vida y el incremento de las aspiraciones sociales, la demanda de agua está en aumento prácticamente en todo el mundo. Numerosos países en desarrollo están pasando de enfoques basados en la oferta a otros articulados sobre la demanda, lo que puede describirse como una «escalera en la gestión del agua»: cuando la demanda y la competencia son bajas, es decir, cuando el acceso es relativamente fácil, el coste es bajo y el sistema institucional relativamente simple. Una demanda superior (más personas por unidad de flujo) da lugar inicialmente a disposiciones técnicas de aumento del la oferta, es decir, a una fase de gestión basada en la oferta. Los sucesivos aumentos de la demanda provocan competencia intersectorial e inquietudes medioambientales. Estos retos de gestión no se pueden manejar únicamente con medios técnicos articulados en la oferta, por lo que es necesario aplicar estrategias dirigidas por la demanda. Poco a poco se va haciendo inevitable el «mejor uso posible» del agua, lo que exige arreglos institucionales adecuados.

La integración de las medidas basadas en la oferta y en la demanda precisa un apoyo de capacitación. Se han de mejorar los conocimientos en diversos ámbitos, por ejemplo, de los factores que influyen en la demanda, así como de las implicaciones medioambientales en las diferentes etapas de la escalera.

En una situación de demanda creciente, el reto consiste en reducirla al tiempo que se aumenta el rendimiento (por unidad de agua). Esto implica asignar un valor al agua para todos sus usos y pasar a la tarificación de los servicios relacionados con el agua y la imposición de multas o aranceles por la degradación de ésta. La gestión eficaz de la demanda incluirá la protección de las fuentes y la reutilización del agua. Las decisiones sobre el precio del agua no se deben limitar a la recuperación de los costes de los servicios, sino que han de incorporar los costes de protección medioambiental relacionados con los residuos y la contaminación, es decir, el principio de «quien contamina paga». No obstante, aunque deben recuperarse los costes para poder mantener el abastecimiento y la depuración del agua, también lo es satisfacer las necesidades básicas de los pobres y los grupos vulnerables diseñando estructuras arancelarias y sistemas de recaudación adecuados. Dado que la fijación de precios es una cuestión delicada, es necesario elaborar, de un modo transparente y con la intervención de los usuarios, mecanismos de establecimiento de precios que incluyan incentivos adecuados, así como introducir las nuevas tarifas escalonadamente.

- Ampliación de la base de conocimientos

La base de conocimientos sobre el agua y los residuos y su gestión eficaz, justa y sostenible en los países en desarrollo tiene que ampliarse en varias cuestiones: aspectos políticos, sistemas de gestión y tecnología. Esta ampliación se puede basar en la experiencia satisfactoria conseguida en la cooperación internacional sobre ciencia y tecnología. Un punto muy importante es la elaboración de conceptos que puedan contribuir a operativizar los principios del desarrollo sostenible de los recursos hídricos, prestando naturalmente atención a las inquietudes societales y de equidad. También habrá de prestar a los enfoques innovadores la atención que merecen (por ejemplo, en la gestión de la demanda, la depuración ecológica). Con mayores esfuerzos en el uso de los resultados de la investigación, los conocimientos y la innovación, mediante la capacitación y la asimilación, aumentarán las posibilidades de obtener resultados tangibles.

Un diálogo continuo y la interacción con instituciones socias, así como la consideración de los resultados del debate internacional, alumbrarán nuevas posibilidades de programas de investigación en colaboración (como el programa INCO, véase el anexo 3), que deben abordar la transición hacia la sostenibilidad. Dados los retos planteados, la investigación sobre sistemas y medidas integradas e interdisciplinarias tendrán más prioridad. En este contexto resultará esencial preparar y difundir, conjuntamente con socios de los países en desarrollo, los conocimientos necesarios para responder a las cambiantes aspiraciones sociales, en particular de los grupos más desfavorecidos y vulnerables. El conocimiento generado por la investigación deberá ayudar a aportar opciones y a permitir opciones sostenibles de estilos de vida y de los usos de los recursos hídricos, así como a promocionar incentivos y medidas reguladoras adecuados.

