Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones - Segunda revisión estratégica del sector de la energía : plan de actuación de la Unión Europea en pro de la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía {SEC(2008) 2870} {SEC(2008) 2871} {SEC(2008) 2872} /* COM/2008/0781 final */
[pic] | COMISIÓN DE LAS COMUNIDADES EUROPEAS | Bruselas, 13.11.2008 COM(2008) 781 final COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Segunda revisión estratégica del sector de la energía PLAN DE ACTUACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA EN PRO DE LA SEGURIDAD Y LA SOLIDARIDAD EN EL SECTOR DE LA ENERGÍA {SEC(2008) 2870}{SEC(2008) 2871}{SEC(2008) 2872} COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL PARLAMENTO EUROPEO, AL CONSEJO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL EUROPEO Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES Segunda revisión estratégica del sector de la energía PLAN DE ACTUACIÓN DE LA UNIÓN EUROPEA EN PRO DE LA SEGURIDAD Y LA SOLIDARIDAD EN EL SECTOR DE LA ENERGÍA 1. INTRODUCCIÓN La nueva política de la UE en los sectores de la energía y el medio ambiente acordada por el Consejo Europeo en marzo de 2007[1] establece un programa político de amplias miras para alcanzar los objetivos básicos de la Comunidad en materia energética: desarrollo sostenible, competitividad y seguridad de abastecimiento. A tal fin, la UE se ha propuesto llevar a término, de aquí a 2020, la iniciativa denominada «20-20-20», cuyos objetivos son reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20 %, aumentar la parte correspondiente a las energías renovables en el consumo de energía a un 20 % –frente al 8,5 % actual– e incrementar la eficiencia energética en un 20 %. Para llevar a la práctica estos objetivos, la Comisión presentó en septiembre de 2007 el tercer conjunto de medidas legislativas en el mercado interior de la energía[2], con el que pretendía garantizar una mayor competencia y crear condiciones que fomentaran las inversiones, la diversidad y la seguridad de abastecimiento; un mercado de la energía competitivo es fundamental para culminar la iniciativa «20-20-20». En enero de 2008, la Comisión presentó una propuesta de revisión de la Directiva relativa al régimen de comercio de derechos de emisión para el período 2013-2020, una decisión de «reparto del esfuerzo» para los sectores no cubiertos por dicho régimen, y una nueva directiva sobre energía procedente de fuentes renovables, que favorecerán un clima de inversión seguro y previsible para la industria de la UE[3]. El Parlamento y el Consejo han expresado su determinación de velar por la rápida adopción de estas propuestas. La nueva política energética europea modificará drásticamente las perspectivas energéticas de la UE. El citado conjunto de medidas permitirá reducir un 15 % el consumo de energía de la UE en 2020 y dará lugar a una disminución de las importaciones de energía previstas de hasta un 26 %, en comparación con la situación existente antes de presentarse la iniciativa «20-20-20»[4]. En otras palabras, la UE habrá tomado las primeras medidas para frenar el ciclo de aumento del consumo de energía, incremento de las importaciones y creciente fuga de riqueza creada en la UE para pagar a los productores de energía. En la actualidad, Europa importa el 54 %[5] de la energía que consume. A los precios de la energía vigentes este año, dichas importaciones representan unos 350 000 millones de euros, lo que supone en torno a 700 euros anuales por ciudadano de la UE. Aunque el comercio de energía desempeñe una función positiva, no hay que olvidar que la eficiencia energética, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la diversidad de fuentes de energía y de abastecimiento son componentes básicos de nuestro sistema energético. Con la adopción de la iniciativa «20-20-20», la UE estará en condiciones de emprender las próximas etapas esenciales con miras a una política energética más sostenible y segura, que sacará mayor partido de la tecnología y creará prosperidad y empleo en la UE. Con todo, son precisas medidas complementarias para alcanzar los tres objetivos fundamentales de la nueva política energética de la UE: desarrollo sostenible, competitividad y, ante todo, seguridad de abastecimiento. Así, por ejemplo, según las previsiones, la UE seguirá dependiendo de las importaciones de energía –petróleo, carbón y, sobre todo, gas– durante muchos años. La producción interior europea de combustibles fósiles está disminuyendo. Por consiguiente, se prevé que en 2020 las importaciones netas de este tipo de combustible se mantendrán aproximadamente en los niveles actuales, incluso si se aplican íntegramente las políticas de la UE en materia de cambio climático y energía. Las tendencias a medio plazo del consumo mundial de petróleo y gas apuntan a un aumento de la demanda continuado, significativo y sostenido, especialmente en los países en desarrollo. Al mismo tiempo, las reservas restantes y la capacidad de producción por explotar quedan cada vez más concentradas en manos de unos pocos. Estas tendencias se reflejan en las recientes y vertiginosas subidas de los precios y en la inestabilidad de los mercados del petróleo y del gas. En el caso de la UE, estas tendencias resultan preocupantes sobre todo en el sector del gas, en el que una serie de Estados miembros depende casi exclusivamente de un único proveedor. Los incidentes políticos en los países proveedores o de tránsito, los accidentes o las catástrofes naturales y los efectos del cambio climático recuerdan a la UE la vulnerabilidad de su abastecimiento inmediato de energía. Aunque cada Estado miembro sea responsable de su propia seguridad, la solidaridad entre Estados miembros es una característica básica de la pertenencia a la UE. En el mercado interior de la energía, las