COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO sobre la consolidación de las relaciones entre la UE y África 1 500 millones de habitantes, 80 países, dos continentes, un futuro
/* COM/2010/0634 final */
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[pic] | COMISIÓN EUROPEA |
Bruselas, 10.11.2010
COM(2010) 634 final
COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO Y AL CONSEJO
sobre la consolidación de las relaciones entre la UE y África 1 500 millones de habitantes, 80 países, dos continentes, un futuro
1. EUROPA-ÁFRICA: ADAPTAR LA ASOCIACIÓN A LAS NUEVAS REALIDADES
1) La tercera Cumbre UE-África, que reunirá a 80 Jefes de Estado y de Gobierno, tendrá lugar a finales de noviembre de 2010. Dicha Cumbre constituye una oportunidad de consolidar las relaciones entre la UE y África, ofreciendo perspectivas de un futuro mejor y más prospero para 1 500 millones de personas de 80 países. La cumbre proporcionará también la posibilidad de adaptar la asociación UE-África a los cambios significativos que han tenido lugar en Europa, en África y en el mundo desde la última cumbre y desde la adopción de la Estrategia Común UE-África en 2007[1].
2) En Europa, el Tratado de Lisboa y la creación del Servicio Europeo de Acción Exterior, en estrecha colaboración con los servicios de la Comisión Europea, permitirán que la UE mejore el vínculo entre su política exterior y su programa económico, garantizando así una mayor coherencia entre la política europea con África y su política general. Ambos socios podrán también coordinar mejor sus posiciones y emitir mensajes comunes en la escena internacional.
3) En África, diversos casos de éxito ponen de manifiesto la existencia de un camino continuo hacia la paz, la estabilidad y la democracia. No obstante, la pobreza, la mala gobernanza, los conflictos y las violaciones de los derechos humanos persisten en numerosas regiones, lo que explica la lentitud y el desequilibrio de los progresos realizados. Pero África ha afirmado su voluntad de asumir la responsabilidad de su destino, de contar menos con la ayuda exterior y de hacer frente a los retos mundiales. La integración política y económica ha mejorado a nivel regional y continental, África habla cada vez más con una sola voz a escala mundial y la Unión Africana emerge como un protagonista clave.
4) El crecimiento económico de África ha sido impresionante, con una tasa media anual del 6 % entre 2006 y 2008. Esa tendencia se redujo a menos de la mitad en 2009 debido, entre otras cosas, a la crisis económica y financiera mundial, a la fluctuación de los precios de las materias primas y de las exportaciones, a la disminución de las remesas de fondos y a la sustancial disminución de las inversiones directas extranjeras. No obstante, las previsiones indican que el continente africano va a beneficiarse rápidamente de la recuperación económica y volverá a los altos niveles de crecimiento.
5) La UE y África representan juntas la cuarta parte de la población mundial y más de un tercio de los miembros de las Naciones Unidas (NU). Tanto Europa como África desempeñan un papel de primer orden en la promoción de un marco reglamentario internacional y de instituciones más integradoras. Europa ha incitado al G8 y al G20 a abrirse a África y a ofrecer al continente la posibilidad de hacer oír su voz. La UE ha apoyado también la reforma de las instituciones financieras internacionales y ha contribuido a que África disponga de un puesto adicional en el Consejo de Administración del Banco Mundial.
6) La UE sigue siendo el principal aliado político de África, así como un socio fiable para el comercio y el desarrollo. En la última cumbre UE-África, celebrada en Lisboa en 2007, ambas partes decidieron poner su relación en un nuevo y estricto pie de igualdad estratégico. Ahora, las dos partes deben ir más lejos para estar a la altura de esa ambición, en particular, mediante la aplicación eficaz de la Estrategia Común UE-África. Al mismo tiempo, ciertos actores emergentes en la escena mundial refuerzan su presencia en África y la cooperación Sur-Sur se intensifica. Estas nuevas tendencias representan un sano reto para las relaciones entre África y la UE, que necesitan renovarse centrándose en los puntos fuertes y en el valor añadido reconocidos, así como en una mejor coordinación y definición de situaciones beneficiosas para todos.