- Coordinación

Se ha de consolidar la colaboración entre donantes bilaterales y multilaterales y organizaciones internacionales en programas relacionados con el agua, tanto a nivel regional como a escala internacional. En este contexto, el grupo informal de expertos en agua de la Comisión Europea y de los Estados miembros de la UE puede seguir orientando la evolución de las políticas y su aplicación de un modo coordinado. La complementariedad suscita una fuerte inquietud: la Unión Europea invita a los donantes a intensificar la coordinación para conseguir mayor complementariedad y mejorar la eficacia de la ayuda. Otras acciones son la colaboración con el Banco Mundial y los países en desarrollo socios en el marco del objetivo de reducción de la pobreza, así como estrategias nacionales y sectoriales en las que el agua tenga la prioridad que merece y se trate de una manera integrada.

Se recomienda una colaboración más intensa con la Asociación Mundial del Agua, en especial en sus actividades de formación de redes en las regiones en desarrollo, así como con el Centro Internacional de Agua Potable y Saneamiento (IRC), con las agencias de las Naciones Unidas, como la FAO en el agua para la alimentación, con programas basados en convenios, con la sociedad civil y las ONG para la promoción de servicios de gestión local y con el sector privado. La coordinación entre donantes es especialmente necesaria en la gestión de las aguas transfronterizas.

La UE debería desempeñar un papel activo, en estrecha colaboración con los Estados miembros (no sólo las administraciones nacionales, sino también el sector privado y la sociedad civil), en los preparativos de la Cumbre de la Tierra sobre Desarrollo Sostenible de 2002 y el III Foro Mundial del Agua de 2003.

4.3. Acciones relacionadas con los diferentes usos del agua

Los ámbitos de importancia crítica definidos en el apartado 4.1, a los que se debe dedicar una atención política especial y para los que se deben movilizar todas las fuentes de financiación (pública y privada) [26], cubren todos los usos posibles del agua en un marco integrado de gestión de los recursos hídricos. El camino a seguir queda marcado por dichos ámbitos, desde una perspectiva local y nacional. El contexto de la cooperación regional (aguas transfronterizas) y las relaciones existentes entre el agua y las cuestiones globales críticas del cambio climático y el comercio se tratarán en el siguiente apartado.

[26] Recomendaciones de acción en el ámbito de la movilización de recursos financieros, Conferencia Internacional sobre el Agua Dulce, Bonn, diciembre de 2001.

- Abastecimiento de agua y saneamiento

El objetivo de «agua y saneamiento para todos» establecido para la Década Internacional del Agua está lejos de cumplirse. Tal como se declara al principio de este capítulo, se considera que la extensión del agua salubre y los servicios de saneamiento para que se satisfagan las necesidades de los segmentos más pobres y peor servidos de la población precisa un apoyo crítico.

Para alcanzar este objetivo se debe hacer hincapié en determinados mensajes auxiliares sobre la necesidad de mejorar el funcionamiento y el mantenimiento, con mayor participación de los usuarios; minimizar el agua no contabilizada y reducir el derroche de agua; introducir dispositivos de ahorro de agua y reutilizarla cuando sea posible; establecer los precios de los servicios relacionados con el agua de modo que salvaguarde los intereses de los pobres; e introducir incentivos para salvaguardar la calidad del agua en el nivel local, tales como la protección de los pozos y el almacenamiento cuidadoso del agua.

En este contexto cabe señalar dos prioridades urgentes [27]:

[27] Marco de acción, Asociación Mundial del Agua.

Ampliar la cobertura del saneamiento y la educación sobre higiene

El saneamiento es una cuestión desatendida cuyas tremendas consecuencias sanitarias hay que recalcar y tratar. La mejora del comportamiento higiénico y del saneamiento ambiental, junto con la oferta de agua, deben ser elementos críticos de los programas de sanidad pública, lo que se podría conseguir, por ejemplo, propiciando en las comunidades con ingresos bajos un mayor entendimiento de la relación entre la falta de higiene y la enfermedad.

