Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la Comunicación de la Comisión — Implementación del programa comunitario de Lisboa: un marco político para fortalecer la industria manufacturera de la UE — Hacia un enfoque más integrado de política industrial COM(2005) 474 final
Diario Oficial n° C 185 de 08/08/2006 p. 0080 - 0086
Dictamen del Comité Económico y Social Europeo sobre la "Comunicación de la Comisión — Implementación del programa comunitario de Lisboa: un marco político para fortalecer la industria manufacturera de la UE — Hacia un enfoque más integrado de política industrial" COM(2005) 474 final (2006/C 185/14) El 5 de octubre de 2005, de conformidad con el artículo 262 del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea, la Comisión Europea decidió consultar al Comité Económico y Social Europeo sobre la propuesta mencionada. La Sección Especializada de Mercado Único, Producción y Consumo, encargada de preparar los trabajos del Comité en este asunto, aprobó su dictamen el 28 de marzo de 2006 (ponente: Sr. EHNMARK). En su 426o Pleno de los días 20 y 21 de abril de 2006 (sesión del 20 de abril de 2006), el Comité Económico y Social Europeo ha aprobado por 38 votos a favor, 1 en contra y 5 abstenciones el presente Dictamen. 1. Síntesis del dictamen 1.1 La Estrategia de Lisboa ofrece un amplio abanico de medidas horizontales destinadas a crear un marco para hacer Europa más competitiva. Hasta la fecha no se han planteado enfoques sectoriales. Con la nueva Comunicación de la Comisión Europea, la UE da otro paso hacia la creación de una política industrial europea común. Una política común y prioridades comunes aumentarían la competitividad de Europa en el contexto global. Por consiguiente, cabe acoger muy favorablemente la Comunicación de la Comisión sobre un marco para una política industrial integrada. 1.2 El CESE respalda el amplio análisis de la Comunicación sobre las medidas de apoyo necesarias en 27 sectores de la industria manufacturera. El CESE también apoya la constitución de catorce grupos de trabajo sectoriales e intersectoriales, con el objetivo de esbozar medidas más concretas para aumentar la competitividad de la industria europea. 1.3 Sin embargo, la Comunicación no abarca aspectos esenciales de la concepción y aplicación de la política industrial europea. La responsabilidad de la aplicación se confía a otras unidades de la Comisión, a las autoridades nacionales y regionales, y a la propia industria. Las cuestiones relativas a "¿quién hace qué?" se dejan para una reflexión ulterior. 1.4 En particular, la Comunicación no destaca el necesario reparto de tareas entre la UE y las instancias nacionales. Los catorce nuevos grupos de trabajo sectoriales operarán principalmente a nivel de la UE. El CESE hace hincapié en la necesidad de fomentar la coordinación a nivel nacional, lo que ahorrará tiempo cuando la industria difícilmente puede permitirse perderlo. 1.5 Dos ámbitos en los que la Comunicación no ofrece suficientes elementos orientativos son el cometido del Gobierno en pro de la innovación y la competitividad y la línea divisoria entre la industria manufacturera y los servicios. 1.6 Con vistas al futuro, el CESE subraya la importancia de la estrecha participación de las partes interesadas y, en particular, de los interlocutores sociales. El CESE considera esencial que los interlocutores sociales puedan sellar acuerdos sobre las transformaciones industriales y la innovación, como ya sucede en algunos países de la UE. 1.7 Con la Comunicación, la UE está dando una respuesta a la pregunta "¿hay un futuro para la industria manufacturera europea?" El CESE, por su parte, ya está dispuesto a incluir las cuestiones de política industrial europea en la red constituida a favor de la Estrategia de Lisboa. 2. Introducción 2.1 La revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa, tal y como fue presentada en el Consejo Europeo de marzo de 2005, proporcionó una visión llena de contrastes de los resultados conseguidos en los primeros cinco años. 2.2 La Estrategia de Lisboa ha fracasado, sobre todo, en los ámbitos del crecimiento económico e industrial y en la creación de más y mejores puestos de trabajo. En términos de competencia global, Europa afronta algunas dificultades. Una serie de clasificaciones relativas al crecimiento y la competitividad sitúan a los Estados Unidos en cabeza, junto con los países nórdicos. Las grandes economías de Europa se hallan muy por detrás. En una lista reciente publicada por el Foro Económico Mundial, el Reino Unido ocupaba el 13o puesto, Alemania el 15o y Francia el 30o, precediendo inmediatamente a España. Por otra parte, cabe observar que algunos de los nuevos Estados miembros de la UE están consiguiendo buenos resultados en términos de crecimiento económico: en 2005 las tasas de crecimiento del PIB fueron del 5,5 % en Eslovaquia y del 5,4 % en Polonia. 