7) Aun cuando la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) seguirá constituyendo el elemento central de la estrategia común África-UE, es necesario ayudar a África reforzando su gobernanza política y económica, así como el marco reglamentario, fiscal y empresarial, lo que permitirá movilizar mejor las fuerzas del continente de manera sostenible. Será fundamental a este respecto establecer compromisos con el sector privado y garantizar un efecto de palanca financiero de la ayuda al desarrollo. La estrategia de la UE para 2020 constituye una fuente de inspiración para nuestras relaciones con África, creando un marco que traduzca nuestros objetivos políticos en acciones concretas, con el fin de guiar las relaciones entre la UE y África durante la próxima década.
8) Europa y África deben basarse en los resultados[2] de la estrategia común, con el fin de mejorar su impacto a nivel regional, continental y mundial. Las lecciones aprendidas en los tres últimos años ponen de manifiesto que la estrategia común debe desarrollar en mayor medida su potencial y responder mejor a los retos actuales y futuros. La relación debe realmente ir más allá de las instituciones y del enfoque fragmentario y centrado en el desarrollo que se ha adoptado en el pasado, con el fin de abordar conjuntamente los problemas mundiales. Ambas partes deben superar sus inconsistencias y desarrollar canales para una interacción eficaz. En África, sigue siendo un reto reforzar la subsidiariedad racionalizando los mandatos que se solapan y los programas potencialmente contradictorios. En Europa, los intereses nacionales que compiten entre sí, las iniciativas bilaterales descoordinadas y la falta de armonización entre instrumentos socavan la visibilidad y el impulso político.
2. UE-ÁFRICA: AFRONTAR JUNTOS LOS RETOS COMUNES
9) La Asociación UE-África es la única asociación estratégica de continente a continente que tiene la UE. No se trata de una asociación donante-beneficiario, se trata de una verdadera asociación global, basada en intereses comunes y en la consecución de objetivos beneficiosos para las dos partes.
10) El valor añadido especial de la Asociación África-UE reside en su naturaleza política, su amplio alcance y su capacidad para abordar conjuntamente los problemas mundiales y los bienes públicos comunes, en un momento en el que la velocidad de la mundialización exige respuestas políticas coordinadas, en el marco de la diplomacia multilateral. Europa y África comparten valores e intereses en ámbitos esenciales y deben traducir su visión en resultados concretos.
11) Alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) : la Reunión Plenaria de Alto Nivel de las Naciones Unidas que tuvo lugar en Nueva York en septiembre pasado volvió a confirmar que sigue siendo posible alcanzar los ODM si todos los socios muestran voluntad política, aplican los cambios estratégicos adecuados y movilizan los recursos necesarios. Se prestará especial atención a los países y a los objetivos más olvidados (la mayoría de los cuales se encuentran en África) y a las personas más vulnerables y más marginadas. La asociación referente a los ODM, reforzada con la reciente iniciativa dotada con mil millones de euros, destinada a consolidar los progresos en los países con mejores resultados y a ayudar a los más necesitados, seguirá desempeñando un papel de catalizador para estimular las reformas políticas y movilizar los recursos necesarios en los ámbitos prioritarios acordados conjuntamente, basándose en iniciativas tomadas por África.
12) Lucha contra las amenazas a la paz y la seguridad . Esta asociación es la que mayor éxito ha tenido hasta ahora en el marco de la estrategia común UE-África, ya se trate de cooperación y coordinación en cuestiones geográficas, de democracia y cambios anticonstitucionales de gobierno en África o del desarrollo de una arquitectura africana de paz y seguridad. África y la UE seguirán trabajando en sus prioridades actuales, si bien deberán también ir más lejos, por ejemplo, presentando posiciones comunes en el sistema de las Naciones Unidas. Será importante continuar el trabajo en común en el ámbito de las amenazas globales a la seguridad, como el terrorismo y la delincuencia organizada internacional, incluidas, entre otras, las diversas formas de tráfico ilegal (en particular, la trata de seres humanos y el tráfico de drogas) y la piratería. En los ámbitos particulares de la gestión y la prevención de las crisis, ambos continentes deberían establecer conjuntamente un sistema que permita las consultas constantes durante los ciclos de crisis, desde que aparecen los primeros síntomas hasta el plan de acción. En cooperación con las Naciones Unidas, deberían también trabajar en común para mejorar la capacidad operativa y financiera de la Unión Africana, de las Comunidades Económicas Regionales y de los mecanismos regionales a fin de evitar los conflictos y de prever, desplegar y gestionar las operaciones de apoyo a la paz.
