52010DC0191


Título y referencia

Informe de la Comisión al Consejo y al Parlamento Europeo sobre la ejecución del Programa Energético Europeo para la Recuperación

/* COM/2010/0191 final */

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[pic] | COMISIÓN EUROPEA |

Bruselas, 27.4.2010

COM(2010)191 final

INFORME DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la ejecución del Programa Energético Europeo para la Recuperación

INFORME DE LA COMISIÓN AL CONSEJO Y AL PARLAMENTO EUROPEO

sobre la ejecución del Programa Energético Europeo para la Recuperación

1. El Programa Energético Europeo para la Recuperación: origen y características

Contexto y motivación

Los orígenes del Programa Energético Europeo para la Recuperación (PEER) se encuentran en el Plan Europeo de Recuperación Económica, adoptado por la Comisión el 26 de noviembre de 2008 como respuesta a la crisis económica y financiera de Europa. El Plan hacía un llamamiento en pro de una acción nacional coordinada y complementada por una intervención directa de la UE destinada a potenciar el poder adquisitivo y aumentar la demanda en la economía; a ello se destinaba una dotación presupuestaria inmediata por valor de 200 000 millones de euros. En este contexto se destacó como prioridad fundamental la necesidad de invertir en la modernización de la infraestructura y de las centrales de producción de energía en Europa; se propuso la movilización de recursos suplementarios con cargo al presupuesto de la UE. El Consejo Europeo respaldó el Programa en diciembre de 2008 y pidió a la Comisión que presentara una lista de proyectos concretos en el ámbito de la energía. Por otro lado, la Segunda revisión estratégica de sector de la energía de la Comisión, adoptada en noviembre de 2008 y respaldada por el Consejo Europeo de primavera de 2009, constituye un documento político fundamental que determina las prioridades de la UE en el terreno energético para los próximos años.

Al desencadenarse la crisis económica y financiera se hizo necesaria la intervención del gasto público para facilitar la inversión en redes y en producción innovadora de energías renovables, así como para acelerar el desarrollo de las tecnologías de captura y almacenamiento de carbono. Como resultado de la recesión, determinados proyectos ya programados se vieron en peligro de ser retrasados o eliminados, lo que habría perjudicado la seguridad y la calidad del abastecimiento energético en detrimento del usuario final. La UE reaccionó proponiendo una serie de medidas específicas que ayudaran a impulsar la inversión en el sector energético.

En este contexto, el Parlamento Europeo y el Consejo adoptaron el Reglamento (CE) nº 663/2009[1] por el que se establece el Programa Energético Europeo para la Recuperación (PEER). El PEER es un instrumento financiero cuyo objetivo global es estimular la recuperación de la crisis que afectaba a la economía de la UE y cooperar al mismo tiempo en pro del cumplimiento de sus objetivos energéticos y climáticos, tales como la seguridad y diversificación del abastecimiento energético, el funcionamiento del mercado interior de la energía y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Un enfoque innovador

Para perseguir estos objetivos, el PEER cuenta con una dotación financiera de 3 980 millones de euros destinados a respaldar los tres subprogramas. El Reglamento asigna 2 365 millones a proyectos de infraestructuras de gas y electricidad; 565 millones a proyectos de energía eólica marítima (EEM), y 1 050 millones a proyectos de captura y almacenamiento de carbono (CAC). La contribución de la Unión toma la forma de subvenciones a los promotores de los proyectos en los tres ámbitos del programa. En el anexo del Reglamento se hace una identificación básica de los proyectos, aunque las medidas que regulan su ejecución práctica y la selección de sus promotores se determinan en una convocatoria de propuestas que debe ajustarse a criterios precisos de subvencionabilidad, selección y adjudicación. Las ayudas pueden cubrir hasta un 50 % de los costes de inversión subvencionables en el caso de las infraestructuras del gas y la electricidad y los proyectos de EEM, y hasta un 80 % en el caso de los de CAC.