2.3 Una reciente encuesta sobre el crecimiento de la productividad llevada a cabo por la organización empresarial global "The Conference Board" indica que, a lo largo de un período de diez años, los resultados de las principales economías europeas han sido mucho peores que los de los Estados Unidos. Los quince antiguos Estados miembros de la UE presentaban un crecimiento de la productividad en 2005 del 0,5 % frente al 1,8 % en los Estados Unidos y el 1,9 % en Japón. 2.4 En respuesta a las decisiones adoptadas por el Consejo Europeo en marzo de 2005, la Comisión Europea presentó un sustancial número de propuestas y comunicaciones en el curso del año, en las que se abordaron los temas de la reestructuración industrial, la productividad y la competitividad, así como el apoyo a la actividad empresarial y a las pequeñas y medianas empresas. 2.5 En el conjunto de las nuevas propuestas se echan a faltar esfuerzos por tratar cuestiones industriales sectoriales, en especial en la industria manufacturera, y sentar las bases para las medidas sectoriales o verticales de apoyo. Con la nueva Comunicación "Hacia un enfoque más integrado de política industrial", la Comisión se propone satisfacer esta necesidad. 3. Resumen de la propuesta del nuevo marco político 3.1 Cabe considerar que la Comunicación constituye el lanzamiento de un nuevo proceso basado en un análisis de la competitividad de 27 segmentos en la industria manufacturera. 3.2 Se da prioridad a lo que las propias empresas consideran cuellos de botella para la innovación, la competitividad y el crecimiento. Se hace hincapié en las empresas pequeñas y medianas (PYME), lo cual es lógico, dado que, en su mayor parte, la industria manufacturera de la UE consta de PYME, que representan el 58 % del empleo manufacturero. En los trabajos preparatorios también se consultó a una serie de partes interesadas. 3.3 Los sectores manufactureros analizados en la Comunicación abarcan cuatro grandes categorías: industrias alimentaria y de ciencias de la vida, industrias de maquinaria y sistemas, industrias de la moda y el diseño e industrias básicas y de productos intermedios. En términos más concretos: los análisis abarcan sectores que van de la biotecnología y los productos farmacéuticos a la ingeniería mecánica y eléctrica, pasando por las industrias aeroespacial y de defensa, además de los productos textiles y mobiliario, cerámica, acero, productos químicos, pasta de papel y papel. 3.4 En la evaluación de la competitividad de los 27 sectores se utilizaron los siguientes criterios: - garantizar un mercado único abierto y competitivo; - el conocimiento (investigación, innovación, y cualificaciones); - la mejora del marco regulador; - generar sinergias entre las políticas de competitividad, energética y medioambiental; - garantizar una participación total y justa en los mercados globales; - facilitar la cohesión social y económica. 3.5 En las conclusiones por sector se indican los casos de "los desafíos políticos que, entre los muchos desafíos, se considera que revisten la máxima prioridad para cada sector", en términos de la Comunicación. A pesar de este criterio, las conclusiones no son lo suficientemente transparentes. En biotecnología, por ejemplo, se ha pedido más investigación, pero no más cualificaciones profesionales. Para los productos textiles, se ha registrado la solicitud conjunta de investigación y competencias, juntamente con el acceso a los mercados, pero no la necesidad de contrarrestar las distorsiones del comercio. 3.6 La Comisión propone el lanzamiento de siete importantes iniciativas políticas intersectoriales para afrontar los retos comunes y reforzar las sinergias. Las siete iniciativas intersectoriales son: - Iniciativa en materia de derechos de propiedad intelectual y falsificación - Grupo de alto nivel sobre competitividad, energía y medio ambiente - Aspectos exteriores de competitividad y acceso a los mercados - Nuevo programa de simplificación legislativa - Mejora de las cualificaciones sectoriales - Gestión del cambio estructural en la industria manufacturera - Enfoque europeo integrado en materia de investigación e innovación industriales. 