13) Promover la gobernanza, la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos , en sus aspectos políticos y económicos, a todos los niveles. El compromiso de la UE con el respeto y la promoción de los derechos humanos seguirá constituyendo un principio subyacente a las relaciones UE-África y continuará reflejándose en nuestros acuerdos. La sociedad civil y el sector privado deberían estar cada vez más implicados, a fin de reforzar los programas de gobernanza en todos los sectores, lo que permitiría a su vez crear mejores condiciones para un crecimiento sostenible e integrador. La nueva Plataforma de Diálogo entre la UE y África sobre la Gobernanza constituye un instrumento útil a este respecto. La cooperación en el ámbito de la gobernanza económica y mundial debe consolidarse, abordando, entre otras cosas, la gestión sostenible y transparente de los recursos naturales y los ingresos, así como la lucha contra el fraude, la corrupción y la evasión ilícita de capitales. Ambas partes deben también abordar la reforma del sistema multilateral de Gobernanza Democrática y Derechos Humanos y de las organizaciones internacionales.
14) Reforzar la legitimidad y la eficacia de las instituciones multilaterales . Ambos continentes deberían adoptar un enfoque coherente sobre el modo de apoyarse mutuamente para promover sus intereses comunes, posicionarse más eficazmente en la escena internacional y cooperar en las negociaciones internacionales actuales y futuras, para que los resultados reflejen sus respectivas prioridades políticas y estratégicas. La UE seguirá apoyando iniciativas políticas en favor de un papel adecuado de África en las organizaciones, instituciones y foros internacionales clave en el contexto de las próximas reformas (las Naciones Unidas, las instituciones financieras internacionales, el G8 y el G20, la Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud, etc.). Al mismo tiempo, la UE continuará colaborando con sus socios africanos a fin de conseguir la aprobación de una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que permita que los nuevos representantes de la UE, de acuerdo con el Tratado de Lisboa, participen efectivamente en las tareas de la Asamblea de la Asamblea General de las NU.
15) Luchar contra el cambio climático y la degradación del medio ambiente y reconocer el importante papel que la biodiversidad y los servicios relacionados con los ecosistemas desempeñan en este contexto. Después de Copenhague, el diálogo entre la UE y África contribuirá a adoptar un enfoque común en las negociaciones del CMNUCC, al tiempo que se acercan posiciones en la conferencia de Cancún y más allá, con vistas a alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante. A este respecto, será imprescindible realizar mayores esfuerzos de coordinación entre la Unión Africana, sus Estados miembros, las comunidades económicas regionales y la Nueva Asociación para el Desarrollo de África (NEPAD). La Asociación sobre el Cambio Climático seguirá constituyendo la plataforma para proseguir la aplicación de iniciativas comunes fundamentales, como la Alianza Mundial contra el Cambio Climático, CLIMDEV África y la Iniciativa Gran Muralla Verde para el Sahara y el Sahel, en sinergia con otras asociaciones. También proseguirá el diálogo relativo a la gestión sostenible de los recursos naturales, los acuerdos sobre la legislación y los proyectos forestales, así como la política común de reducción de los riesgos de catástrofes.
3. UE - ÁFRICA: MIRANDO HACIA EL FUTURO
16) La Estrategia Común UE-África ha creado, pues, un exitoso acervo que debe conservarse. No obstante, dada la magnitud de los retos a los que se enfrentan los dos continentes, nuestra asociación debe seguir evolucionando.
17) A fin de garantizar un desarrollo a largo plazo, se prestará mayor atención al modo en que la cooperación al desarrollo debería contribuir a crear las condiciones favorables para un crecimiento sostenible e integrador. El principal tema de la Tercera Cumbre UE-África sobre «Crecimiento, Inversión y Creación de Empleo» marcará la pauta de la cooperación entre los dos continentes y proporcionará directrices a largo a plazo en estos ámbitos. Este tema se ajusta bien a las prioridades establecidas en la Estrategia 2020 de la UE y en el Libro Verde «Reforzar el impacto de la política europea de desarrollo», presentado en paralelo a la presente Comunicación.
