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Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Más allá del PIB : evaluación del progreso en un mundo cambiante

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52009DC0433

Comunicación de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo - Más allá del PIB : evaluación del progreso en un mundo cambiante /* COM/2009/0433 final */


[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS |

Bruselas, 20.8.2009

COM(2009) 433 final

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

Más allá del PIB Evaluación del progreso en un mundo cambiante

COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

Más allá del PIB Evaluación del progreso en un mundo cambiante

1. INTRODUCCIÓN

El producto interior bruto (PIB) es la forma más conocida de medir la actividad macroeconómica[1]. Desde su desarrollo en los años treinta del pasado siglo, el PIB se ha convertido en una referencia corriente para los responsables políticos de todo el mundo, a la que se recurre con frecuencia en los debates públicos. El PIB es el total agregado del valor añadido de todas las actividades económicas basadas en el dinero. Se calcula según una metodología clara que permite que se realicen comparaciones entre países y regiones a lo largo del tiempo.

El PIB también se ha llegado a considerar un indicador indirecto del desarrollo global de la sociedad y del progreso en general. Sin embargo, por su concepción y propósito, no puede confiarse en él como referencia en todos los asuntos de debate político. De manera especial, el PIB no mide la sostenibilidad medioambiental o la inclusión social, y hay que tener en cuenta estas limitaciones cuando se utiliza en análisis y debates sobre las políticas[2].

La necesidad de mejorar los datos e indicadores para complementar el PIB goza de un reconocimiento cada vez mayor y es el origen de varias iniciativas internacionales. Estas iniciativas también reflejan nuevas prioridades políticas y de la sociedad. En noviembre de 2007, la Comisión Europea (junto con el Parlamento Europeo, el Club de Roma, el WWF y la OCDE) organizó la Conferencia «Más allá de PIB»[3]. Dicha conferencia puso de manifiesto el fuerte apoyo de los responsables políticos, de los expertos en temas económicos, sociales y medioambientales, y de la sociedad civil a la idea de desarrollar indicadores que complementen el PIB y que tengan por objeto proporcionar información más exhaustiva que sirva de base a las decisiones.

La presente Comunicación señala, por ello, varias acciones que pueden emprenderse a corto o medio plazo. El objetivo general es desarrollar indicadores más completos que proporcionen una base de conocimiento más fiable a fin de mejorar los debates públicos y la toma de decisiones. La Comisión pretende cooperar con los interesados y los países socios para desarrollar indicadores reconocidos y aplicados internacionalmente.

2. EVALUACIÓN DEL PROGRESO EN UN MUNDO CAMBIANTE

2.1. Indicadores mejorados que reflejen el nuevo contexto político y técnico

La UE basa en el PIB diversas decisiones políticas e instrumentos. Ante la actual recesión económica, restaurar el crecimiento económico es la mayor preocupación, y el PIB es un indicador clave para evaluar la eficacia de los planes de recuperación de la UE y de los Gobiernos nacionales.

Cuando el Consejo Europeo aprobó el Plan Europeo de Recuperación Económica[4] reconoció que la crisis también debería considerarse una oportunidad para establecer con mayor firmeza una economía baja en emisiones de carbono y eficiente en el uso de los recursos. En la respuesta a la crisis debería procurarse proteger a los más afectados y a los más vulnerables de la sociedad. Estos desafíos conllevan la necesidad de establecer indicadores más completos que el crecimiento del PIB; indicadores que incorporen de manera concisa los logros sociales y medioambientales (tales como una mayor cohesión social, accesibilidad y asequibilidad de los bienes y servicios básicos, educación, salud pública y calidad del aire) y las pérdidas (por ejemplo, el aumento de la pobreza y de la delincuencia, y el agotamiento de los recursos naturales). Las reflexiones sobre los indicadores contenidas en la presente Comunicación podrían contribuir al establecimiento de nuevos objetivos estratégicos para la Estrategia de Lisboa después de 2010.

Las técnicas estadísticas y las tecnologías informáticas también se han desarrollado de forma espectacular, frente al período en que se crearon las cuentas nacionales y el PIB. La UE finanza varios proyectos de investigación sobre nuevos indicadores que reflejen más inquietudes de los ciudadanos que aquellas que en la actualidad cubre el PIB. No hay obstáculos técnicos insuperables para desarrollar aún más la calidad y el alcance de los indicadores que empleamos, de tal forma que las decisiones políticas puedan basarse progresivamente en una visión de los hechos sociales, económicos y medioambientales más integrada, equilibrada y actualizada.