3.7 Además de las iniciativas intersectoriales, la Comisión propone una serie de iniciativas sectoriales específicas nuevas, como un Foro de productos farmacéuticos, una revisión intermedia de la estrategia de las ciencias de la vida y la biotecnología, nuevos grupos de alto nivel de la industria química y la industria de defensa, una iniciativa sobre la industria espacial europea, un Grupo de trabajo sobre competitividad de las TIC y el lanzamiento de un diálogo político de ingeniería mecánica. 4. Observaciones generales 4.1 La nueva Comunicación constituye el primer esfuerzo de entidad por crear iniciativas sectoriales globales para la competitividad y la innovación en la industria manufacturera, y es una iniciativa que conviene acoger positivamente. Los planes horizontales y las iniciativas no son suficientes. Tal y como está estructurada, la Comunicación ofrece una base valiosa para las decisiones sobre una acción concreta. La iniciativa incluye un análisis sofisticado de las cuestiones de crecimiento y competitividad en una serie de sectores industriales. 4.2 La Comisión presentó la propuesta como un marco para establecer prioridades. El elemento rector principal consiste en introducir medidas para hacer frente a los retos de la globalización. 4.3 Lo que falta es un vínculo claro entre los esfuerzos a nivel de la UE y la necesaria participación de los gobiernos, la industria y las partes interesadas a nivel nacional y regional. Se espera que esto se desarrolle en el proceso que comienza ahora, especialmente en los nuevos grupos de trabajo sectoriales e intersectoriales. Sin embargo, existe un riesgo evidente de que ello signifique mucha planificación y una limitada aplicación. 4.4 Para evitarlo, el CESE recomienda que se tomen medidas específicas para garantizar la necesaria coordinación. Asimismo, esto aumentaría el alcance de la participación activa de las diversas partes interesadas. 4.5 La nueva Comunicación, juntamente con otras propuestas y comunicaciones de diversa índole, representa otro paso adelante hacia la creación de una política industrial europea. ¿Es ésta una manera realista de proceder? Habida cuenta de los retos que tiene ante sí la industria europea, el CESE concluiría que éste es probablemente el mejor método para fomentar la competitividad y aprovechar las ventajas específicas de la Unión, como su gran base de conocimientos y un mercado interior muy amplio. 4.6 La Comisión desea destacar que la nueva Comunicación pretende ser coherente con el espíritu de la Estrategia de Lisboa y sumarse a los esfuerzos globales de ésta. La responsabilidad de la aplicación real, en términos de más investigación o educación o normativas, recaerá en otras unidades de la Comisión y en las administraciones nacionales y regionales. La planificación y aplicación deberán coordinarse. 4.7 Existe una cierta ambivalencia en el planteamiento de la Comisión. Debería tenerse más en cuenta el equilibrio entre los programas horizontales y los nuevos esfuerzos sectoriales. 4.8 La Comunicación no incluye recursos para las diversas acciones, ya que los que son necesarios a nivel de la UE deben provenir del programa de acción en favor de la competitividad y la innovación, del Programa marco de investigación, de los Fondos Estructurales y de los programas de educación, por mencionar sólo los más importantes. La coordinación de las políticas, con inclusión de los recursos, será una tarea difícil y delicada, sobre todo en la medida en que los recursos financieros europeos disponibles son relativamente limitados en relación con las necesidades y demandas. 4.9 La introducción de nuevos métodos de producción y maquinaria moderna, especialmente en las PYME, requerirá créditos en términos favorables. El BEI y el FEI deberían participar estrechamente en el trabajo de los grupos de planificación sectorial e intersectorial. 4.10 En la nueva propuesta, la Comisión se centra en el nivel de la UE, mientras que los aspectos regionales sólo salen a la luz de manera marginal. Los análisis no tienen en cuenta la importancia de las áreas metropolitanas, con su vasto potencial para promover la innovación industrial y la competitividad. Se espera que esto, así como otras cuestiones relativas a la política industrial regional, se tomen en consideración en el futuro. 4.10.1 El Comité observa que la Comisión no formula propuestas específicas respecto a los sectores industriales con un grado particularmente alto de concentración regional. 