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El PEER constituye un método innovador para la financiación de infraestructuras y el despliegue de tecnologías del sector energético en la Unión. Por lo que se refiere a la cuantía del esfuerzo financiero, es la primera vez que se asigna una tal cantidad de fondos con cargo al presupuesto de la UE. Este hecho es una gran novedad si pensamos en las cantidades relativamente modestas asignadas hasta la fecha por la Comisión en el marco de las Redes Transeuropeas de la Energía (RTE-E), los Programas Marco de IDT o el Programa Energía Inteligente – Europa (EIE). Como promedio, los programas RTE-E, 7º PM de IDT y EIE conceden una dotación anual de unos 20, 300 y 100 millones de euros, respectivamente. Hay que señalar, sin embargo, que la UE da también su respaldo a proyectos energéticos a través de instrumentos tales como los Fondos Estructurales o los préstamos e instrumentos financieros específicos del Banco Europeo de Inversiones.

La concepción de los instrumentos del PEER se ajusta a sus objetivos específicos. Desde el punto de vista de la recuperación económica, para que un plan de estímulo sea efectivo, los fondos deben inyectarse en la economía rápidamente. Este principio se refleja en el Reglamento del PEER, que exige que todos los compromisos legales de ejecución del PEER estén listos para el 31 de diciembre de 2010. Exige también que entre los criterios de adjudicación de subvenciones se tenga en cuenta la madurez de las medidas beneficiarias de los fondos del PEER, y en particular la capacidad de comprometer gastos de capital en 2010.

Con el fin de maximizar su impacto desde el punto de vista tanto de la política energética como de la recuperación económica, el PEER se centra en un número relativamente pequeño de proyectos de gran importancia estratégica. La identificación de los proyectos estaba determinada por las orientaciones de política energética recogidas en la Segunda revisión estratégica del sector de la energía y en el Plan estratégico europeo de tecnología energética, sin perder de vista los progresos realizados en la ejecución del programa RTE-E y un equilibrio geográfico equitativo, y por las consultas con las partes interesadas en los diferentes ámbitos del programa. Con arreglo a este enfoque, las subvenciones se conceden en función de la capacidad del beneficiario de contribuir a la realización y modernización de redes energéticas a escala de la UE, o al desarrollo y despliegue de tecnologías estratégicas con baja emisión de carbono. Otros criterios de adjudicación importantes son la medida en que una falta de acceso a recursos financieros pueda retrasar la ejecución de la acción; la medida en que la asistencia de la UE pueda estimular la inversión pública y privada, y el impacto social, económico y medioambiental.

2. Lugar que corresponde al PEER en la política energética de la UE

Para alcanzar un suministro energético seguro, competitivo y sostenible en los próximos años y decenios, la UE se enfrenta con las tareas urgentes de extender, renovar y hacer interoperables sus estructuras energéticas y de desvincular la producción de la emisión de carbono merced al despliegue de tecnologías estratégicas con baja emisión de carbono. Esta evolución es fundamental si la UE pretende alcanzar para 2020 los objetivos a los que se han comprometido todos los Estados miembros, concretamente la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y del consumo de energía primaria en un 20 %, y el aumento del consumo de energías renovables a un 20% del consumo final. El PEER responde a estos desafíos a través de sus tres subprogramas.

Proyectos de infraestructuras de gas y electricidad

La inversión en infraestructuras de gas y electricidad es necesaria para facilitar los intercambios de energía y permitir el funcionamiento de un auténtico mercado interior. Un mercado interior de la energía que funcione correctamente y sin fisuras proporcionaría a los usuarios finales un servicio de calidad a un coste inferior y permitiría a la Unión Europea combatir de forma efectiva los trastornos de abastecimiento, como el sucedido en enero de 2009.

La infraestructura de redes de transporte e intercambio de energía de la UE necesita una mayor integración, y para ello es necesario construir conexiones hoy inexistentes. Algunos Estados miembros, especialmente en Europa Oriental o en zonas periféricas, necesitan conectarse mejor con el resto de la UE. El PEER se convierte, de este modo, en un instrumento para impulsar la solidaridad entre Estados miembros. Por otro lado, la seguridad de abastecimiento exige la existencia en la UE de redes integradas de energía y la diversificación de rutas y recursos de transporte de energía fuera de las fronteras de la UE, incluidos recursos en forma de gas natural licuado (GNL).