2.2. Aprovechamiento de los esfuerzos tanto internacionales como de los Estados miembros

Las reflexiones sobre cómo complementar el PIB no son nuevas. Instituciones nacionales e internacionales está explorando varios caminos para ello. El PNUD ha desarrollado un índice de desarrollo humano para hacer una evaluación comparativa de los países basado en la medición conjunta del PIB, la salud y la educación. El Banco Mudial, gracias a su cálculo del ahorro efectivo, es pionero en la inclusión de los aspectos sociales y medioambientales en la evaluación de la riqueza de las naciones. La OCDE dirige el Proyecto Global para Medir el Progreso de las Sociedades, que fomenta el uso de indicadores novedosos de un modo participativo. Varias ONG han medido la «huella ecológica», una medición que algunas autoridades públicas han reconocido formalmente como un objetivo para el progreso medioambiental. Al mismo tiempo, investigadores han publicado índices piloto sobre el bienestar y la satisfacción personal. La UE y los Estados miembros han desarrollado y utilizado una amplia gama de indicadores sociales y medioambientales, a menudo reagrupados en series de indicadores de desarrollo sostenible. La UE también promueve y apoya el uso de indicadores reconocidos internacionalmente en países vecinos y países en vías de desarrollo. El sistema de cuentas económicas y ambientales integradas ofrece cada vez más abundante información basada en una metodología sólida.

En este contexto, se buscan soluciones para mejorar, ajustar o complementar el PIB. Recientemente, Francia ha establecido la Comisión de alto nivel para la Medición del Rendimiento Económico y el Progreso Social, presidida por Joseph Stiglitz, para «determinar los limites del PIB como indicador del rendimiento económico y el progreso social» y «estudiar qué información adicional sería necesaria para obtener una imagen más adecuada». Su informe está previsto para finales del presente año.

La Comisión sigue de cerca estas actuaciones, y contribuye en muchas ocasiones a ellas, para asegurar la comparabilidad internacional entre indicadores.

2.3. Indicadores mejorados que atiendan a las preocupaciones de los ciudadanos

Estas iniciativas se ajustan a lo que espera la opinión pública, ya que los ciudadanos aspiran a un progreso equilibrado.

Una encuesta del Eurobarómetro realizada en 2008 mostró que más de dos tercios de los ciudadanos de la UE piensan que los indicadores sociales, medioambientales y económicos deberían utilizarse por igual para evaluar el progreso. Sólo algo menos de un sexto de ellos prefiere la evaluación basada principalmente en indicadores económicos. Una encuesta internacional de 2007 arrojó resultados similares[5].

Algunos estudios también han revelado que los ciudadanos pueden sentirse ajenos a la información estadística. Puede que el PIB esté creciendo, pero se tiene la impresión de que la renta disponible y los servicios públicos disminuyen. Debido a la creciente diversificación de las sociedades, los indicadores basados en promedios o en «el consumidor medio» no son suficientes para saciar la necesidad de información de los ciudadanos y de los responsables políticos. Complementar el PIB con medidas adicionales concisas que reflejen mejor las inquietudes de los ciudadanos demostraría la existencia de una mayor conexión entre la política de la EU y las preocupaciones de aquéllos.

3. CINCO ACCIONES PARA EVALUAR MEJOR EL PROGRESO EN UN MUNDO CAMBIANTE

En este contexto, la Comisión propone las cinco acciones siguientes, que pueden ser revisadas o completadas a la luz de la evaluación prevista para 2012.

3.1. Complementación del PIB con indicadores medioambientales y sociales

Los indicadores que resumen cuestiones importantes en una sola cifra son herramientas de comunicación esenciales. Desencadenan el debate político y proporcionan a las personas una idea sobre si se está o no en el camino hacia el progreso. El PIB y las tasas de desempleo e inflación son claros ejemplos de dichos indicadores resumen. Sin embargo, su objetivo no es reflejar dónde nos encontramos en relación a asuntos tales como el medioambiente o las desigualdades sociales. Para colmar esta laguna, los servicios de la Comisión pretenden desarrollar un índice medioambiental global y mejorar los indicadores de la calidad de vida..