4.11 Tres temas dominan en las respuestas de la industria y las partes interesadas en relación con las medidas de competitividad: más investigación, más vínculos con la investigación, más educación y formación, en especial en lo relativo a las cualificaciones, y un acceso más fácil al apoyo financiero, sobre todo para la actividad empresarial y las microempresas. 4.12 La mayoría de los sectores manufactureros analizados en la nueva Comunicación hacen de la mejora de las cualificaciones sectoriales un aspecto en el que "los desafíos políticos se considera que revisten la máxima prioridad para cada sector", en términos de la Comunicación. La cuestión de las cualificaciones y la mejora de éstas reviste la mayor importancia. Es de esperar que la iniciativa intersectorial sobre cualificaciones dé lugar a propuestas innovadoras. 4.13 La Comunicación presta escasa atención a la importancia de los gobiernos a la hora de proporcionar un medio estable para la industria y, en particular, para la industria manufacturera. El trabajo generará, sin duda, una serie de observaciones sobre cómo los gobiernos pueden apoyar a la industria, en términos de educación, sistemas de transporte, soluciones energéticas y redes TIC, por mencionar tan sólo algunos ejemplos. 4.14 En la Comunicación no se trata el hecho de que la frontera entre la industria manufacturera y los servicios se está haciendo cada vez más difusa. ¿Qué significa esto en cuanto a recursos humanos, enfoques del mercado y acceso, de reglamentación y acceso a la financiación? 4.15 Respecto a la financiación de las PYME, cabe señalar que sólo se han registrado cinco solicitudes más específicas en el amplio análisis de veintisiete sectores, a saber, los productos farmacéuticos, la biotecnología y el instrumental médico, así como la ingeniería eléctrica y mecánica. Sorprende un poco que la misma solicitud no se haya registrado para las industrias básicas y de productos intermedios, por citar sólo un ejemplo. 5. Hacia una política industrial europea 5.1 Con la nueva Comunicación de la Comisión Europea, la UE están dando otro paso hacia la creación de un marco común para una política industrial europea, lo que cabe acoger favorablemente. Una política común y prioridades comunes aumentarían la competitividad de Europa en el contexto global. Al mismo tiempo, cabe considerar la política industrial europea en el contexto de las estructuras levantadas para apoyar a la industria (educación e investigación son tan sólo dos ejemplos) y consultar a los empleados, por no mencionar sino unos cuantos aspectos. Una competitividad sostenida para Europa no será posible sin la plena participación de la sociedad y los ciudadanos. 5.2 A menudo se afirma que la industria desea un medio estable con sistemas claros (y no burocráticos) de señalización. La posición aceptada por muchos es la necesidad del menor papeleo posible y el mayor apoyo posible en términos generales. En un reciente Consejo de Competitividad, los ministros subrayaron que las cargas legislativas y reguladoras no deberían tener repercusiones negativas en la competitividad. Al mismo tiempo, puede argumentarse que las obligaciones administrativas de la UE no deberían presentarse como un mero factor de coste, ya que suelen sustituir a 25 diferentes legislaciones nacionales y, de esta manera, se incrementan los costes de explotación. En una reciente Comunicación de la Comisión, se afirma que los costes de control, de los que las obligaciones administrativas son tan sólo un elemento, deben ser analizados en un amplio contexto que abarque los beneficios y costes económicos, sociales y medioambientales de la reglamentación. 5.3 La competencia global que afrontan la UE y otros grupos de países es feroz, y no hay lugar para la autocomplacencia. Por otro lado, el crecimiento y la competitividad no pueden ser un fin en sí mismos para Europa. Existe el reconocimiento general de la existencia de una visión social europea, sintetizada en la Estrategia de Lisboa como sigue: un elevado nivel de competitividad basada en el conocimiento, una aspiración intensa a la cohesión social y una política responsable en cuestiones medioambientales. Una política industrial europea es parte de la Estrategia de Lisboa, así como una ambición que perdurará durante muchos años más allá de la Estrategia. Con todo, independientemente de los horizontes temporales, una política industrial será parte de las prioridades globales formuladas en la Estrategia de Lisboa. 5.3.1 La Comisión ha sometido a la decisión del Consejo una estrategia revisada para el desarrollo sostenible. La política industrial marco está en línea con las prioridades de la estrategia para el desarrollo sostenible. 