18) A fin de alcanzar un crecimiento sostenible e integrador , la cooperación durante la próxima década debería centrarse, entre otras cosas, en actividades de gran impacto que favorezcan las inversiones a fin de explotar el enorme potencial combinado de nuestra asociación. En el Libro Verde, la Comisión indica que la UE debería prever nuevas estrategias conjuntas para el crecimiento sostenible e integrador, en asociación con países individuales o con grupos regionales de países, implicando también a las partes interesadas del sector privado y a las organizaciones de la sociedad civil. Esta cuestión es especialmente pertinente por lo que se refiere a la Asociación UE-África.
19) El objetivo de un crecimiento integrador debería afianzar las iniciativas euroafricanas en favor de un crecimiento general y equilibrado y de mayores inversiones, que contribuyan a reducir la pobreza y las desigualdades.
- A fin de trabajar en favor de economías con elevadas tasas de empleo que favorezcan la cohesión social , se fomentarán las iniciativas que tengan como objetivo ampliar la protección social a los más vulnerables, establecer un diálogo a varios niveles en particular respecto a los problemas de la economía sumergida, mejorar la gobernanza del mercado laboral y apoyar el proceso de armonización de las estructuras de protección social y del trabajo a nivel regional en África.
- La mejora de los servicios e infraestructuras representa también una cuestión importante para reforzar la actividad del sector privado y constituye una fuente de crecimiento y empleo. El carácter accesible, asequible y fiable de los servicios básicos, en particular en los ámbitos de los transportes, la salud, la comunicación y las finanzas, constituye una condición previa esencial para el crecimiento y el desarrollo de todos los demás sectores de la economía. La Asociación África-UE para las Infraestructuras proporciona un marco estratégico para contrarrestar los eslabones que faltan en África, con ayuda del Fondo Fiduciario para las Infraestructuras, un innovador instrumento que asocia subvenciones y préstamos. La UE seguirá luchando contra la escasez de infraestructuras, centrándose aún más en la energía, las TIC, el agua y el transporte, fomentando al mismo tiempo el papel del sector privado como principal motor del crecimiento y la financiación de infraestructuras. Paralelamente, las iniciativas en favor de la mejora de los marcos reglamentario y legal seguirán recibiendo ayuda a nivel nacional y regional para crear las condiciones propicias a las inversiones y al buen funcionamiento del mercado.
- Debería intensificarse la cooperación en el ámbito de los conocimientos técnicos, la innovación y el espíritu empresarial , habida cuenta de su gran potencial para impulsar el desarrollo de África e influir positivamente en todos los sectores socioeconómicos. En el ámbito de la ciencia y la tecnología, el desarrollo de las TIC y de servicios en línea asequibles en África será un objetivo central. En el sector espacial, se fomentarán en mayor medida iniciativas como el plan de acción GMES para África o la navegación por satélite (EGNOS y Galileo). Por lo que se refiere a la enseñanza y la formación superiores, se espera que programas como Erasmus Mundus, Media Mundus, Edulink Nyerere, Juventud en Acción y Marie Curie o la iniciativa «Armonización de las Estructuras Educativas», así como la cooperación entre profesionales del sector de la cultura, contribuyan a programar un crecimiento inteligente e integrador. En la fase de creación de la Universidad Panafricana, la UE compartirá con el EIT las buenas prácticas sobre el modo de integrar plenamente el triángulo del conocimiento (educación, empresas e investigación).
- La cooperación sobre la migración y la movilidad se centrará en el modo de garantizar la inmigración legal, incluida la migración circular, en relación directa con las exigencias del mercado laboral y las posibilidades de empleo en los dos continentes. También tendrá por objeto reducir los flujos de migración irregular y abordar el problema de los grupos especialmente vulnerables, como los refugiados, los solicitantes de asilo y los menores no acompañados. Abordará el reto de implicar más eficazmente a las diásporas africanas en el proceso de desarrollo. A este respecto, se fomentarán iniciativas como el Instituto Africano de Remesas, el Observatorio de las Migraciones, la Iniciativa de Información de la Diáspora y la Iniciativa de Lucha contra la Trata de Seres Humanos.
20) El objetivo del crecimiento sostenible debería constituir la base de cualquier iniciativa euroafricana en favor del desarrollo de economías verdes, competitivas y eficaces.