3.1.1. Un índice medioambiental global

En la actualidad no existe ningún indicador medioambiental global que pueda utilizarse en los debates sobre las políticas junto con el PIB. Esta medición única del medioambiente ayudaría a fomentar un debate público más equilibrado sobre los objetivos sociales y el progreso. La huella ecológica y la de carbono pueden ser muy útiles para alcanzar tal propósito, pero el alcance de ambas es limitado[6]. Dado que las metodologías para la determinación de índices y datos compuestos se encuentran ya en estado de suficiente madurez[7], los servicios de la Comisión tienen previsto presentar la versión piloto de un índice de presión ambiental en 2010.

Este índice reflejará la contaminación y otros efectos nocivos para el medio ambiente dentro del territorio de la UE para evaluar los resultados de los esfuerzos de protección medioambiental. Una caída en el valor del índice mostrará que se han hecho progresos en tal protección. Comprenderá los principales capítulos de la política medioambiental:

- cambio clímatico y consumo de energía

- naturaleza y biodiversidad

- contaminación atmosférica y repercusiones en la salud

- uso y contaminación del agua

- generación de residuos y utilización de recursos

Inicialmente, la UE y los Estados miembros publicarán el índice anualmente con el objetivo a largo plazo (si tiene éxito) de publicarlo paralelamente al PIB. Se publicará también información complemetaria sobre subtemas y objetivos medioambientales conexos, establecidos a nivel de la UE y a nivel nacional para una correcta interpretación del índice. Al tenerlo en cuenta junto con el PIB y los indicadores sociales, los ciudadanos podrían evaluar si las políticas nacionales y de la UE (así como los esfuerzos de los ciudadanos y de las empresas) logran el nivel de protección mediambiental deseado y si se progresa de un modo equilibrado hacia objetivos sociales, económicos y medioambientales.

Además de este índice global sobre el daño y la degradación del medioambiente, existe la posibilidad de desarrollar un indicador global sobre la calidad medioambiental, por ejemplo, dando cifras sobre los ciudadanos europeos que viven en un medioambiente sano. Se intensificarán las investigaciones a este respecto.

La Comisión también continuará trabajando para establecer indicadores que reflejen el impacto medioambiental fuera del territorio de la UE (por ejemplo, indicadores de seguimiento de la estrategia temática para el uso sostenible de los recursos naturales) y continuará también apoyando la mejora de la huella ecológica.

3.1.2. Calidad de vida y bienestar

Los ciudadanos se preocupan por su calidad de vida y su bienestar. La renta, los servicios públicos, la salud, el ocio, la riqueza, la movilidad y un entorno limpio son los medios para alcanzar y mantener esos objetivos. Por lo tanto, los indicadores sobre estos factores «contributivos» son importantes para los Gobiernos y la UE. Además, las ciencias sociales están desarrollando formas directas de medir la calidad de vida y el bienestar cada vez más fiables, y estos indicadores de «resultados» podrían ser un complemento útil a los indicadores de factores «contributivos».

La Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo está trabajando en torno a esta cuestión. Además, la Comisión ha puesto en marcha diversos estudios sobre la viabilidad de los indicadores de bienestar y sobre la responsabilidad de los consumidores y, junto con la OCDE, sobre la percepción del bienestar por parte de los ciudadanos.

3.2. Información casi en tiempo real para la toma de decisiones

Factores tales como la globalización y el cambio climático están aportando cambios a la economía, la sociedad y el medioambiente a un ritmo cada vez más rápido. La elaboración de políticas exige información equivalente en todos esos aspectos (incluso a expensas de la precisión) ya que es preciso reaccionar rápidamente ante nuevas circunstancias. Actualmente, hay diferencias considerables en los plazos de publicación de las estadísticas de los diferentes ámbitos. Con frecuencia, los datos sobre el PIB y el desempleo se publican a las pocas semanas de terminar el periodo que evalúan y esto permite una toma de decisiones en tiempo casi real. Por el contrario, los datos medioambientales y sociales son en muchas ocasiones demasiado antíguos para proporcionar información operativa sobre, por ejemplo, rápidos cambios en la atmósfera y en la calidad del agua o en las pautas de trabajo. Por la tanto, la Comisión procurará aumentar la rapidez de publicación de los datos medioambientales y sociales para informar mejor a los responsables políticos de toda la UE.