En este contexto, el PEER da su apoyo a proyectos maduros que, una vez operativos,

- proporcionen a la Unión Europea unos 50 000 millones de m3 adicionales de gas al año procedentes de fuera de Europa a través de los gasoductos Nabucco, ITGI-Poseidon, GALSI y las nuevas terminales de gas natural líquido de Polonia y Chipre;

- ayuden a consolidar la red de gasoductos de Europa mediante la creación de nuevas interconexiones o el refuerzo de interconexiones existentes, entre Portugal / España / Francia (bidireccional), Alemania / Bélgica / Reino Unido (bidireccional), Rumanía / Bulgaria / Grecia / Italia, Eslovaquia / Hungría (bidireccional) y países bálticos / Polonia / Dinamarca / Alemania;

- posibiliten la inversión del flujo en tramos clave de interconexión del sistema de transporte de gas en Portugal, Rumanía, Austria, Eslovaquia, República Checa, Hungría, Letonia, Lituania y Polonia para permitir la cooperación y el intercambio de gases en ambas direcciones con países adyacentes y, por extensión, con países más distantes;

- asistan en la mejora de la red europea de electricidad mediante un fortalecimiento de la capacidad de interconexión entre España y Francia, Portugal y España, Austria y Hungría, Irlanda y el Reino Unido y también en Alemania central;

- integren las regiones aisladas y las «islas» de energía mediante la construcción de nuevas e importantes interconexiones desde los estados bálticos (Estonia, Letonia, Lituania) al mercado nórdico de la electricidad (Finlandia, Suecia, Dinamarca, Noruega), así como de Malta a Italia y de Sicilia a la Italia continental.

Energía eólica marítima (EEM)

Los proyectos seleccionados para acogerse al PEER son pioneros en el sector de la energía eólica marítima. Estas tecnologías, que serán objeto de demostración y despliegue a gran escala —estructuras de cimentación innovadoras (por gravedad, emparrillados, trípodes, pilar triple), turbinas multi-MW mar adentro, tecnología de integración modular a la red—, son fundamentales para alcanzar los ambiciosos objetivos de penetración en la UE del sector eólico para 2020 y posteriormente. El proyecto recoge los principales desafíos identificados en la Comunicación de la Comisión sobre energía eólica marítima y en la Iniciativa para el sector eólico del Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética[2]. Las ayudas del PEER supondrán la instalación de los primeros parques eólicos marítimos de gran tamaño (400 MW, que se espera den como resultado una capacidad de producción adicional de electricidad de 1500 MW sin emisión de carbono. Contribuirán de forma crucial al cumplimiento de los objetivos obligatorios asumidos por los Estados miembros para 2020 respecto a la electricidad procedente de energías renovables. Las ayudas serán también fundamentales para dar los primeros pasos hacia una red marítima europea que potenciará los intercambios de electricidad en el mercado interior.

El PEER – EEM subvenciona la realización de pruebas a gran escala y la fabricación y despliegue de turbinas y de estructuras de cimentación marítima innovadoras a través de:

- 4 proyectos para la construcción de grandes parques eólicos en la costa alemana del Mar del Norte (Bard I, Global Tech I, Nordsee Ost, Borkum West II) ;

- 1 proyecto de construcción de instalaciones eólicas marítimas de prueba en Aberdeen (Reino Unido);

- 1 proyecto de realización de la nueva fase del parque eólico marítimo de Thornton Bank, en la costa belga del Mar del Nort.

El PEER – EEM subvenciona también el desarrollo de soluciones modulares para la integración en la red de grandes cantidades de electricidad eólica a través de:

- 1 proyecto que garantiza la interconexión integrada de los parques eólicos de la zona de Kriegers Flak, en el Mar Báltico (Alemania, Dinamarca);

- un cable submarino de tecnología HVDC que interconecta los Países Bajos y Dinamarca y que permite la conexión de los parques eólicos marítimos con la red continental;

- un nudo de enlace marítimo en la conexión HVDC prevista entre las islas Shetland y Escocia (Reino Unido) que servirá de plataforma multiterminales para la conexión de futuros parques eólicos con la generación de energía marítima.