Por otra parte es necesario un análisis profundo de las opciones técnicas sobre los riesgos sanitarios, las actitudes y costumbres imperantes, la aceptabilidad, los conocimientos y las prácticas existentes, los costes, las instalaciones disponibles y el marco normativo. Existen nuevos enfoques prometedores que convendría conocer mejor, como el saneamiento ecológico [28]. Los sistemas de recirculación pequeños pueden ajustarse según las condiciones de asequibilidad y la capacidad de gestión (a diferencia de las redes de alcantarillado sofisticadas) y aportar grandes beneficios (mejora del medio ambiente y ahorro de agua).

[28] Definición en el anexo 1 (Glosario).

Responder al reto de la urbanización

La rápida urbanización de todas las partes del mundo en desarrollo está provocando presiones crecientes sobre la oferta de agua, los sistemas de drenaje y el saneamiento municipales, incluidos los servicios de alcantarillado. En este contexto, el mensaje básico es que el abastecimiento de agua salubre por conexión a la red y la conexión al alcantarillado no son asequibles para la mayor parte de la población y que cualquier estrategia para atender las necesidades de los pobres urbanos ha de ofrecer soluciones baratas que tengan en cuenta las capacidades de los usuarios. Otro mensaje importante es que el fracaso en la protección de la calidad del agua en su cuenca hidrográfica aumenta los riesgos sanitarios de la población urbana.

- El agua para la alimentación: seguridad alimentaria y del agua

La seguridad alimentaria a nivel doméstico, local y nacional constituye un elemento esencial de la reducción de la pobreza. La seguridad alimentaria no se puede divorciar de la disponibilidad de agua porque una elevada proporción de los recursos mundiales de agua dulce se dedica a la agricultura de regadío. Esta cuestión también está vinculada con las necesidades de la ganadería, la pesca y la acuicultura. Abogar por el uso adecuado y su buena gestión con fines alimentarios significa conceder importancia a planteamientos enfoques a pequeña escala eficaces y el uso de tecnologías eficientes en agua (recogida de agua de lluvia, riego por goteo a pequeña escala). La vulnerabilidad de los cultivos a las sequías y las inundaciones también es una consideración importante a de tener en cuenta en la política del agua. También es necesario promocionar prácticas agrícolas respetuosas del medio ambiente, con un uso mínimo de productos químicos para evitar la contaminación de las aguas a consecuencia de usos y almacenamiento indebidos.

A la vez que se debe reconocer el impacto de la producción alimentaria urbana (y periurbana) en los pobres urbanos, en las acciones dirigidas a promover la seguridad alimentaria en las zonas rurales pobres debe contemplarse la diversificación de la alimentación, junto con métodos de ahorro de agua (por ejemplo, la agricultura de secano, que tiene efectos indirectos en la sostenibilidad medioambiental al reducir la producción de metano) y sistemas de gestión más sostenibles (por ejemplo, irrigación que maximice la productividad por unidad de agua, prácticas agrícolas específicas de zonas áridas que reducen la salinización, etc.). De este modo habrá oportunidades alternativas de generación de rentas para los más pobres y disminuiría la presión sobre los recursos hídricos escasos

- Protección y restauración de los ecosistemas y los recursos hídricos

La sobreexplotación del agua para las necesidades humanas puede tener consecuencias desastrosas en el hábitat natural. En el caso de la gestión del agua se traduce en que deben tenerse en cuenta las necesidades de agua y la protección de los ecosistemas acuáticos. Las masas de agua y en particular los humedales tienen una biodiversidad extremadamente rica que a menudo tienen gran importancia para los pobres. Las estrategias de gestión deben reconocer la importancia de estos recursos. Y la capacidad autopurificadora de los ecosistemas acuáticos y los humedales en buen estado constituye un elemento importante de la sostenibilidad a largo plazo de los usos del agua. La experiencia europea demuestra que todos los socios de una cuenca fluvial se benefician de que los ecosistemas acuáticos estén sanos, porque con ello se reducen las necesidades de tratar agua de beber o para otros usos.