3.2.1. Indicadores medioambientales más actuales

Los satélites, las estaciones de medición automática e Internet hacen que sea cada vez más fácil controlar el medioambiente en tiempo real. La Comisión está incrementando sus esfuerzos con el fin de hacer realidad este potencial. Así, ha adoptado medidas importantes para emplear estas tecnología a través de la Directiva INSPIRE[8] y la iniciativa GMES[9]. El año pasado la Comisión presentó el Sistema Compartido de Información Medioambiental (SEIS), que ilustra cómo combinar fuentes de datos tradicionales y nuevas en línea y hacer que estén disponibles al público a la mayor brevedad posible. Un primer ejemplo de esta «información en tiempo real» es la «Web del ozono» de la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), que proporciona datos sobre concentraciones dañinas de ozono en la baja atmósfera para apoyar día a día decisiones tales como si coger el coche o utilizar el transporte público, si realizar o no actividades al aire libre[10].

Las previsiones a muy corto plazo, que utilizan técnicas estadísticas similares a las utilizadas en las previsiones para llevar a cabo estimaciones fiables, también pueden proporcionar datos más actuales. Por ejemplo, la AEMA pretende emitir estimaciones a corto plazo sobre las emisiones de gases de efecto inverdadero basadas en las estadísticas energéticas a corto plazo existentes. Eurostat pretende ampliar el recurso a las previsiones a muy corto plazo a la contabilidad ambiental.

3.2.2. Indicadores sociales más actuales

Normalmente los datos sociales se recogen a través de encuestas elaboradas mediante entrevistas personales a una amplia muestra de personas o utilizando fuentes de datos administrativas (por ejemplo, los impuestos o los registros de la seguridad social). La Comisión, junto con los Estados Miembros, ha estado trabajando en la racionalización y mejora de las encuestas y en la reducción del periodo que media entre la recogida de los datos y su publicación. La Encuesta Europea de Población Activa recoge datos sobre el empleo trimestralmente y publica los resultados cada seis meses. También se recogen y se difunden cada año datos sobre la esperanza de vida en buen estado de salud. Siempre que sea posible y eficiente desde el punto de vista del coste, se mejorarán los plazos de publicación de los datos sociales, por ejemplo con ese nuevo instrumento que es el sistema europeo de módulos de encuestas estadísticas sociales.

3.3. Información más precisa sobre la distribución y las desigualdades

La cohesión social y económica son objetivos generales de la Comunidad. Su finalidad es reducir las desigualdades entre las regiones y los grupos sociales. Además, las reformas de gran calado (tales como las requeridas para luchar contra el cambio climático o para promocionar modelos de consumo) solo se pueden lograr si se percibe que los esfuerzos y beneficios son los mismos para los distintos países, regiones y grupos económicos y sociales.

Este es el motivo por el cual la distribución es un tema que provoca una atención creciente. Por ejemplo, puede ocurrir que el PIB per capita de un país esté aumentando y, pese a ello, el número de personas en riesgo de pobreza aumente también. Los datos procedentes de las cuentas nacionales, por ejemplo sobre la renta personal, o de encuestas sociales como EU-SILC[11], ya permiten el análisis de aspectos clave de la distribución. Las políticas que afectan a la cohesión social tienen que medir tanto las desigualdades como datos agregados tales como el PIB o el PIB per cápita.

En su Agenda social renovada : Oportunidades, acceso y solidaridad[12] , la Comisión reiteró su compromiso con la lucha contra la pobreza, la exclusión social y la discriminación. Para fomentar el intercambio de experiencias entre los Estados miembros, la Comisión transmitirá información sobre un conjunto de indicadores acordado con los mismos, para informar a los responsables políticos sobre las disparidades de renta y en particular sobre la situación en la parte inferior de la escala de ingresos. El análisis de las situaciones existentes en los Estados miembros examina la educación, la salud, la esperanza de vida y varios aspectos no monetarios de la exclusión social. Se están desarrollando indicadores sobre la igualdad de acceso a una vivienda de calidad, el transporte y otros servicios e infraestructuras que son esenciales para participar activamente en la sociedad (y por lo tanto para contribuir al progreso económico y social).