Captura y almacenamiento de carbono (CAC)

Las centrales generadoras de combustibles fósiles se encuentran, junto a la industria pesada, entre los emisores más importantes de CO2, ya que suponen un 52% del total de emisiones de CO2 en todo el mundo. Los combustibles sólidos seguirán utilizándose en la producción de electricidad e, incluso si las fuentes renovables aumentan su cuota de mercado, no se espera que el uso del carbón disminuya en los próximos decenios. Gracias a su capacidad de desvincular la generación de energía de las emisiones de carbono, la CAC ofrece una gran aportación (que se añade a la eficiencia energética y las fuentes de energía renovables) al objetivo de disminución de las emisiones de CO2. Sin embargo, esta tecnología no es aún viable comercialmente y necesita ser objeto de pruebas. El PEER ataca este problema dando su apoyo a seis grandes proyectos de demostración de la CAC que deberán desarrollar los planteamientos de estas tecnologías, reducir las inversiones y costes de funcionamiento correspondientes y sensibilizar a los ciudadanos. El PEER constituye un primer paso hacia el objetivo de hacer que la generación energética con tecnologias CAC sea comercialmente viable para 2020. Estos proyectos pioneros prepararán el camino a otros muchos más, ya que servirán para demostrar las tres principales tecnologías de captura de CO2, que son la postcombustión, la oxicombustión y el ciclo combinado de gasificación integrada (CCGI). Los proyectos utilizan también todas las principales posibilidades de almacenamiento: acuíferos salinos terrestres y marítimos y yacimientos de hidrocarburos agotados.

En este contexto, el PEER da su apoyo a los siguientes proyectos maduros de CAC que deberán estar operativos para 2015:

- El proyecto de Jaenschwalde (Alemania) tiene como objetivo la demostración de las tecnologías de la oxicombustión y la postcombustión en una central generadora existente. Se analizan dos posibilidades de almacenamiento y transporte.

- En el proyecto de Porto Tolle (Italia) se implanta la tecnología CAC de la postcombustión en una nueva central de carbón de 660 MW. La captura consistirá en el tratamiento de los gases efluentes correspondientes a la producción de 250 MW de electricidad. El almacenamiento se llevará a cabo en un acuífero salino marítimo del mar Adriático.

- En Rotterdam (Países Bajos) se ensayará la tecnología de la postcombustión en una instalación con una potencia equivalente de 250 MW. El almacenamiento de CO2 se realizará en un yacimiento marítimo de gas agotado que se encuentra cerca de la central. El proyecto forma parte de la iniciativa de Rotterdam para el clima, cuyo objetivo es desarrollar una infraestructura de transporte y almacenamiento de CO2 en la región.

- El proyecto de Belchatow (Polonia) se propone la demostración de la tecnología de la postcombustión en una unidad supercrítica de una gran central europea de lignito. Para el almacenamiento se explorarán tres diferentes acuíferos salinos situados cerca de la central.

- En Compostilla (España) se llevará a cabo la demostración de las tecnologías de la oxicombustión y lecho fluidificado en una central piloto de 30 MW que, para diciembre de 2015, habrá pasado a ser una central de demostración de más de 320 MW. El almacenamiento se deberá llevar a cabo en un acuífero salino cercano.

- El proyecto de Hatfield (Reino Unido) servirá para demostrar la tecnología de la postcombustión en una nueva central generadora CCGI de 900 MW. El almacenamiento está previsto en un yacimiento marítimo de gas del Mar del Norte. El proyecto forma parte de la iniciativa «Yorkshire Forward», cuyo objetivo es desarrollar una infraestructura de transporte y almacenamiento de CO2 en la región.