soluciones meramente nacionales son a menudo insuficientes. Las estrategias para compartir y repartir el riesgo y aprovechar al máximo la influencia combinada de la UE en el plano mundial pueden ser más eficaces que una serie de medidas nacionales aisladas. Por estos motivos, la seguridad energética es un asunto de interés común para la UE. Dada la situación mundial, la UE debe adoptar medidas para asegurar su futuro energético y proteger sus intereses esenciales en el sector de la energía. La UE ha de intensificar sus esfuerzos a fin de disponer de una auténtica política energética exterior, hablar con una sola voz, determinar las infraestructuras de importancia primordial para su seguridad energética y garantizar su construcción, y actuar de forma coherente a fin de intensificar sus asociaciones con los principales proveedores de energía, los países de tránsito y los consumidores. Asimismo, la UE debe aprovechar al máximo el potencial de producción de energía que encierran sus océanos y mares, desarrollar rápidamente su sistema de transporte y realizar verdaderos progresos hacia la interconexión del mercado europeo de la energía. La primera prioridad a este respecto es la adopción y rápida aplicación del conjunto de medidas «20-20-20». A tal efecto, la Comisión propone, como componente esencial de esta segunda revisión estratégica del sector de la energía, un plan de actuación de la UE en pro de la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía , que completa las medidas presentadas hasta el momento para garantizar el logro de los tres objetivos básicos de la UE en el sector de la energía. Por otra parte, la presente revisión estratégica del sector de la energía supone un primer paso hacia la próxima fase de la política energética europea, pues examina los retos a los que probablemente habrá que hacer frente entre 2020 y 2050, y comienza a preparar la respuesta de la UE a estos retos a más largo plazo. 2. PLAN DE ACTUACIÓN DE LA UE EN PRO DE LA SEGURIDAD Y LA SOLIDARIDAD EN EL SECTOR DE LA ENERGÍA La Comisión propone un plan de actuación de la UE en pro de la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía centrado en los cinco puntos siguientes: - Infraestructuras necesarias y diversificación de las fuentes de abastecimiento de energía - Relaciones exteriores en el sector de la energía - Reservas de petróleo y gas y mecanismos de respuesta en caso de crisis - Eficiencia energética - Aprovechamiento de los recursos energéticos propios de la UE. 2.1. Promoción de las infraestructuras esenciales para satisfacer las necesidades de la UE en el sector de la energía El mercado del petróleo es un mercado internacional líquido, mientras que el abastecimiento de gas depende principalmente de infraestructuras de gasoductos fijas. Actualmente, las importaciones representan el 61 % del consumo interior bruto de gas de la UE. El 42 % de este gas importado procede de Rusia, el 24 % de Noruega, el 18 % de Argelia, y el 16 % de otros países, siendo éste último importado primordialmente en forma de gas natural licuado (GNL)[6]. Teniendo en cuenta que la producción interior de la UE sigue disminuyendo, las previsiones indican que las importaciones de gas pasarán del 61 % actual a un 73 % de aquí a 2020[7]. A escala de la UE, este panorama de abastecimiento está suficientemente diversificado. En cambio, a escala nacional, una serie de Estados miembros depende, por razones históricas, de un solo proveedor para abastecerse del 100 % del gas que necesita. La interconexión y la solidaridad dentro del mercado interior no sólo son características naturales de un sistema de mercado integrado, sino que son igualmente esenciales para repartir y reducir los riesgos individuales. Así pues, la UE debe adoptar medidas concretas para que estos mercados diversifiquen en mayor medida sus fuentes de abastecimiento de gas. Por otra parte, para alcanzar los objetivos de «20-20-20» fijados por la UE de modo que se garantice el abastecimiento de gas y electricidad a todos los ciudadanos de la UE, será necesario introducir cambios radicales en las infraestructuras energéticas interiores de la UE en los próximos años y décadas. Son precisas condiciones generales transparentes y fiables tanto dentro de la UE como con respecto a los terceros países para que las empresas puedan aprovechar las nuevas oportunidades de inversión. Es esencial adoptar un planteamiento firme a escala comunitaria para catalizar esta evolución. Por tanto, la Comisión propone que se acepten como prioridades comunitarias las siguientes seis medidas infraestructurales prioritarias: - Conectar los mercados energéticos todavía aislados en Europa es una prioridad. Junto con los Estados miembros interesados y en estrecha colaboración con los reguladores nacionales del sector de la energía, la Comisión elaborará en 2009 un plan de interconexión del Báltico , que abarcará el gas, la electricidad y el almacenamiento. Este plan determinará las infraestructuras básicas que todavía faltan para garantizar la interconexión efectiva de la región báltica con el resto de la UE y un abastecimiento de energía seguro y diversificado para la región, y enumerará las medidas necesarias para su realización, entre ellas las vinculadas a la financiación. A la hora de elaborar el plan, se deberán tomar debidamente en consideración el desarrollo eficiente del mercado y la contribución de la eficiencia energética y las energías renovables a una mayor seguridad de abastecimiento. En breve comenzarán las actividades preparatorias en el marco de un grupo de alto nivel creado con los Estados miembros interesados. En el segundo semestre de 2009 se convocará una cumbre regional para iniciar la aplicación del plan. - Es preciso construir un corredor meridional de gas para el suministro del gas procedente del