Además, se viene prestando más atención a la relación entre la exclusión social y la degradación del medio ambiente. Por una parte, encontramos el agua y el aire claros, los espacios aún vírgenes y la riqueza de la biodiversidad, y, por otra, la contaminación y el ruido, sin una distribución uniforme. Un estudio reciente[13] llevado a cabo por la Comisión confirmó que los pobres, a pesar de contaminar menos, viven en zonas de calidad ambiental inferior, lo que contribuye a disminuir la salud, al estrés y a la vulnerabilidad ante los desastres naturales.

Estos análisis se actulizarán regularmente y se publicarán sus resultados.

3.4. Desarrollo de un cuadro europeo de indicadores de desarrollo sostenible

El desarrollo sostenible es un objetivo general de la Unión Europea. La finalidad es mejorar continuamente la calidad de vida y el bienestar en la Tierra para las generaciones presentes y futuras. Los indicadores de desarrollo sostenible[14] de la UE se han desarrollado en colaboración con los Estados miembros para hacer un seguimiento de los avances en la multitud de objetivos establecidos en la estrategia de la Unión Europea para un desarrollo sostenible, y se incorporan al informe de situación bienal de la Comisión.

Sin embargo, esta herramienta de seguimiento no capta la evolución reciente en ámbitos importantes que todavía no cubren bien las estadísticas oficiales (tales como la producción y el consumo sostenible o las cuestiones de gobernanza). Por varios motivos, los indicadores de desarrollo sostenible no siempre pueden basarse en los datos más recientes. Por ello, puede que no incorporen por completo los esfuerzos que las empresas, la sociedad civil o las autoridades a nivel local o nacional hacen para responder a estos desafíos.

Un cuadro de indicadores de desarrollo sostenible

Para fomentar el intercambio de experiencias entre los Estados miembros y entre los interesados en relación con las políticas aplicadas, necesitamos un conjunto de datos más actualizados y concisos. Por ello, la Comisión explora las posibilidades de desarrollar, junto a los Estados miembros, un cuadro de indicadores de desarrollo sostenible. Este cuadro, basado en los indicadores de desarrollo sostenible de la UE, podría también incluir otra información cuantitativa y qualitativa disponible al público, por ejemplo, sobre las medidas emprendidas por las empresas y las medidas de carácter público. Los servicios de la comisión pretenden presentar una versión piloto del cuadro de indicadores de desarrollo sostenible en 2009.

Umbrales para la sostenibilidad medioambiental

El cuadro de indicadores de desarrollo sostenible tiene como objetivo clave respetar los límites de los recursos naturales del planeta. Estos incluyen la capacidad limitada de la naturaleza de proporcionar recursos renovables y de absorber contaminantes. Los científicos están intentando determinar valores umbral de condiciones ambientales físicas y subrayan las posibles consecuencias a largo plazo o irreversibles de sobrepasarlos. En lo que respecta a la elaboración de políticas es importante conocer las «zonas peligrosas» antes de que se alcancen los puntos de inflexión, y, en consecuencia, determinar niveles de alerta. Se intensificará la cooperación en la investigación y las estadísticas oficiales para determinar (y actualizar regularmente) dichos valores umbral para los contaminantes y recursos renovables clave, a fin de utilizarlos en los debates sobre las políticas y facilitar el establecimiento de objetivos y la evaluación de aquellas.

3.5. Ampliación de las cuentas nacionales a temas sociales y medioambientales

El Sistema Europeo de Cuentas es el principal fundamento de las estadísticas económicas de la UE y muchos indicadores económicos (entre ellos, el PIB). Como base para la elaboración coherente de políticas, se necesita una estructura de datos que incluya de forma sistemática temas medioambientales y sociales junto a los económicos. El Consejo Europeo, en sus conclusiones de junio de 2006, solicitó a la UE y a sus Estados Miembros que ampliaran las cuentas nacionales para incluir aspectos clave relacionados con el desarrollo sostenible. Por lo tanto, las cuentas nacionales se completarán con una contabilidad económica y ambiental integrada que proporcione datos plenamente coherentes. Cuando se acuerden los métodos y los datos estén disponibles, se complementará, a largo plazo, con cuentas adicionales sobre aspectos sociales.