Resulta esencial encontrar el equilibrio justo entre las necesidades humanas y el valor intrínseco de los ecosistemas en todos los niveles de gestión del agua. Es necesario emprender acciones concretas de apoyo al mantenimiento de los ecosistemas de modo que la sobreexplotación y la contaminación no pongan en peligro la oferta de agua dulce. Las acciones que se tomen deben que asegurar la operatividad de los ecosistemas clave y que las pérdidas de especies, hábitats y biodiversidad no agotan otras bases de recursos, tales como los peces.

La disminución de la calidad de las aguas superficiales y subterráneas acentúa la necesidad de que, tanto en las zonas urbanas como en las rurales, se ataquen las causas de la creciente contaminación del agua en lugar de limitarse a mitigar sus efectos, por lo que el apoyo que se preste se debe orientar más a disminuir la contaminación [29] que a curar sus efectos.

[29] Definición en el anexo 1 (Glosario).

- Uso sostenible del agua en los sectores industrial y energético

La generación de energía hidráulica se debe integrar en los planes de gestión de los recursos hídricos, en primer lugar para el uso racional del agua en la producción de energía, pues su puede amenazar la generación de electricidad. El interés de los donantes en proyectos que precisan grandes presas va disminuyendo, excepto cuando se construyen en lugares singularmente competitivos por sus bajos costes o donde el impacto social y medioambiental sea aceptable. Las centrales hidroeléctricas pequeñas y medianas suelen constituir una solución sostenible de las necesidades energéticas, por ejemplo en zonas montañosas con pocos recursos energéticos [30]. También es necesario invertir en energía renovable para bombear agua, tratar las aguas residuales y desalinización, cuando sea posible.

[30] Comisión Mundial de Represas: Informe final, noviembre de 2000.

La industria no es solamente un importante consumidor de agua, también es un gran contaminador. La mayoría de sus residuos se descargan sin tratar en los cursos de agua. Tanto las grandes como las pequeñas industrias contribuyen a la contaminación de las aguas superficiales y subterráneas. La necesidad de tecnologías rentables y ecológicamente adecuadas para todos los tipos de residuos líquidos y sólidos es una cuestión esencial. También es necesario invertir en sistemas de gestión de la contaminación.

- Gestión de los riesgos relacionados con el agua y del litoral

Otro asunto trascendente en la planificación de los recursos hídricos es la reducción de los riesgos relacionados con el agua derivados de las sequías y las inundaciones, así como la mitigación de sus efectos. La gestión de las inundaciones pasa por acciones en toda la cuenca fluvial, aguas arriba y aguas abajo, así como en la zona costera y las zonas marítimas adyacentes. La preparación de cara a las inundaciones y la mitigación de sus efectos deben contar con dispositivos de alerta, medidas tales como la construcción de estructuras de protección contra inundaciones y la creación de capacidad de almacenamiento, además de medidas no estructurales como la planificación del uso del suelo. Las medidas dirigidas a mitigar los efectos de las sequías incluyen dispositivos de alerta temprana y capacidad de respuesta; sistemas eficaces de ayuda de urgencia que incluyan abastecimiento de agua potable y ayuda alimentaria; mejores sistemas de almacenamiento de agua y alimentos, y la promoción de medios alternativos de subsistencia en las zonas propensas a la sequía.

La mala gestión, la extracción excesiva y la contaminación de los recursos hídricos repercuten en la zona de descarga, sea un delta o un litoral, y en los ecosistemas marítimos asociados. La gestión integrada de los recursos hídricos en las cuencas fluviales debe incluir la gestión del litoral.

4.4. Retos globales básicos

Ciertas cuestiones globales y a largo plazo han ido cobrando importancia a medida que los recursos hídricos van escaseando: la gestión de las aguas compartidas en cooperación regional y la evitación de conflictos, los efectos del cambio climático y los consiguientes mayores riesgos de fenómenos extremos y de agotamiento de los recursos, y la globalización del comercio, con productos que podrían tener repercusiones en la gestión del agua.