5.4 En este sentido, una política industrial europea debería centrarse en tres objetivos principales: definir los sectores prioritarios para una competitividad sostenida, adoptar las medidas prioritarias para alcanzarla y acelerar la unificación del mercado interior como uno de los pasos clave para promover la formación de un medio estable. Para ello la UE deberá prestar una atención cuidadosa a lo que las iniciativas pueden alcanzar a nivel europeo. Una política industrial con estos objetivos podría proporcionar un valor añadido real a la industria, a los gobiernos en los niveles nacional y regional, a los interlocutores sociales y a la sociedad civil organizada. 5.5 El Comité acoge favorablemente el anuncio de la Comisión en el sentido de que va a constituir grupos de trabajo que aborden diversos aspectos, pero considera que sigue siendo importante clarificar las relaciones que mantiene la política industrial con otros dos ámbitos, si se quieren aclarar algunas ambigüedades que han menoscabado el desarrollo de grandes proyectos industriales europeos. 5.5.1 En primer lugar, es necesario aclarar los vínculos entre la política de la competencia y la política industrial. 5.5.2 En segundo lugar, la Comisión ha presentado un plan de acción con el objetivo de modernizar el Derecho de sociedades, uno de cuyos aspectos es el refuerzo de los derechos de los accionistas. Es esencial que esta modernización no vaya en detrimento de las inversiones industriales. 5.5.3 Sería conveniente que los comisarios responsables de los asuntos económicos, el mercado interior, la política de la competencia y la Estrategia de Lisboa se coordinaran entre ellos para evitar cualquier riesgo de incoherencia que pueda poner en peligro la credibilidad y eficacia de una reactivación de la política industrial. 5.6 Una política industrial europea debe tener en cuenta el importante papel del sector público a la hora de proporcionar conocimientos e infraestructura, por mencionar estos dos elementos esenciales. En algunos países, se establecen contactos estrechos entre la industria y el sector público. En otros países, no. La importancia del sector público para la innovación viene ilustrada por el hecho de que en los Estados Unidos el gasto público en innovación es el doble que en Europa. Incluso si se considera que una gran parte de dicho gasto se dedica a objetivos militares, la cifra indica la importancia del sector público. En una perspectiva europea, un ejemplo significativo sería el pasado (y, en parte, presente) gasto público en algunos países para el desarrollo de nuevos productos farmacéuticos. La importancia del sector público también queda ilustrada por su papel en la expansión de las TIC, especialmente con las redes de banda ancha. 5.7 La revisión intermedia de la Estrategia de Lisboa también ha inspirado a los interlocutores sociales a la hora de desarrollar planes para garantizar un futuro a la industria manufacturera europea. La organización europea de empresarios UNICE ha presentado extensos comentarios y propuestas respecto de los resultados obtenidos hasta el momento con la Estrategia de Lisboa. ORGALIME, organización que representa a la industria mecánica, electrónica y metalúrgica de 23 países europeos, ha presentado un extenso plan para el desarrollo de la industria manufacturera europea, como parte de sus comentarios sobre la Comunicación de la Comisión. Por parte de los empleados, la Federación Europea de Trabajadores Metalúrgicos (FEM) presentó en el otoño de 2005 un plan llamado "Relanzar la industria manufacturera europea", en el que se resumen algunas de las propuestas recogidas en los otros planes. 5.8 El plan de la FEM recoge quince medidas repartidas en dos categorías. La primera, bajo la rúbrica "Investigación y Desarrollo", hace hincapié en la necesidad de más recursos para la investigación y mayor atención para la innovación social; la segunda, bajo la rúbrica "Un marco social para la innovación", recoge medidas específicas adicionales para promover las PYME, la actividad empresarial, el aprendizaje permanente y la reestructuración de los mercados de trabajo europeos privilegiando la seguridad social. 5.9 Este plan de acción, como otros planes presentados por los interlocutores sociales, corrobora cierto grado de convergencia en el análisis de los desafíos que está afrontando la industria europea. En términos generales, hay un amplio acuerdo sobre el camino que le queda por recorrer a Europa. Esta definición paralela de los retos y medidas principales ofrece una plataforma para el diálogo social y los acuerdos de los interlocutores sociales a favor de la innovación y la competitividad (véase el punto 6). 