Caspio y Oriente Medio, que podría llegar a satisfacer una parte significativa de las futuras necesidades de la UE. Ésta es una de las mayores prioridades de la UE en materia de seguridad energética. La Comisión y los Estados miembros deben colaborar con los países interesados, en particular con socios como Azerbaiyán y Turkmenistán, Iraq y los países del Mashreq, con el objetivo común de contraer rápidamente compromisos firmes en materia de abastecimiento de gas y construcción de los gasoductos necesarios para todas las fases de su desarrollo. A más largo plazo, cuando lo permitan las condiciones políticas, otros países de la región, como Uzbekistán e Irán, podrían representar importantes fuentes de abastecimiento adicional para la UE. Se estudiará la viabilidad de un mecanismo de compra en bloque de gas del Caspio ( Caspian Development Corporation ), de conformidad con la normativa de la UE en el sector de la competencia y otros sectores. Será preciso negociar el recorrido de los gasoductos con los países de tránsito, en especial con Turquía, de forma que se respeten tanto los principios básicos del acervo de la UE como el interés legítimo de esos países por su propia seguridad energética. La Comisión invitará a representantes de los países interesados a una reunión de nivel ministerial para lograr avances concretos y establecer un calendario para llegar a un acuerdo. La Comisión procurará determinar hacia mediados de 2009 los obstáculos que queden por resolver para ultimar el proyecto, que se presentará en una comunicación sobre el corredor meridional de gas dirigida al Consejo y al Parlamento. - El gas natural licuado y un almacenamiento adecuado de gas son factores importantes para garantizar la liquidez y la diversidad de los mercados de gas de la UE. Debería ponerse a disposición de todos los Estados miembros –bien directamente, bien a través de otros Estados miembros, sobre la base de un acuerdo de solidaridad– una capacidad suficiente de GNL, consistente en instalaciones de licuefacción en los países productores, terminales de GNL y equipos de regasificación a bordo de buques en la UE. Este aspecto es especialmente importante en el caso de los Estados miembros que actualmente dependen de forma casi exclusiva de un único proveedor de gas. En 2009 la Comisión evaluará la situación global del sector del GNL y determinará las lagunas existentes con el fin de proponer un plan de actuación en este ámbito. - Es necesario completar un anillo de energía mediterráneo que enlace Europa y el Mediterráneo meridional mediante interconexiones de electricidad y gas. Más concretamente, el anillo es esencial para explotar el enorme potencial de energía solar y eólica de la región. La lista de proyectos de infraestructuras prioritarios adoptada en la Reunión Ministerial Euromediterránea sobre energía de diciembre de 2007 y el Plan Solar Mediterráneo adoptado en París en julio de 2008[8] conforman el plan rector de este objetivo y reciben el apoyo económico y político de la UE. Como muy tarde en 2010, la Comisión presentará una comunicación sobre el anillo mediterráneo con un plan para completar las conexiones que faltan, incluidos algunos proyectos clave importantes para diversificar las fuentes de abastecimiento exterior de la UE en regiones más lejanas, tales como las futuras conexiones desde Iraq, Oriente Medio y el África subsahariana. - Es preciso ampliar, con carácter prioritario, las interconexiones Norte-Sur de gas y electricidad en Europa Central y Sudoriental , sobre la base de la iniciativa relativa a la nueva red de transporte europea (NETS) con el fin de crear un gestor común de la red de transporte de gas[9], el anillo de gas de la Comunidad de la Energía, las interconexiones prioritarias establecidas en la reunión ministerial de la Comunidad de la Energía en diciembre de 2007[10], y el oleoducto paneuropeo[11]. El nuevo conjunto de medidas en el mercado interior de la energía prevé la elaboración periódica de un plan decenal de desarrollo de las redes en el que se indiquen las conexiones que quedan por establecer y las medidas necesarias para completarlas. Este plan progresivo será elaborado por la nueva Red Europea de Gestores de Redes de Transporte. La Comisión colaborará con los reguladores nacionales de energía y los gestores de las redes de transporte para ayudarles a preparar el primer plan de este tipo en 2010, si es necesario incluso antes de la entrada en vigor formal del tercer conjunto de medidas del mercado interior. - En sintonía con la labor realizada por el coordinador europeo y con la Comunicación sobre la energía eólica marítima presentada por la Comisión junto a la presente revisión estratégica del sector de la energía, convendría elaborar un plan rector para una red marítima en el Mar del Norte con el fin de interconectar las redes eléctricas nacionales de Europa Noroccidental y conectarles los numerosos proyectos de energía eólica marítima previstos. Junto con el anillo mediterráneo y el proyecto de interconexión en el Báltico, este plan se convertiría en uno de los componentes esenciales de una futura superred europea. En él se habrán de presentar las medidas previstas y el calendario para su realización, así como las medidas concretas que deban adoptarse. Su elaboración debería correr a cargo de los Estados miembros y las regiones interesadas, y la Comunidad facilitará su labor cuando sea necesario. Así pues, la Comisión utilizará los instrumentos de que dispone para lograr rápidos avances en todas estas medidas prioritarias, que ya han sido reconocidas como proyectos que requieren ayuda y medidas comunitarias en el marco del programa de RTE-E existente. Ello entrañará por parte de la Comisión una colaboración activa con los Estados miembros interesados para sacar el mayor partido posible de la capacidad