- Gestión de las aguas transfronterizas y prevención de conflictos

La prevención de conflictos relacionados con el agua se ha de basar en la cooperación y la distribución de los beneficios económicos y medioambientales tanto como en el reparto del recurso. Cuando un Estado reduce el abastecimiento de otro, en de la cuenca existe un fuerte potencial de discrepancias sobre la distribución del agua. Además, el fracaso en la satisfacción de las necesidades básicas de la vida humana es una amenaza para la legitimidad de Estado . En respuesta, los políticos pueden intentar sofocar las protestas internas o desviar el descontento hacia los países vecinos.

La cooperación en materia de recursos hídricos transfronterizos exige una apertura creciente de las relaciones aguas arriba/aguas abajo, así como la creación de nuevas asociaciones. En este contexto, los principios de la gestión sostenible tales como la necesidad de nuevos arreglos institucionales, la mayor descentralización y el respeto de la demanda medioambiental de agua, gozan de un reconocimiento cada vez mayor. Por tanto, en consonancia con la recomendación formulada en su Comunicación relativa a la prevención de conflictos y dado el interés por la cooperación regional de su política de desarrollo, la UE debería participar en el apoyo a una estructura de gobernanza mejor para conseguir el mejor uso posible del agua e intensificar la cooperación en la gestión de los sistemas transfronterizos de aguas compartidas . Se necesita asistencia para preparar acuerdos de cooperación eficaces y coordinar cuestiones como la calidad y la cantidad del agua, así como las relaciones socioeconómicas y políticas correspondientes. Como ya se ha señalado, tal apoyo se puede basar en la propia experiencia de la UE en gestión del agua.

El respaldo a la seguridad del agua resulta especialmente esencial en las situaciones que afecten a los más pobres. Incluye disposiciones para reducir las amenazas a la sostenibilidad de los acuerdos sobre cuencas fluviales, así como la promoción del diálogo sobre la cooperación a nivel de las cuencas en temas como el intercambio de información, la capacitación y la transferencia de tecnología. La cooperación se debería centrar en objetivos y beneficios viables en lugar de orientarse exclusivamente a los contenciosos sobre derechos y asignaciones. También se debe promover la cooperación entre los ribereños en los preparativos frente a posibles inundaciones y en el alivio de los efectos de las inundaciones peligrosas.

- Consecuencias del cambio climático en el acceso de los pobres al agua

Una de las cuestiones relacionadas con el agua que se debe tratar a escala global es el cambio climático. La esperada intensificación del ciclo hidrológico, con cambios de pautas en las precipitaciones y la evapotranspiración, tendrá consecuencias sobre las condiciones de vida de la humanidad y en el medio ambiente. De acuerdo con las predicciones de los modelos, las carencias periódicas y crónicas de agua se acentuarán, lo que provocará graves problemas de acceso al agua y movimientos migratorios importantes. La degradación del suelo, la sequía y la desertización están vinculadas a niveles más bajos de los ríos, lagos y acuíferos, lo que afecta a la cantidad y la calidad de la oferta de agua dulce. Según un informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambios Climáticos (IPCC) [31], los cambios más importantes tendrán lugar en las latitudes más bajas, es decir, en los lugares donde la densidad de la población es más elevada. En los lugares donde el clima ya es árido, la aridez se acentuará, con lo que la vida de algunos de los habitantes más pobres del mundo será aún más difícil. Del mismo modo, los más vulnerables a las inundaciones suelen vivir en tierras marginales. Los efectos de las inundaciones son especialmente graves en las zonas bajas, algunas de las cuales se encuentran en los pequeños Estados insulares en desarrollo.

[31] Último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambios Climáticos (IPCC), 2001.

La necesidad de un acceso justo al agua será mayor en las regiones donde más escasee este bien. Una mejor gestión del agua, especialmente en las zonas irrigadas, los pantanos y los humedales, contribuirá a mitigar los efectos del cambio climático. Los países socios precisarán asistencia, en forma de investigación y capacitación, para aumentar su capacidad de adaptarse a los efectos adversos, lo que requiere una planificación a largo plazo. Es probable que el contexto regional sea el más adecuado para crear esta capacidad de integrar la variabilidad y el cambio climático con otros aspectos de la gestión del agua.