5.10 La Estrategia de Lisboa ha tenido éxito a la hora de promover los conceptos de una sociedad del conocimiento y del papel de liderazgo de Europa en materia de capacidades, competencias e investigación y desarrollo. La decisión del Consejo Europeo de Barcelona de reservar el 3 % del PIB para la investigación ha sido, en teoría, ampliamente aplaudida y apoyada. 5.11 Cabe observar que, en sus diálogos y debates con los representantes de la industria, la Comisión aún no ha dado con muchas ideas y soluciones nuevas para la importante transmisión de conocimientos de las universidades a la industria. La propia Comisión volverá a estas cuestiones en una próxima Comunicación. Sin embargo, las propias empresas deberán asumir la necesaria responsabilidad para establecer los vínculos apropiados con la investigación. Teniendo en cuenta el lento progreso hasta conseguir el objetivo de dedicar el 3 % del PIB de Europa a la investigación y el desarrollo, esta falta de ideas para la transmisión de conocimientos es preocupante. Otro motivo de preocupación es que el número de estudiantes de disciplinas científicas y de ingeniería en la UE está disminuyendo en comparación con los principales competidores de la Unión Europea. Es esencial que las PYME eleven el nivel de su capital humano e introduzcan mano de obra académica en el proceso de producción e innovación. El séptimo programa marco debería apoyar a las PYME para introducir técnicas de producción e investigación tecnológica avanzada. 5.12 En este sentido, conviene recordar que, aunque dedicara el 3 % del PIB a la investigación, Europa seguiría estando muy por detrás de EE UU y Japón. El objetivo del 3 % es un objetivo a medio plazo, como algunos Estados miembros de la UE ya han reconocido. La competencia global requerirá más amplias ambiciones durante un período de quince a veinte años. 5.13 Se puede realizar una observación similar con respecto a la necesidad de mejorar las cualificaciones y de más aprendizaje permanente. De la industria nos llega una serie de señales con relación a la mejora de las cualificaciones, pero éstas no son cuestiones que puedan resolverse a nivel de la UE. A nivel de la UE, se puede definir y analizar la naturaleza de las necesidades, pero la verdadera aplicación debe realizarse en los niveles nacional y regional. El CEDEFOP podría, sin duda alguna, facilitar información sobre experiencias significativas. 5.14 En este sentido, merece la pena recordar que el debate ampliado sobre la política educativa en torno al aprendizaje permanente comenzó a principios de los años setenta, con un importante análisis llevado a cabo por la OCDE. No obstante, desde entonces no se han intentado muchos planteamientos realmente nuevos para hacer corresponder las opciones y recursos de la propia industria, del sector público y de las propias personas, quienes podrían pedir mejores oportunidades para la mejora de sus cualificaciones, lo que facilitaría la movilidad en el mercado de trabajo. 5.15 La intensidad del proceso de extraterritorialidad y deslocalización de la industria ha subrayado la necesidad de garantizar los derechos fundamentales de los trabajadores sobre una base global. El acuerdo de la OIT en 1998 sobre la Declaración de los principios fundamentales y derechos de los trabajadores sentó las bases para una regulación del empleo y una norma que debería aplicarse a través del sistema internacional de gobernanza. Las directrices de la OCDE son compromisos políticos para los gobiernos. Si el cambio debe percibirse como positivo, hay que demostrar que el cambio no debe ser un juego que no aporte nada y que es posible efectuar cambios en empresas, industrias, regiones y mercados laborales de forma socialmente equitativa. 5.15.1 En este contexto habría que reconocer la importancia de los Consejos Europeos de Trabajo. Los consejos constituyen una respuesta concreta a las demandas de una estructura ampliamente aplicable para la información y consulta en las empresas transfronterizas. Incluso si lleva tiempo levantar tales estructuras, y aunque la Directiva sometida a examen es algo vaga por lo que respecta a los Consejos de Trabajo, éstos constituyen una parte indispensable de los esfuerzos más amplios para desarrollar una política industrial europea. 