que tiene la UE de hablar con una sola voz sobre cuestiones energéticas internacionales. Serán necesarios considerables esfuerzos de todas las partes interesadas para financiar los proyectos antes reseñados. Es precisa una colaboración más estrecha y eficaz con el sector privado y las instituciones financieras, en particular el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, a fin de obtener la financiación necesaria, sobre todo en el caso de los proyectos transfronterizos. Estas actividades constituyen un elemento esencial de la respuesta de la UE a la actual crisis financiera y, por tanto, convendría agilizarlas, tal y como se sugiere en una reciente Comunicación de la Comisión[12], especialmente con el fin de apoyar el empleo y contribuir a compensar la caída de la demanda. Este aspecto es especialmente importante en el caso de algunas infraestructuras energéticas externas fundamentales que se enfrentan a mayores riesgos no comerciales. También pueden cobrar creciente importancia las asociaciones entre los sectores público y privado, que facilitan el respaldo político necesario, un marco de abastecimiento y, potencialmente, un determinado nivel de financiación o garantías públicas, así como otras formas innovadoras de financiación. Podrían participar en ellas los Estados miembros de la UE, las empresas y las instituciones financieras comunitarias, así como entidades públicas y privadas de terceros países. No obstante, la Comisión considera que los instrumentos existentes no bastan para lograr nuevos y rápidos progresos. En una primera fase, la UE debería reconocer que los proyectos antes citados constituyen prioridades en materia de seguridad energética . En una segunda fase , que se desarrollará de 2009 a 2010, se detallarán las medidas concretas – determinándose, en particular, los recursos que se necesitan y las posibles fuentes de financiación– necesarias para garantizar la realización de los proyectos, labor en la que colaborarán estrechamente la Comisión, los Estados miembros, la industria, los gestores de redes de transporte, los reguladores de energía nacionales y el Parlamento Europeo, y que se plasmará en las comunicaciones antes citadas. A este respecto, cabe destacar que las infraestructuras energéticas permanecerán instaladas durante largo tiempo. La Comisión velará por que su desarrollo, concepción y ubicación tengan en cuenta los efectos de las condiciones climáticas cambiantes hasta finales de siglo, lo cual constituirá un elemento clave de su viabilidad económica. Todas las nuevas infraestructuras energéticas de la UE deberán ser resistentes a los cambios climáticos. En una tercera fase , de 2010 en adelante, se emprenderán a escala comunitaria y nacional las medidas previstas. Conviene señalar que actualmente las RTE-E cuentan con un presupuesto anual de 22 millones de euros, lo cual significa que su poder para catalizar el desarrollo de los grandes proyectos de interés comunitario es limitado. Las RTE-E iniciales se concibieron y desarrollaron cuando la UE era considerablemente más pequeña y se enfrentaba en el sector de la energía a problemas de dimensión completamente distinta a la de hoy en día. Así pues, junto a la presente revisión estratégica del sector de la energía, la Comisión presenta un Libro Verde en el que se inicia una reflexión sobre la manera de sustituir las actuales RTE-E por un nuevo instrumento, el instrumento de seguridad e infraestructuras energéticas de la UE, cuyos objetivos podrían ser los siguientes: i) completar el mercado interior de la energía, ii) velar por el desarrollo de la red de modo que se alcancen los objetivos de la UE en materia de energías renovables, y iii) garantizar la seguridad de abastecimiento de energía de la UE mediante ayudas para la ejecución de proyectos de infraestructuras esenciales dentro y fuera de la UE. Además, el Libro Verde inicia una reflexión sobre la mejor forma de garantizar la utilización y evolución efectivas de la política exterior y los instrumentos financieros de la UE para contribuir al logro de dichos objetivos, sin perjuicio de la evaluación intermedia de los instrumentos de ayuda exterior prevista para la primavera de 2009. Habida cuenta de los resultados de la consulta que tendrá lugar tras la publicación del Libro Verde, la Comisión examinará si resulta oportuno presentar una propuesta sobre el nuevo instrumento de seguridad e infraestructuras energéticas de la UE antes mencionado. Entre otros aspectos, se evaluarán las necesidades de financiación comunitaria en el futuro, incluyendo el próximo marco financiero que comienza en 2014. 2.2. Un puesto más importante para la energía en las relaciones internacionales de la UE Se observa en todo el mundo un fenómeno de creciente interdependencia en cuestiones energéticas. Esta interdependencia en el sector de la energía influye en el desarrollo, el comercio y la competitividad, las relaciones internacionales y la cooperación mundial en materia de cambio climático. Hay que conceder a la energía la prioridad política que merece en las relaciones internacionales de la UE, especialmente en su política y acuerdos comerciales, sus relaciones bilaterales, sus acuerdos de cooperación y asociación y sus diálogos políticos. Los distintos intereses nacionales en el campo energético, en un contexto de creciente interdependencia energética, apuntan a la necesidad de crear marcos jurídicos internacionales más sólidos basados en un equilibrio entre compromisos y beneficios, tanto en el sector de la energía como en los demás sectores económicos. La Unión Europea busca seguridad de abastecimiento a través de una mayor previsibilidad y diversidad, especialmente por parte de las distintas empresas de los mercados ascendentes, en la misma medida en que los Gobiernos extranjeros y los proveedores externos