- La integración regional es, en cualquiera de sus aspectos, un potente impulsor de estabilidad, crecimiento y desarrollo. Muchos países africanos comparten recursos comunes, en particular, los recursos naturales, y se enfrentan también a retos comunes, por ejemplo, la falta de infraestructuras o la escasa productividad de la agricultura. La integración puede resultar mutuamente beneficiosa e inducir un plan de reformas positivo, reforzar la cooperación y mejorar la seguridad. La integración regional puede ayudar a los países africanos a sacar partido de las economías de escala, de la mejora de la competencia y del aumento de las inversiones nacionales y extranjeras. El comercio actúa también como catalizador de la actividad del sector privado y de las inversiones, contribuyendo a un entorno propicio para las inversiones y dando acceso a los mercados y a los insumos esenciales. Una apertura del mercado bien gestionada, que tiene en cuenta las necesidades y las capacidades de las economías en desarrollo y se combina con la adecuada política nacional ha dado buenos resultados en todo el mundo. A este respecto, los acuerdos comerciales pueden permitir mejorar la gobernanza económica contribuyendo a la implantación de un marco reglamentario estable para la economía. La UE sigue, pues, dispuesta a estrechar aún más sus largas relaciones comerciales con África a fin de contribuir a su prosperidad duradera, en particular, mediante la celebración de Acuerdos de Asociación Económica.
- El de las materias primas puede claramente ser un ámbito de cooperación mutuamente beneficiosa para desarrollar la producción y el suministro sostenibles de materias primas . La cooperación conjunta podría verse favorecida y ampliar su campo al sector privado con el fin de crear oportunidades mutuamente beneficiosas para los dos continentes, por ejemplo, sobre la base de la Comunicación de la Comisión sobre las materias primas y de la Visión de la Comisión de la Unión Africana para la Industria Minera para 2050. Ciertas medidas concretas harán hincapié en la gobernanza (incluida la EITI, Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas), las infraestructuras y las inversiones, así como en las competencias y los conocimientos de geología. El consumo y la producción sostenibles reposan también en las pequeñas y medianas empresas, a fin de aumentar la eficacia de los recursos para una producción más ecológica y de conseguir unas empresas más competitivas. Sobre la base de iniciativas africanas como el Programa Marco Decenal de la Unión Africana sobre el Consumo y la Producción Sostenibles, podría considerarse la creación de un Programa SWITCH con África para apoyar la competitividad y el crecimiento económicos sostenibles a largo plazo.
- Por lo que se refiere a la agricultura , la cooperación entre África y la UE continuará en el marco del Programa Global para el Desarrollo de la Agricultura en África. Se dará prioridad a los enfoques que apoyen la intensificación en las pequeñas explotaciones que practiquen una agricultura sostenible, que sean ecológicamente eficaces y que respeten las diversas funciones de la agricultura. Las indicaciones geográficas y la agricultura biológica constituyen ámbitos que serán objeto de debate con la Comisión de la Unión Africana. Podrían cultivarse productos agrícolas con fuerte valor añadido que reforzarían la producción sostenible de pequeños agricultores que puedan crear empleo y generar ingresos para las poblaciones rurales, prestando al mismo tiempo servicios relacionados con el medio ambiente y contribuyendo a adaptarse al cambio climático y a atenuarlo. En el ámbito de la pesca se adoptará el mismo enfoque. Además, la UE debería apoyar la adopción de principios acordados a nivel internacional en favor de las inversiones responsables en las tierras agrícolas. También debería animar a los gobiernos de los países socios, las organizaciones de agricultores y otras partes interesadas a tomar decisiones que garanticen la sostenibilidad de las inversiones extranjeras, a fin de maximizar los beneficios sociales, económicos y medioambientales para el país. La cooperación entre la UE y África continuará también por lo que se refiere a la armonización de los fragmentados marcos sanitario y fitosanitario. Asimismo, debería prestarse la atención adecuada a la promoción de prácticas de pesca responsables y a la buena gestión de los recursos pesqueros , a la implantación de medidas destinadas a luchar contra la pesca ilegal, no declarada y no regulada y a garantizar la total trazabilidad de los productos pesqueros.
- Por lo que se refiere a las energías sostenibles y a su uso eficiente , el Libro Verde publicado en paralelo a la presente Comunicación propone que la UE y los países en desarrollo o los grupos regionales actúen conjuntamente, en el contexto de las asociaciones existentes, a fin de adoptar programas comunes concretos que proporcionen progresivamente energía sostenible a todos los ciudadanos. Tales programas, que contarían con financiación europea destinada al desarrollo y a la lucha contra el cambio climático y que serviría de estímulo en dichos ámbitos, y en los que participarían la UE y los países en desarrollo, el sector energético y las instituciones financieras europeas, podrían tener como objetivo fijar un calendario de acciones comunes, e incluir reformas, referentes tanto a la protección de las inversiones y a la fiscalidad como a la cooperación regional en el ámbito de la energía. Dichos programas deberían basarse en las iniciativas ya existentes, como la Asociación UE-África para la Energía o el Programa de Cooperación entre África y la UE sobre las Energías Renovables.