3. Ejecución del PEER – Situación actual

El 19 de mayo de 2009 la Comisión lanzó una convocatoria de propuestas que cubría los tres subprogramas y que invitaba a los candidatos a promotores de proyectos a presentar sus propuestas para el 15 de julio de 2009. La Comisión recibió 87 candidaturas: 46 para proyectos de gas y electricidad, 29 para energía eólica marítima y 12 para captura y almacenamiento de carbono. Se llevó a cabo una evaluación independiente para cada subprograma. La evaluación de los tres subprogramas comenzó en la segunda mitad de julio de 2009. En el mes de septiembre se completó la de los proyectos de EEM y CAC, mientras que la de los proyectos de infraestructuras de gas y energía se demoró hasta noviembre debido a la complejidad de los proyectos y al gran número de candidaturas recibidas.

Partiendo de las recomendaciones de los comités de evaluación, la Comisión elaboró unas decisiones de adjudicación para cada subprograma. Las propuestas de adjudicación obtuvieron el dictamen favorable de los comités pertinentes[3] y fueron presentadas al Parlamento Europeo para su examen. El 9 de diciembre de 2009, la Comisión adoptó las decisiones de adjudicación de los subprogramas EEM y CAC y el 4 de marzo de 2010, las de los proyectos de infraestructuras de gas y electricidad.

Subprograma | Propuestas recibidas | Propuestas seleccionadas | Subvenciones concedidas miles de millones de € |

Infraestructura - Gas (incluida inversión del flujo) - Electricidad | 46 33 13 | 43 31 12 | 2,299 1,391 0,908 |

Energía eólica marítima | 29 | 9 | 0,565 |

Captura y almacenamiento de carbono | 12 | 6 | 1,000 |

TOTAL (miles de millones de €) | 3,864 |

En la actualidad se estima que casi toda la dotación financiera del PEER (3 980 millones de euros) se comprometerá en la primavera de 2010. Queda un remanente de unos 115 millones de euros (menos de un 3 % del total) que no puede ser comprometido. No está previsto que la cantidad varíe, a no ser que uno o varios promotores de proyectos deban renunciar a sus subvenciones debido a disposiciones normativas o a riesgos ligados a las tecnologías o los mercados. En otoño de 2010 se conocerá con precisión la cifra de fondos no comprometidos. Los servicios de la Comisión están en la actualidad estudiando las distintas posibilidades de reasignación de los fondos no atribuidos, de conformidad con el considerando 7 y el artículo 28 del Reglamento, así como con la Declaración de la Comisión adjunta al Reglamento.

Desde el momento de la aprobación de las decisiones de adjudicación, la Comisión comenzó a adoptar los diferentes compromisos jurídicos. En el caso de los subprogramas de EEM y CAC, los compromisos jurídicos toman la forma de acuerdos de subvención que deberán firmar la Comisión y el beneficiario. En el de los proyectos de infraestructuras de gas y electricidad, la Comisión adopta las distintas decisiones de subvención y las notifica al beneficiario.

Proyectos de infraestructura de gas y electricidad

La Comisión recibió 46 propuestas que, en conjunto, solicitaban un apoyo financiero por valor de 2 364 millones de euros. Las propuestas fueron examinadas por un comité de evaluación interno compuesto por funcionarios de la Comisión respaldados por un equipo de expertos independientes externos. El comité de evaluación recomendó la subvención de 43 proyectos, y la Comisión decidió conceder respaldo financiero por valor de 2 300 millones de euros (a 31 proyectos de gas y 12 de electricidad). Se están preparando las 43 decisiones de ayuda, que deberán adoptarse y notificarse en mayo de 2010.

Proyectos de energía eólica marítima

El subprograma EEM fue todo un éxito, con 29 solicitudes de respaldo financiero por valor de 1 669 millones de euros en total, mucho más que la dotación adjudicada, que asciende a 565 millones. De acuerdo con las recomendaciones del comité de evaluación, compuesto por funcionarios de la Comisión, esta última adjudicó 565 millones de euros a las propuestas mejor situadas, dentro de los límites del presupuesto disponible. Se han celebrado ya cuatro acuerdos de subvención, y los otros cinco se encuentran en el estadio de la firma.