buscan seguridad de la demanda, especialmente cuando se han de efectuar cuantiosas inversiones en nuevos suministros de gas para distribución por gasoducto. Éstos exigen normas claras y estables sobre el funcionamiento del mercado interior y disposiciones que regulen la manera de acceder al mercado europeo o de invertir en él. En muchos casos, es preciso inspirar mayor confianza y establecer vínculos más estrechos y jurídicamente vinculantes entre la UE y los países productores y de tránsito, lo cual podría reportar grandes beneficios a todas las partes desde la perspectiva a largo plazo, necesaria para financiar los proyectos de mayor densidad de capital del futuro. Por consiguiente, la UE debería utilizar todos los instrumentos a su alcance, tanto internos como externos, para incrementar la influencia colectiva que ejerce en los países proveedores de energía y proponer nuevos tipos de asociación de base amplia. A escala multilateral, la UE debería seguir propugnando una mayor liberalización del comercio y las inversiones en el campo de la energía. En ciertos casos, ya existe integración reglamentaria y de mercados. Noruega ya está integrada en el mercado interior de la energía como miembro del Espacio Económico Europeo. Su contribución a la seguridad de abastecimiento de gas (24 % de las importaciones de la UE) y de petróleo de la UE (16 %)[13] es esencial y debería desarrollarse dentro del diálogo UE-Noruega sobre energía, con proyectos comunes tales como el de energía eólica marítima en el Mar del Norte y la explotación de las sustanciales reservas reconocidas de Noruega. Una colaboración efectiva con Noruega es vital para garantizar la seguridad energética de la UE; Noruega y la UE tienen el mismo interés en explotar los recursos de la plataforma continental noruega de forma óptima y sostenible a largo plazo. La Comunidad de la Energía[14] está creando en Europa Sudoriental un mercado integrado vinculado a la UE. Está regulado por la normativa sobre mercado interior y seguridad de abastecimiento de electricidad y gas, y actualmente se mantienen conversaciones para ampliarlo al petróleo. Si las negociaciones que se inician oficialmente en noviembre concluyen con éxito, la adhesión de Ucrania, la República de Moldavia y Turquía a la Comunidad de la Energía catalizaría las reformas que están llevando a cabo estos países en el sector de la energía y daría lugar, en beneficio mutuo, a un mercado ampliado de la energía basado en normas comunes. La creación de dicho mercado podría ayudar a Ucrania, importante país de tránsito, a mejorar sus infraestructuras. En su caso, también se debería examinar la posibilidad de ofrecer estatuto de observador a otros países. Por último, cabe señalar que el proceso de ampliación puede contribuir de forma decisiva a la aplicación generalizada del acervo comunitario en el sector de la energía, de acuerdo con los objetivos de seguridad energética de la UE, así como a la seguridad de los países candidatos a la adhesión. Convendría elaborar una estrategia con respecto a Bielorrusia , habida cuenta de su importancia como país vecino y de tránsito. Hoy en día, la UE tiene firmados memorandos de acuerdo en el sector de la energía con gran número de terceros países. Europa debería incluir una nueva generación de disposiciones sobre «interdependencia energética» en acuerdos de amplio alcance con los países productores no europeos. Estas disposiciones deben tener por objeto lograr un equilibrio entre seguridad de la demanda y seguridad de abastecimiento. Se debería hacer hincapié en el fomento de las inversiones preliminares, al desarrollo de las infraestructuras necesarias, al establecimiento de condiciones claras de acceso a los mercados (en el sector de la energía y en los demás sectores económicos), al diálogo sobre la evolución del mercado y de las políticas, y a las disposiciones sobre solución de litigios. Deben acordarse disposiciones en materia de tránsito a fin de garantizar flujos normales aun en períodos de tensión política, para lo cual se podrían adoptar planteamientos innovadores como adjudicar la gestión conjunta, o incluso la propiedad, de las conducciones a empresas de los países proveedores, de tránsito y consumidores. Las disposiciones se deberían basar en el acervo de la UE en materia de energía, en su caso, y en los principios del Tratado sobre la Carta de la Energía[15]. Las disposiciones deberían contribuir al establecimiento de un marco político a largo plazo, reduciendo los riesgos de orden político y fomentando los compromisos de las empresas privadas en materia de abastecimiento y tránsito. Entidades europeas como el Banco Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo podrían suministrar fondos debidamente estructurados vinculados a la realización de grandes proyectos de infraestructuras en terceros países. Se prestará especial atención a las infraestructuras externas esenciales que se enfrentan a mayores riesgos no comerciales. En el caso de Rusia , el contexto general actual lo constituye la intención de negociar un nuevo acuerdo de amplio alcance que sustituya al Acuerdo de Colaboración y Cooperación de 1997. Con miras a una relación fructuosa a largo plazo entre la UE y Rusia en materia energética, es importante profundizar en el Acuerdo de 1997, estableciendo unas bases más sólidas y amplias. Rusia seguirá siendo el principal socio de la UE en el sector energético durante mucho tiempo y son precisos mayores esfuerzos para lograr que esta relación se base en la confianza; beneficiaría a ambas partes consolidar jurídicamente los principios esenciales en que se basa esta asociación. Así, las negociaciones podrían facilitar la reforma y liberalización del mercado energético ruso en consonancia con sus objetivos nacionales y garantizarían la estabilidad y previsibilidad de