- Impacto del comercio en la gestión del agua

La liberalización de la economía mundial, a menudo conocida como globalización, tiene repercusiones en las importaciones y exportaciones de productos agrícolas. Las interconexiones entre comercio internacional y seguridad alimentaria y del agua, en especial cuando se ven afectados los intereses de los pobres, no ha empezado a recibir atención hasta hace poco. Para muchos países, la autosuficiencia alimentaria ha sido tradicionalmente una importante inquietud estratégica, por lo que han invertido valiosos recursos hídricos en este objetivo. Otros han intentado promover sus exportaciones agrícolas e industriales con miras al crecimiento económico, para lo cual han optado por cultivos muy intensivos en agua y han sobreexplotado sus recursos hídricos, o bien los han contaminado con vertidos industriales. La reparación de estos impactos medioambientales puede ser cara. En entornos donde el agua escasea es necesario prestar mayor atención al consumo y a la protección del medio ambiente en los debates sobre las políticas agrícolas e industriales.

En algunos países, la importación de «agua virtual», en forma de sus necesidades de productos agrícolas muy intensivos en agua, puede constituir un enfoque de la seguridad alimentaria nacional más práctico y rentable que su cultivo. Sin embargo, todas las medidas de apoyo a los objetivos de seguridad alimentaria y del agua de un país deberían tener en cuenta las necesidades de los pobres y sobre de todo de los agricultores de subsistencia que no pueden permitirse comprar alimentos y se encuentran a la merced de los efectos negativos de las políticas de seguridad alimentaria que alteran el marco económico en que ven satisfechas sus necesidades de subsistencia. Una mayor apertura de los mercados puede dar lugar a un flujo más intenso de cereales y a rentas mayores para algunos agricultores, con efectos positivos en su subsistencia, pero también puede aumentar las tensiones relacionadas con el uso del agua y del suelo y afectar negativamente a los medios de subsistencia de otros, así como a las perspectivas a largo plazo de la seguridad alimentaria general de un país. Estas cuestiones se han de estudiar con mayor detenimiento y la UE podría aportar sus conocimientos especializados para ayudar a entender mejor las consecuencias de los diferentes enfoques de seguridad alimentaria y del agua, teniendo en cuenta las políticas comerciales.

4.5. Asociación Estratégica del Agua

La Comisión desea aprovechar las conclusiones de la Conferencia Internacional de Bonn sobre el Agua Dulce de diciembre de 2001 para apoyar la elaboración de una iniciativa de la UE sobre algunas de las cuestiones prioritarias del agua y el desarrollo.

En Bonn, ministros de 22 países africanos hicieron una declaración conjunta en la que dijeron que el agua es un recurso natural primordial para su continente. También anunciaron la creación del Foro ministerial africano sobre el agua y la celebración de una Conferencia inaugural sobre el agua en la primavera de 2002. Entre los propósitos declarados del foro se encuentran la mejora de la gestión integrada de los recursos hídricos transfronterizos y el uso de la cooperación en lo relacionado con el agua (incluida la gestión de las cuencas fluviales) como base para acercar a las naciones. Los ministros pidieron a sus socios internacionales que respaldaran el proceso, en el marco de la Nueva Asociación para el Desarrollo de África.

Se prestará una atención especial a las cuestiones de la gestión de las aguas transfronterizas y a los acuerdos que deberán adoptar los Estados ribereños de las principales cuencas fluviales internacionales. También se podría plantear la posibilidad de establecer hermanamientos entre ríos europeos y africanos para intercambiar conocimientos especializados y canalizar el apoyo a cuencas piloto concretas.

El proceso estará dirigido por los países receptores. La respuesta de la UE podrían ser acciones coordinadas del programa de desarrollo de la UE junto con iniciativas de financiación bilateral de los Estados miembros con los mecanismos de financiación y los procedimientos habituales. La acción de la UE se debe coordinar con las agencias de las Naciones Unidas, los donantes multilaterales y bilaterales y las asociaciones internacionales. El socio inicial del Foro ministerial africano sobre el agua sería el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Se invitaría a las partes principales a participar activamente en el diseño y, en su momento, la puesta en práctica de la iniciativa. Se trata de la industria del agua, que podrá preparar nuevos enfoques de la financiación, la implicación y el funcionamiento de los proyectos de infraestructuras hídricas, y de los representantes de la sociedad civil y de las ONG con experiencia en cuestiones de agua y desarrollo.