Esto proporcionará una base empírica integrada que sustente los análisis de las políticas y ayude a detectar sinergias y determinar el compromiso necesario entre los diferentes objetivos, aprovechando los datos, por ejemplo, en la evaluación de impacto previa de las propuestas de medidas. La Comisión velará por que este trabajo siga avanzando en futuras revisiones del Sistema Internacional de Cuentas Nacionales y el Sistema Europeo de Cuentas. Se espera que a largo plazo una contabilidad ambiental, social y económica más integrada propocione las bases para nuevos indicadores de máxima calidad. Los servicios de la Comisión continarán explorando (con la colaboración de organizaciones internacionales, el diálogo con la sociedad civil y proyectos de investigación) la mejor manera de elaborar y utilizar tales macroindicadores .

3.5.1. Contabilidad económica y ambiental integrada

La Comisión presentó su primera estrategia sobre «contabilidad verde» en 1994[15]. Desde entonces, Eurostat y los Estados miembros (en colaboración con las NU y la OCDE) han desarrollado y probado metódos de contabilidad a tal punto que varios Estados miembros proporcionan ahora regularmente las primeras series de cuentas ambientales.

A este respecto, lo más habitual son las cuentas de flujo físico sobre las emisiones a la atmósfera (emisiones de gases de efecto invernadero) y sobre el consumo de materiales, y las cuentas monetarias sobre la protección, los gastos y los impuestos medioambientales. La Comisión planea ahora ampliar la recogida de datos en estos ámbitos a todos lo Estados miembros. En un siguiente paso, podrían preverse cuentas ambientales físicas en relación con el consumo de energía y la producción y el tratamiento de residuos, y cuentas monetarias para las subvenciones relacionadas con el medioambiente. La Comisión se propone que estas cuentas estén disponibles para el análisis en 2013. A fin de garantizar que las cuentas sean comparables, la Comisión planea proponer un marco legal para la contabilidad ambiental a principios del próximo año.

Un segundo capítulo de las cuentas ambientales está relacionado con el patrimonio natural, en particular los cambios en los recursos, registrándose los mayores avances en las cuentas sobre las poblaciones de bosques y las poblaciones de peces. La Comisión contribuirá al trabajo que están llevando a cabo las NU.

Un nuevo desafío en el desarrollo de la contabilidad ambiental es complementar las cuentas ambientales físicas con datos monetarios, basados en la evaluación de los daños causados o que se hayan evitado, cambios en los recursos naturales y en los bienes y servicios ecosistémicos para obtener datos monetarios representativos, sólidos, comparables y fiables a nivel nacional y a nivel de la UE[16]. La valoración monetaria de los costes del daño medioambiental y las ventajas de la protección medioambiental puede ayudar a centrar el debate político en la medida en que nuestra prosperidad y bienestar dependen de los bienes y servicios que proporciona la naturaleza. En el nivel micro dicha valoración es conceptualmente sólida. De ella se ocupan varios estudios, en particular la iniciativa TEEB ( The Economics of Ecosystems and Biodiversity ) sobre los aspectos económicos de los ecosistemas y la biodiversidad, valoración de gran alcance, actualmente en curso, de los servicios que prestan los ecosistemas, emprendida conjuntamente por el PNUMA, varios países y la Comisión. La valoración se utiliza también con frecuencia en las evaluaciones de impacto de la Comisión[17]. La AEMA pretende continuar trabajando en la valoración y la contabilización de los bienes y servicios de los ecosistemas, con el propósito de establecer métodos reconocidos internacionalmente. Sin embargo, traducir tales estudios a un nivel macro de manera adecuada requiere nuevas investigaciones y ensayos. La Comisión pretende intensificar el trabajo sobre la valoración monetaria y continuar avanzando en el desarrollo de esquemas conceptuales.

3.5.2. Aumento del uso de indicadores sociales procedentes de la contabilidad nacional

El Sistema Europeo de Cuentas existente abarca ya indicadores sobre asuntos socialmente pertinentes, tales como la renta disponible de los hogares y la renta disponible ajustada, que tiene en cuenta las diferencias en los regímenes de protección social de diferentes países. Dichas cifras[18] reflejan mejor lo que los ciudadanos pueden consumir y ahorrar que el PIB per cápita. Los servicios de la comisión tienen previsto aumentar el uso de estos indicadores.