la demanda de gas ruso, aclarando las condiciones en que las empresas rusas pueden efectuar inversiones posteriores en la UE. Por último, un acuerdo con Rusia podría contribuir al establecimiento de normas de tránsito vinculantes y efectivas en el continente paneuropeo, hoy en día inexistentes. Todas estas mejoras contribuirían a una mayor diversificación y fiabilidad tanto de las fuentes de abastecimiento de Europa como del suministro por parte de Rusia. Es por tanto importante elaborar disposiciones sobre interdependencia energética jurídicamente vinculantes en el marco del nuevo acuerdo que sucederá al Acuerdo de Colaboración y Cooperación. A tal fin, sería preciso complementar el mandato para la negociación del nuevo acuerdo con otro mandato para iniciar conversaciones sobre un TLC. Hasta ahora Rusia y la UE han vinculado las negociaciones de un TLC a la adhesión de Rusia a la Organización Mundial del Comercio, si bien en los últimos tiempos no parecen lograrse avances decisivos. Por otra parte, se debería proseguir el diálogo entre la UE y Rusia sobre cuestiones energéticas y convendría realizar más actividades prácticas de cooperación y proyectos conjuntos. Cuanto mejor se consiga plasmar la relación UE-Rusia en el campo de la energía en una base jurídica sólida, equilibrada y mutuamente acordada, más confianza se generará, creándose un clima propicio para las inversiones en proyectos de exploración e infraestructuras. Se debería adoptar un planteamiento similar con respecto a los países de la región del Caspio . El Consejo Europeo ha concedido elevada prioridad a la intensificación de las relaciones con estos países. Teniendo en cuenta sus recursos energéticos y su influjo en los progresos de las infraestructuras prioritarias para la seguridad energética mencionados en la sección anterior, la Comisión dedicará todos sus instrumentos a establecer una cooperación sólida, reforzando el proceso de Bakú[16], a fin de promover una auténtica asociación en el campo de la energía. Se considera una prioridad importante contraer nuevos compromisos con todos los países interesados, especialmente a través de relaciones bilaterales. El diálogo UE-OPEP sobre energía constituye un foro para la evaluación conjunta de los factores que afectan a los precios, de las inversiones preliminares y posteriores necesarias en los países productores y consumidores, y de los efectos de los avances tecnológicos. El diálogo pone de manifiesto que tanto a los países productores como a los países consumidores les interesa fomentar un abastecimiento regular a precios asequibles. Se deberían desarrollar las relaciones en materia energética con Iraq y el Consejo de Cooperación del Golfo en el sector de los hidrocarburos, incluyendo nuevos campos como las tecnologías energéticas no contaminantes. Al mismo tiempo, proseguirán las relaciones bilaterales sobre cuestiones energéticas con los distintos países del Consejo de Cooperación del Golfo. Convendría estrechar la cooperación con socios tales como Australia, Canadá, Japón y los Estados Unidos , así como con los países consumidores emergentes, con el fin de impulsar una visión común de la seguridad energética mundial, aumentar la transparencia de los mercados mundiales de la energía y examinar la cuestión del desarrollo sostenible. Se están elaborando a escala bilateral y multilateral marcos de cooperación con países como China e India y regiones como Latinoamérica y el Caribe . Se han entablado relaciones de cooperación con países proveedores alternativos como Brasil , que es uno de los principales exportadores de biocombustibles. Se deberían intensificar las relaciones en el campo de la energía con África , en particular África del Norte, dado el importante potencial de esta región, en el que destacan los hidrocarburos y las enormes reservas de de energías renovables aún sin explotar. Países como Argelia, Egipto, Libia y Nigeria son desde hace mucho tiempo importantes proveedores de gas y petróleo y conviene reforzar las relaciones con ellos en este campo. El gasoducto transahariano ofrece a la UE una notable oportunidad suplementaria para diversificar rutas y fuentes de energía. La UE está dispuesta a colaborar en su construcción a través de los diversos instrumentos de que dispone, especialmente la cooperación bilateral, el Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación, el Fondo Europeo de Desarrollo y el Banco Europeo de Inversiones. Además, la asociación África-UE en el ámbito de la energía con la Unión Africana y las comunidades económicas regionales africanas contribuirá a profundizar el diálogo y a elaborar iniciativas concretas. La UE evaluará la creciente aportación de África a su seguridad energética y velará por que estén disponibles los medios y políticas adecuados. La integración regional de los mercados de la electricidad y la promoción de las energías renovables ofrecen oportunidades de desarrollo especialmente importantes para África y la Comisión redoblará sus esfuerzos de asistencia en estos ámbitos. Algunos socios de la UE están estudiando la posibilidad de desarrollar un programa nuclear o de ampliar sus actividades actuales en este campo tecnológico en el que la industria de la UE ocupa el primer lugar mundial. Muchos países en desarrollo no cuentan actualmente con infraestructuras legislativas y reglamentarias que garanticen que se concederá prioridad a la seguridad en las decisiones sobre diseño, construcción y funcionamiento. Recientemente la UE ha esbozado medidas para promover un nivel elevado de seguridad y protección nucleares [17]. Merced al instrumento de cooperación en materia de seguridad nuclear, la UE cooperará con los terceros países y les ayudará a concienciarse de la importancia de la seguridad nuclear y a mejorar la seguridad de sus centrales nucleares en