5. Conclusiones

El reto que plantea al mundo la creciente escasez de agua y la reducción de la calidad de sus recursos hídricos es especialmente grave en los países en desarrollo: el acceso sostenible y equitativo a agua salubre para todos los usos, con una atención especial a las necesidades básicas de los pobres.

Toda la comunidad de donantes ha de aunar sus esfuerzos para asistir a los países socios en la búsqueda de soluciones adecuadas para encarar este reto. Ello exige un compromiso más firme de elaborar y ejecutar medidas sobre el agua con el fin de mejorar la equidad, la eficiencia y la eficacia de la gestión del agua. Las acciones encaminadas a dar mayor visibilidad al agua en el programa de desarrollo deben estar coordinadas, en particular en el nivel UE, utilizando la fuerte colaboración creada. En el apartado 4.5 ya se ha dicho que la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible brinda una oportunidad de promover una iniciativa sobre el agua basada en los resultados de la Conferencia de Bonn sobre el Agua Dulce.

Para las regiones y los países asociados, esto significa dar mayor visibilidad al agua en el programa político en su calidad de componente esencial de las estrategias de reducción de la pobreza, así como garantizar que los servicios relacionados con el agua y el saneamiento se integran adecuadamente con la sanidad y la educación en los servicios básicos universales. Para responder a estos retos son necesarias buena gobernanza y reformas políticas y sectoriales. Las actividades de sensibilización, consolidación institucional y capacitación resultan esenciales en apoyo de la planificación y la toma de decisiones, a la vez que aseguran la participación de todas las partes y su implicación en las medidas y estrategias.

A nivel de la Unión Europea, esta evolución política se ha de basar en la integración de la gestión del agua en las prioridades descritas en la presente Comunicación, con la aplicación de un marco de «gestión integrada de los recursos hídricos».

Para alcanzar estos objetivos es necesario pensar de una forma diferente: reconocer que todos los usuarios del agua tienen una responsabilidad; aplicar un enfoque integrado genuino en la prevención de la contaminación del agua donde, al igual que en la integración de la gestión del suelo y del agua, todos los agentes cooperen como socios. El progreso hacia un comportamiento sostenible en relación con el agua requiere el establecimiento de nuevas normas sociales, introducir la necesidad de apreciar el agua aumentando la percepción de que es un bien precioso en todos sus usos, y buscar soluciones innovadoras y sostenibles a largo plazo, al tiempo que se reconoce que no existe una receta única que sirva para todos los problemas.

Es necesario emprender acciones, y en la mayoría de los casos adoptar nuevos enfoques, para abordar prioridades urgentes a largo plazo en el suministro de servicios relacionados con el agua, en la ampliación del saneamiento y de la educación sobre higiene, en la asunción del reto de la urbanización, en la consecución de la seguridad alimentaria y del agua, en la protección de los ecosistemas acuáticos y en la gestión de las inundaciones. La prevención de conflictos y la construcción de la paz, que constituyen prioridades políticas de la UE, incluyen la gestión sostenible y justa de los recursos naturales compartidos, como el agua.

Con su experiencia y sus recursos, la UE desempeña un importante papel en todas estas actividades. Se han de preparar y promover buenas prácticas en estrecha coordinación con los Estados miembros de la UE y las organizaciones, asociaciones y redes internacionales, con el fin de conseguir el máximo nivel de complementariedad y valor añadido en los esfuerzos de la Comunidad. Tales prácticas se podrán basar en la experiencia en la gestión de las aguas de las cuencas fluviales europeas y en la diversidad de los enfoques europeos en la gestión de los servicios relacionados con el agua, así como en investigación apoyada por la UE.

La presente Comunicación pretende establecer un marco de razonamiento y acción con el que conseguir que cada uno de los habitantes del planeta, actuales y de las generaciones futuras tenga agua segura, tanto en cantidad como en calidad.

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