5.16 Una política industrial europea puede aportar una contribución esencial a la competitividad de Europa. La Comunicación de la Comisión es un importante eslabón en ese sentido. El CESE ha enumerado algunos otros eslabones. El CESE sugeriría que la Comisión tome la iniciativa de entablar más debates y diálogos en el contexto del diálogo social. 6. Observaciones sobre las propuestas sectoriales 6.1 El CESE respalda la opción de estudiar los parámetros para analizar los 27 segmentos de la industria manufacturera. A pesar de este planteamiento muy ambicioso, en el análisis de los resultados individuales se hacen patentes algunas faltas de coherencia. El CESE apoya el esfuerzo y las conclusiones. El CESE también acoge positivamente la opción de los temas para el conjunto inicial de los grupos de trabajo sectoriales e intersectoriales. 6.2 El CESE acoge con especial satisfacción el proyecto del Grupo de alto nivel sobre competitividad, energía y medio ambiente. Las tecnologías de ahorro de energía y de medio ambiente pueden ofrecer a la Unión importantes ventajas en el contexto global. La nueva conciencia global de los peligros del cambio climático, como resultado de una excesiva dependencia de los combustibles fósiles, debería dar un enérgico apoyo a los esfuerzos para cambiar los modelos de producción y consumo. La tarea del Grupo de alto nivel es formidable. Y no es menos formidable por el hecho de que otros países –de los que Estados Unidos no es más que un ejemplo– también estén ahora invirtiendo grandes cantidades en tecnologías ecológicas. 6.3 El diseño se está convirtiendo en un factor clave para la fabricación y comercialización de productos. Se debería hacer hincapié en el diseño, no incorporándolo a un único grupo de trabajo sectorial, sino como una de las cuestiones horizontales comunes a varios grupos de trabajo. En una serie de países de la UE, el diseño industrial cuenta con un largo historial de éxitos. Es importante seguir desarrollando esta experiencia. 6.4 En la Comunicación de la Comisión no se tratan de manera explícita las cuestiones de comunicación e información a la propia industria y varios grupos de partes interesadas. Sin embargo, teniendo en cuenta que una parte considerable de la aplicación tendrá que realizarse a través de la información y la comunicación, se tendrá que prestar mucha atención a estas cuestiones. De otro modo, ¿cómo puede el amplio grupo de las PYME conseguir la información pertinente sobre las asociaciones conjuntas y las diversas medidas de apoyo? 6.5 Otro aspecto crucial de la aplicación será el factor tiempo. El desarrollo de productos en la industria manufacturera no tiene lugar a ritmo lento: la competencia global lo impide. Para los diversos grupos de trabajo europeos será necesario adoptar calendarios exigentes con vistas a ofrecer un valor añadido a los responsables de las decisiones de la industria en materia de inversiones y evolución. 6.6 El CESE comparte la preocupación de la Comisión en el sentido de que el traslado de empleos de la UE a países con bajos costes tendrá dolorosas consecuencias locales y sectoriales, especialmente para los trabajadores poco cualificados a los que habría que ayudar a lidiar con los efectos de la reestructuración industrial. En otros contextos, el CESE ha sostenido que los Fondos Estructurales deberían utilizarse en mayor y mejor grado para medidas activas –y proactivas– encaminadas a afrontar los efectos de la globalización. El CESE considerará la reciente propuesta de un fondo para la globalización. 7. Necesidad de un diálogo social ampliado 7.1 En algunos países ya existen ambiciosos acuerdos con los interlocutores sociales en materia de innovación industrial, que expresan las prioridades e intereses mutuos para el desarrollo de la industria manufacturera en el futuro. 7.2 A título de ejemplo, cabe mencionar que en Suecia se firmó en 1997 un acuerdo industrial entre los interlocutores sociales. Desde entonces, los signatarios del acuerdo han presentado una serie de propuestas para mejorar la competitividad industrial. En particular, los signatarios se han impuesto objetivos como la creación de institutos competitivos de investigación industrial, más intercambios entre la industria y los institutos y centros educativos, apoyo a la innovación para las empresas nuevas y en proceso de crecimiento y apoyo a los centros de desarrollo industrial. El Gobierno ha aceptado algunas de las propuestas. 