4. Conclusión: consolidar la Asociación UE-África
21) La velocidad del cambio en África nunca ha sido mayor. Nuestro reto común para los próximos diez años será avanzar hacia una verdadera Asociación entre la UE y África, basada no sólo en la cooperación al desarrollo, sino en la ayuda como catalizador de un crecimiento duradero e integrador.
22) En Lisboa, la UE y África acordaron actuar juntas sobre la base de valores, programas y objetivos compartidos. Ambas partes deben ahora esforzarse en mayor medida para traducir esa ambición en enfoques coordinados, cooperación concreta y, en su caso, en posiciones concertadas en los órganos de las NU, de las instituciones financieras internacionales y en las principales negociaciones internacionales. A este respecto, la UE se mostrará más proactiva hacia África y espera que África aproveche esta oportunidad con espíritu constructivo y de reciprocidad.
23) Ambas partes deben hacer mayores esfuerzos al respecto para superar la actual fragmentación de los marcos políticos y de los instrumentos financieros, a fin de favorecer una mayor eficacia y visibilidad en su cooperación. Es necesario encontrar mayores sinergias entre las políticas de la UE para garantizar una verdadera «coherencia política para el desarrollo». Es preciso garantizar una mayor complementariedad entre las políticas europeas con el África Subsahariana y la región mediterránea. Debe explorarse el modo de reforzar la colaboración entre los instrumentos nacionales y europeos existentes, mediante la adaptación de las políticas pertinentes y de los marcos jurídicos y financieros (actualmente, el Fondo Europeo de Desarrollo, el Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación y el Instrumento de Cooperación al Desarrollo). Debe mejorarse la gobernanza y la eficacia de nuestra asociación, entre otras cosas gracias a un diálogo político y estratégico reforzado, a una arquitectura de aplicación eficaz, a la implicación activa de todas las partes interesadas y a la disposición de los recursos adecuados, incluida la implantación progresiva de un programa de apoyo financiero panafricano. Es también esencial una mejor coordinación interna con los Estados miembros y una cooperación más eficaz con los socios africanos y los donantes emergentes. Es también necesaria una mejor comunicación para sensibilizar a los ciudadanos y favorecer la apropiación de la asociación por las partes involucradas, mejorando así el conocimiento y la percepción de los esfuerzos colectivos de ambos continentes.
24) Con el fin de conseguir mejores resultados, el próximo Plan de Acción concederá prioridad a las actividades que:
- tengan una clara dimensión regional, continental o mundial, en la que reside el valor añadido de la Estrategia Común;
- tengan un valor añadido evidente, que sean específicas y racionales y que refuercen la complementariedad y la coherencia con las iniciativas y los foros ya existentes y que sean compatibles con las prioridades estratégicas de África, sus estructuras y sus mecanismos;
- hayan demostrado que cuentan con una masa crítica de protagonistas competentes de ambas partes y de los recursos políticos, humanos y financieros necesarios.
25) En la próxima Cumbre, Europa y África deberán adoptar un enfoque realista de su cooperación en los próximos años, que convierta el lema «de la relación donante-beneficiario a la asociación» en el próximo plan de acción. Junto con el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Africano de Desarrollo, deben encontrar ámbitos para proyectos de fuerte impacto. Deben también explotar situaciones mutuamente beneficiosas que compaginen los intereses políticos y las prioridades económicas de África y de la UE, lo que ofrecerá enormes posibilidades a cada uno de los 1 500 millones de ciudadanos de nuestros dos continentes.
[1] La estrategia común UE-África se articula en torno a ocho asociaciones temáticas: la paz y la seguridad, la gobernanza democrática y los derechos humanos, el comercio, la integración regional y las infraestructuras, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, la energía, el cambio climático, las migraciones, la movilidad y el empleo, las ciencias, la sociedad de la información y el espacio.
[2] http://www.africa-eu-partnership.org/
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