Proyectos de captura y almacenamiento de carbono

Se presentó un total de 12 propuestas. En conjunto se solicitaron ayudas por valor de 1 770 millones de euros, mientras que la dotación financiera adjudicada al subprograma CAC asciende a 1 050 millones. De acuerdo con las recomendaciones del comité de evaluación, compuesto por funcionarios de la Comisión y expertos del Banco Europeo de Inversiones que actuaban como observadores, la Comisión adjudicó 1 000 millones de euros a las seis propuestas mejor situadas. Se han firmado tres acuerdos de subvención, a los que deberán seguir tres más.

4. Evaluación provisional de los resultados y los logros

Debido a la brevedad del tiempo transcurrido desde la convocatoria de propuestas del PEER, es demasiado pronto para evaluar los resultados del programa. Pero, incluso en esta etapa temprana, es posible efectuar una primera apreciación cualitativa del impacto del PEER. En primer lugar, el éxito de la convocatoria de propuestas es incontestable. El gran número y calidad de las propuestas recibidas confirma la pertinencia del enfoque del PEER y la preparación del sector.

Y lo que es más, el PEER se percibe desde el principio como un acelerador de inversiones en infraestructuras. A juzgar por la madurez técnica de los proyectos seleccionados, hay que concluir que los estudios previos de previabilidad, los análisis de costes y de mercados y las estrategias de inversión, respaldados en algunos casos por el programa RTE-E, habían sido ya realizados antes de la aparición del PEER. Ahora bien, las perspectivas de respaldo financiero de la UE a las inversiones de capital han resultado ser decisivas para el lanzamiento efectivo de los proyectos. El PEER ha actuado de estímulo, atrayendo cofinanciadores y convenciendo a éstos para comprometer inversiones. De este modo ha sido posible instaurar proyectos que de otro modo se habrían retrasado o abandonado, dadas las condiciones financieras particularmente difíciles que imperan en la actual situación económica. La contribución de la UE ha tenido un notable efecto palanca. En el caso de los proyectos de gas y electricidad, se espera que los 2 300 millones de euros de subvenciones del PEER sirvan para movilizar hasta 22 000 millones en inversiones del sector privado en los próximos 3 a 5 años.

Sin embargo, el efecto estimulador del crecimiento de las subvenciones del PEER no se limita a las inversiones directas en los proyectos seleccionados, sino que se prolonga por toda la cadena de la oferta. Este fenómeno puede también observarse en el sector de la EEM, en el que los proyectos contribuyen a la creación o mantenimiento de numerosos puestos de trabajo en nuevas empresas o líneas de producción dedicadas a la fabricación de estructuras de cimentación y componentes de turbinas teóricas, así como a su montaje en las instalaciones marítimas. Parte de esta nueva actividad industrial tiene lugar en regiones en las que el desempleo es especialmente alto, por ejemplo en el área cercana a la costa de Cuxhaven, en Alemania septentrional. Los proyectos de EEM son los que están más adelantados a juzgar por su ejecución presupuestaria. A finales de marzo de 2010, la Comisión había efectuado pagos de prefinanciación por un valor de más de 65 millones de euros. Durante el periodo abril-junio de 2010 están previstos más pagos que deberán ascender a unos 155 millones de euros.

Los proyectos de CAC avanzan también a buen ritmo. La presencia del PEER como cofinanciador ha sido decisiva para el lanzamiento de estos proyectos. El efecto de la demostración se hace ya sentir en los proyectos de Rotterdam y Hatfield, que pueden convertirse en nudos de conexión CAC con un gran potencial de atracción de nuevas inversiones en infraestructuras de transporte y almacenamiento de CO2 procedentes de otros grandes emisores de CO2 de la región. A lo largo de 2010 se efectuarán los primeros pedidos a las instalaciones, que se traducirán en un importante gasto de capital y en una notable creación de empleo.