4. CONCLUSIÓN

El producto interior bruto es un indicador potente y ampliamente aceptado para controlar las fluctuaciones de la actividad económica a corto y medio plazo, en particular ante la actual recesión económica. A pesar de sus carencias, es aún la mejor medida de la eficacia de la economía de mercado. Pero el objetivo del PIB no es calibrar con precisión a largo plazo los avances económicos y sociales y, en particular, la habilidad de una sociedad para abordar cuestiones tales como el cambio climático, la eficiencia de los recursos o la inclusión social. Hay una clara necesidad de complementar el PIB con estadísticas que cubran otros aspectos económicos, sociales y medioambientales, de los que depende de forma crucial el bienestar de los ciudadanos.

Los trabajos para complementar el PIB se vienen llevando a cabo desde hace años, tanto a nivel nacional como internacional. La Comisión tiene la intención de intensificar sus esfuerzos y la comunicación en este campo. La finalidad es proporcionar indicadores que sirvan para lo que los ciudadanos realmente quiere que sirvan, como medir el progreso en la consecución de objetivos sociales, económicos y medioambientales de un modo sostenible. En última instancia, las políticas nacionales y las de la UE se juzgarán según tengan o no éxito en la consecución de estos objetivos y en la mejora del bienestar de los europeos. Por este motivo, las políticas futuras deberán basarse en datos rigurosos, oportunos, reconocidos públicamente y que cubran todos los ámbitos esenciales. La Comisión prevé informar acerca de la aplicación y de los resultados de las acciones presentadas en la presente comunicación en 2012 a más tardar.

[1] PIB = consumo privado + inversión + consumo público + (exportaciones " importaciones). El marco y normas de cálculo del PIB están establecidos en el Sistema Europeo de Cuentas que en general coincide con el Sistema de Cuentas Nacionales de las Naciones Unidas.

[2] En relación con las limitaciones del PIB, véase el reciente trabajo de Stiglitz/Sen/Fitoussi (2008), Issues Paper, Commission on the Measurement of Economic Performance and Social Progress (http://www.stiglitz-sen-fitoussi.fr/documents/Issues_paper.pdf).

[3] www.beyond-gdp.eu

[4] COM (2008) 800 final

[5] Eurobarómetro especial nº 295, de marzo de 2008; una encuesta similar efectuada en diez países repartidos entre los cinco continentes indica un apoyo aún mayor a la idea de no limitarse al PIB, con la que coinciden tres cuartas partes de los encuestados.

[6] La huella de carbono refleja sólo las emisiones de gases de efecto invernadero. La huella ecológica excluye algunos efectos, por ejemplo, sobre el agua. No obstante, la Comisión está ensayando este indicador, junto con otros, en el seguimiento de la estrategia temática sobre el uso sostenible de los recursos naturales y del Plan de Acción para la Biodiversidad.

[7] OCDE, Comisión Europea, Centro Común de Investigación, Handbook on Constructing Composite Indicators: Methodology and User Guide , 2008.

[8] Directiva 2007/2/CE.

[9] Global Monitoring for Environment and Security : sistema de vigilancia mundial del medio ambiente y la seguridad.

[10] http://www.eea.europa.eu/maps/ozone/map.

[11] Estadísticas de la UE sobre la renta y las condiciones de vida.

[12] COM (2008) 412.

[13] Addressing the social dimensions of environmental policy , estudio encargado por la DG EMPL, julio de 2008; véase http://ec.europa.eu/social/main.jsp?catId=88&langId=es&eventsId=145.

[14] Véase el libro estadístico de Eurostat Measuring progress towards a more sustainable Europe – 2007 .

[15] COM (1994) 670.

[16] El proyecto de investigación EXIOPOL trata de establecer un marco ampliado i nput-output para la estimación de los efectos medioambientales y los costes externos de los sectores económicos, el consumo final y el uso de recursos en los países de la UE; http://www.feem-project.net/exiopol/

[17] Véase también: Handbook on estimation of external costs in the transport sector , febrero de 2008 http://ec.europa.eu/transport/sustainable/doc/2008_costs_handbook.pdf

[18] No obstante, estos indicadores no reflejan aún el coste de alcanzar ese nivel de renta, p.ej., en términos de actividades de ocio a las que se renuncia o actividades que no aumentan realmente las posibilidades de consumo, tales como la prevención o reparación de los daños causados por la actividad económica.

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