7.3 El CESE subraya que es absolutamente esencial que las partes interesadas y, de manera especial, los interlocutores sociales, participen estrechamente en el proceso de innovación, competitividad y reestructuración. El ritmo del cambio no va a disminuir. Por tanto, un enfoque proactivo, basado en la confianza mutua, se está convirtiendo en una necesidad. La gestión positiva del cambio industrial requiere un diálogo social basado en asociaciones consolidadas y basadas en la confianza y en una cultura de diálogo marcada por la representación efectiva de estructuras estables. La representación efectiva también requiere altos niveles de conocimiento de opciones y cuestiones de actualidad. 7.3.1 Habría que hacer referencia a los esfuerzos de muchos Consejos Europeos de Trabajo (véase el punto 5.14.1) para aumentar las competencias de los que participan en el trabajo del Consejo. Esto es esencial para ambas partes del diálogo. Sin altos niveles de conocimiento y competencia, los Consejos no podrán funcionar como una parte esencial de consulta y diálogo. 7.4 El CESE expresa su esperanza de que, junto con otras iniciativas, la Comunicación de la Comisión en favor de una política industrial integrada ofrezca una plataforma de inspiración para que las partes interesadas y, en particular, los interlocutores sociales, participen estrechamente en los procesos de transformación. El CESE ha subrayado su posición sobre el diálogo social y el cambio industrial en un dictamen aprobado en septiembre de 2005 [1]. 7.5 En respuesta a las conclusiones del Consejo Europeo de 2005, el CESE lanzó una red interactiva que agrupa experiencias de la aplicación de la Estrategia de Lisboa. El CESE ve con buenos ojos la posibilidad de ampliar esta red para abarcar cuestiones relacionadas con la participación de las partes interesadas y, sobre todo, de los interlocutores sociales, en la futura elaboración de la política industrial europea. 8. En noviembre de 2005, la Comisión Consultiva de las Transformaciones Industriales (CCMI) aprobó un dictamen complementario (ponente: Sr. Pezzini) sobre la Comunicación acerca de un planteamiento más integrado de la política industrial. 8.1 La CCMI consideró sumamente interesante que la Comisión Europea aborde ahora la cuestión de la política dirigida a sectores específicos en el marco de la política industrial. En particular, la CCMI manifestó que esta política dirigida a sectores específicos podría tener un verdadero impacto si se abordara de una forma estructurada en el contexto del diálogo social a nivel local, nacional y comunitario. 8.2 Sin embargo, la CCMI subrayó que la Comunicación de la Comisión carece de iniciativas concretas, de planes de acción y, sobre todo, de suficientes recursos financieros tan necesarios para respaldar las políticas. A este respecto sería particularmente importante involucrar al BEI y al FEI en proyectos empresariales. 8.3 Asimismo, la CCMI subrayó que la Comisión debería reconocer la importancia de un sector público cada vez más moderno. 8.4 Por otra parte, la CCMI hizo hincapié en la importancia de una política industrial regional perfilada de una manera proactiva. Asimismo, la CCMI subrayó la importancia de la política comercial para el éxito de la política industrial. Y, por último, destacó la importancia de los derechos laborales fundamentales expresados en los convenios de la OIT. Bruselas, 20 de abril de 2006. La Presidenta del Comité Económico y Social Europeo Anne-Marie Sigmund [1] DO C 24 de 31 de enero de 2006. -------------------------------------------------- ANEXO al Dictamen del Comité Económico y Social Europeo La propuesta de enmienda siguiente, que obtuvo más de un cuarto de los votos emitidos, fue rechazada en el transcurso de los debates: Punto 7.5 Suprímase la segunda frase: "En respuesta a las conclusiones del Consejo Europeo de 2005, el CESE lanzó una red interactiva que agrupa experiencias de la aplicación de la Estrategia de Lisboa. El CESE ve con buenos ojos la posibilidad de ampliar esta red para abarcar cuestiones relacionadas con la participación de las partes interesadas y, sobre todo, de los interlocutores sociales, en la futura elaboración de la política industrial europea." Exposición de motivos Si se hace especial hincapié en la participación de los interlocutores sociales en la definición de la política industrial europea, se infravalorará el papel que desempeñan las PYME, las organizaciones profesionales de especialistas, las asociaciones sectoriales y la comunidad científica en la aplicación de la Estrategia de Lisboa. Resultado de la votación Votos a favor: 11 Votos en contra: 27 Abstenciones: 1 --------------------------------------------------