funcionamiento. En el caso de los países emergentes que tienen la intención de construir centrales nucleares, la UE les ayudará a designar a autoridades reguladoras competentes e independientes que garanticen que las nuevas centrales se construyen conforme a las normas internacionales de seguridad nuclear y funcionan con los niveles de seguridad más elevados. A fin de alcanzar los objetivos de la UE, es primordial, como ha indicado el Consejo Europeo[18], que Europa hable con una sola voz y actúe en consecuencia. El reciente análisis de la política energética de la UE efectuado por la Agencia Internacional de Energía[19] señala que las relaciones exteriores y la seguridad energética constituyen medidas prioritarias para la UE. Hablar con una sola voz no significa que tenga que haber un solo representante comunitario para las cuestiones exteriores, sino que son necesarias una planificación y una coordinación efectivas que se plasmen en una actuación y un mensaje comunes a escala de la Comunidad y de los Estados miembros. Para llevar este objetivo a la práctica, en 2009 la Comisión determinará los mecanismos concretos necesarios para garantizar la transparencia entre los Estados miembros y la UE. Es de esperar que así exista una mayor coordinación de actuación e intenciones en torno a las cuestiones energéticas internacionales. Para completar estos mecanismos, la Comisión examinará la oportunidad de proponer una revisión del Reglamento (CE) nº 736/96, que obliga a los Estados miembros a notificar a la Comisión los proyectos de inversión de interés comunitario en los sectores del petróleo, el gas natural y la electricidad, con el fin de adecuarlo a los actuales retos energéticos. La Comisión estudiará de qué modo pueden desarrollarse los sistemas de alerta rápida con los países vecinos con los que mantiene relaciones relevantes en el sector energético. 2.3. Mejora del régimen de reservas de petróleo y gas y de los mecanismos de respuesta en caso de crisis Para alcanzar sus objetivos de seguridad energética, la UE también ha de velar por que sus mecanismos internos de respuesta a las crisis y sus normas de seguridad sean lo más eficaces posible. Por tanto, el tercer componente del plan de actuación en pro de la seguridad y solidaridad en el sector de la energía actualiza y mejora la normativa comunitaria vigente en este ámbito. Existe un régimen obligatorio de reservas de petróleo de emergencia desde 1968[20]. Los Estados miembros han creado distintos mecanismos para llevar a la práctica la Directiva sobre reservas de petróleo: algunos de ellos se basan en las reservas que tienen en su poder los Gobiernos, a semejanza de los regímenes aplicables en los EE.UU. y Japón, mientras que otros se basan en las reservas de la industria. Se ha comprobado la eficacia del sistema en caso de interrupción limitada del abastecimiento, esencialmente en respuesta a actuaciones conjuntas coordinadas por la Agencia Internacional de Energía. Con todo, la experiencia adquirida muestra que el sistema actual puede mejorarse. Junto con la presente revisión estratégica del sector de la energía, la Comisión propone, pues, una revisión de la normativa de la UE sobre reservas estratégicas de petróleo de emergencia con el fin de garantizar una mayor coherencia con el régimen de la Agencia Internacional de Energía, aumentar la fiabilidad y transparencia de las reservas disponibles, simplificar la aplicación de las normas y su control, y aclarar los procedimientos de emergencia. En la actualidad, la UE publica datos sobre el nivel de las reservas estratégicas de petróleo de cada Estado miembro. A diferencia de los EE.UU., no publica información sobre el nivel de las reservas comerciales de petróleo suplementarias existentes en la UE. Al objeto de aumentar la transparencia del mercado del petróleo y limitar los efectos de las especulaciones sin fundamento, la Comisión propone que la UE publique semanalmente, de forma agregada, el nivel de las reservas comerciales de petróleo en poder de las compañías petrolíferas de la UE. La Comisión también ha analizado la aplicación y eficacia de la Directiva sobre seguridad del suministro de gas [21] . En su opinión, el marco jurídico vigente podría mejorarse. En particular, es precisa una mayor armonización de las normas sobre seguridad de abastecimiento y de las medidas de emergencia previamente determinadas a escala regional y comunitaria. Con todo, en estos momentos no se dispone de información suficiente para que la UE decida imponer reservas estratégicas de gas obligatorias. Las reservas estratégicas de gas cuestan como mínimo cinco veces más que las reservas de petróleo. Una fórmula más eficaz consistiría en promover el desarrollo y funcionamiento efectivo y transparente de un sistema de almacenamiento comercial, la diversificación de las conexiones a fin de poder abastecerse de forma flexible de los proveedores de GNL o los proveedores vecinos dentro del mercado interior de la UE, y una rápida reducción de la demanda mediante contratos que puedan interrumpirse y la sustitución de un combustible por otro, especialmente en el caso de la producción eléctrica. Al igual que en el sector del petróleo, conviene aumentar la coordinación de la respuesta de la UE en caso de crisis, tanto entre los Estados miembros como en las relaciones con los países proveedores y de tránsito. Se debería establecer un umbral más adecuado para la intervención de la UE y aclarar las disposiciones en materia de compensación. El Grupo de Coordinación del Gas debería seguir elaborando hipótesis para reaccionar ante las posibles crisis de abastecimiento de gas que puedan producirse en el futuro. Habida cuenta de estas actividades, de las de la Agencia Internacional de Energía y las del Grupo de Organismos Reguladores Europeos de la Electricidad y el Gas, la Comisión consultará a las partes interesadas con vistas a proponer una Directiva sobre seguridad del suministro de gas revisada en 2010. 