5. Posibles riesgos de la ejecución de los proyectos y medidas de reducción de aquéllos

Los proyectos subvencionados por el PEER pueden presentar un alto grado de complejidad técnica, organizativa y financiera y, por lo tanto, comportar un cierto nivel de riesgo. Para una ejecución correcta de los proyectos es preciso que se respete en su integridad la legislación medioambiental pertinente[4], que se obtengan a tiempo los permisos de construcción necesarios y que los promotores de los proyectos se atengan a sus compromisos financieros. La cooperación activa de las autoridades nacionales, regionales y locales tendrá una gran importancia en los procedimientos administrativos necesarios para la concesión de las autorizaciones pertinentes. Para hacer frente a estos riesgos, las distintas decisiones de concesión de subvenciones adoptadas por la Comisión en proyectos de gas y electricidad precisarán que, antes de efectuarse los pagos, los beneficiarios deberán:

- haber obtenido los permisos medioambientales o de construcción necesarios, y

- haber firmado una decisión de inversión, en particular un compromiso formal de los promotores del proyecto de llevarlo a ejecución para finales de 2010.

Si no se cumplieran estas condiciones, la Comisión evaluará la situación al objeto de, si procede, anular la decisión y descomprometer los fondos.

En algunos proyectos de EEM el riesgo principal es tecnológico. Por ejemplo, un proyecto deberá demostrar por primera vez el despliegue en el mar de turbinas de 6 MW, mientras que otros utilizarán tecnología innovadora de corriente continua de alto voltaje (HVDC) para la integración en la red de electricidad eólica a niveles de capacidad aun sin alcanzar. En otros proyectos, los riesgos son más bien financieros (liquidación financiera prevista en los meses siguientes) o administrativa (posibles retrasos de los permisos). Los anexos técnicos a los acuerdos de subvención precisan cómo han de gestionar el riesgo los beneficiarios participantes e incluyen planes para la obtención de la cofinanciación y los permisos necesarios.

Respecto a los proyectos CAC, la ejecución progresa sin problemas. Existen, sin embargo, aspectos sensibles que es necesario mantener en observación. En primer lugar, serán necesarios una financiación nacional y un compromiso empresarial continuados para que los proyectos de demostración de CAC se completen satisfactoriamente para 2015. Por otro lado, los Estados miembros deberán promulgar el marco normativo necesario para el almacenamiento de CO2, para lo que habrán que trasponer la Directiva sobre la CAC[5] a los ordenamientos nacionales. Con ello se evitarán retrasos en la concesión de autorizaciones de almacenamiento de CO2 y, en última instancia, en una aprobación puntual de la decisión final de inversión. Finalmente, debe aumentarse la sensibilización de los ciudadanos en torno a la seguridad de almacenamiento del CO2, ya que ello es fundamental para la ejecución de los proyectos de CAC.

Los servicios responsables de la Comisión, en cooperación estrecha con los Estados miembros y/o los promotores de los proyectos, se encargarán de la gestión de los proyectos. Se basarán en los informes de ejecución técnica y en las relaciones de costes que les proporcionen periódicamente los beneficiarios y seguirán de cerca los progresos realizados mediante visitas in situ . Cuando proceda, la Comisión será asistida por expertos independientes externos en el seguimiento de los proyectos del PEER y en la evolución global de las repercusiones del Programa.

[1] Reglamento (CE) nº 663/2009 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de julio de 2009, por el que se establece un programa de ayuda a la recuperación económica mediante la concesión de asistencia financiera comunitaria a proyectos del ámbito de la energía.

[2] COM(2008) 768 y COM(2007) 732.

[3] Comité del 7º PM, en el caso del los subprogramas EEM y CAC y Comité de asistencia financiera RTE-E en el de los proyectos de infraestructuras de gas y electricidad.

[4] Existe un important acervo comunitario que de debe respetarse en el terreno ambiental, en particular la Directiva 85/337/CEE, relativa a la evaluación de las repercusiones de determinados proyectos públicos y privados sobre el medio ambiente, modificada por la Directiva 97/11/CE y la Directiva 2003/35/CE; Directiva 2001/42/CE, relativa a la evaluación de los efectos de determinados planes y programas en el medio ambiente; Convenio sobre la evaluación del impacto ambiental en un contexto transfronterizo (Espoo, 1991); y la Directiva 92/43/CEE, relativa a la conservación de los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres.

[5] Directiva 2009/31/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de abril de 2009, relativa al almacenamiento geológico de dióxido de carbono.

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