2.4. Nuevo impulso a la eficiencia energética La UE se ha comprometido a aumentar la eficiencia energética en un 20 % de aquí a 2020. Los objetivos en materia de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y de energías renovables que se ha fijado la UE contribuirán a alcanzar este objetivo y, a la inversa, unas medidas ambiciosas en pro de la eficiencia energética facilitarán considerablemente el logro del objetivo de la UE en materia de cambio climático para 2020, especialmente merced a la decisión sobre el reparto del esfuerzo. Las medidas para promover la eficiencia energética desempeñarán por tanto un papel esencial a la hora de garantizar la consecución de los objetivos climáticos y energéticos al menor coste posible, haciéndose especial hincapié en los edificios y el transporte. Resulta igualmente obvio que el objetivo de incrementar la eficiencia energética en un 20 % contribuirá decisivamente al logro de los objetivos de desarrollo sostenible y competitividad de la UE. Además, reducir el consumo a través de la eficiencia energética es la forma más duradera de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y las importaciones. Las medidas para mejorar la eficiencia energética y las tecnologías respetuosas con el medio ambiente también pueden representar nuevas oportunidades para la economía, en particular para las PYME, en una situación económica difícil como la que se vive en la actualidad. La eficiencia energética debe ser un componente fundamental del plan de actuación de la UE en pro de la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía. Se han conseguido notables avances hacia el objetivo de incrementar la eficiencia energética en un 20 %. Se calcula que con estas medidas se logrará aumentar la eficiencia energética de un 13 % a un 15 %. Así pues, junto con esta revisión estratégica del sector de la energía, la Comisión presenta el nuevo conjunto de iniciativas en el campo de la e ficiencia energética de 2008 para conseguir nuevos e importantes progresos hacia el objetivo del 20 %: - Revisión de la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios al objeto de ampliar su alcance, simplificar su aplicación y convertir los certificados de eficiencia energética de los edificios en auténticos instrumentos de mercado. Gracias a la Directiva revisada, una familia media podrá ahorrar cientos de euros al año, incluso tras deducir el coste de los aparatos de calefacción y refrigeración y los materiales de construcción de elevada eficiencia energética. - Revisión de la Directiva sobre etiquetado energético , que hasta el momento sólo abarcaba los aparatos electrodomésticos, a fin de ampliar el etiquetado a una gama más extensa de productos comerciales e industriales que utilizan energía, y crear una base armonizada para la contratación pública y los incentivos previstos por los Estados miembros. La Comisión prepara asimismo clasificaciones mejoradas o nuevas de una serie de grupos de productos. En un instrumento jurídico separado se introducirá una nueva etiqueta energética para los neumáticos de automóviles. - Aplicación más amplia de la Directiva sobre diseño ecológico . La Comisión adoptará en los próximos meses una serie de requisitos mínimos aplicables a las bombillas (que darán lugar a la eliminación paulatina de las bombillas incandescentes, que tanta energía consumen), los aparatos eléctricos en posición de espera y en modo apagado, los equipos de alumbrado de calles e iluminación de oficinas, las fuentes de alimentación externas y los descodificadores simples para televisores. A este primer conjunto de medidas le seguirán rápidamente medidas aplicables a las lavadoras, los lavavajillas, los frigoríficos, las calderas y los calentadores de agua, los motores y los televisores. Habida cuenta de los efectos combinados del diseño ecológico y el etiquetado, estas medidas podrán dar lugar a un ahorro de 96 Mtep de aquí a 2020[22]. - La promoción de la producción combinada de calor y electricidad es una prioridad importante. A tal fin, la Comisión adopta junto con esta revisión estratégica del sector de la energía una comunicación y orientaciones detalladas para la aplicación técnica de la Directiva sobre producción combinada de calor y electricidad. - La Comisión creará mecanismos de evaluación comparativa y trabajo en redes para divulgar las mejores prácticas. El Pacto entre Alcaldes[23] constituirá un instrumento importante para facilitar esta labor. Se destinarán fondos comunitarios (incluidos los del programa «Energía inteligente–Europa») a reforzar su reproducción en toda la UE, cuando proceda junto con otros instrumentos financieros de la UE. Este objetivo se perseguirá a través de una nueva iniciativa de financiación de la energía sostenible que se lanzará con el Banco Europeo de Inversiones y, en su caso, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. Es importante elaborar y aplicar instrumentos de financiación adecuados para las inversiones a pequeña escala que suelen ser necesarias en el sector de la eficiencia energética (por ejemplo, costes iniciales de propietarios o usuarios de edificios). - Los programas desarrollados en el marco de la política de cohesión han destinado más de 9 000 millones de euros a la promoción de la eficiencia energética y las energías renovables en el período 2007-2013. Los fondos de la política de cohesión apoyan una amplia gama de actividades que fomentan la eficiencia energética en la industria, el comercio, el transporte y los edificios públicos, la producción combinada de calor y electricidad y la producción local de energía, la innovación en favor de la energía sostenible y la formación con miras al control y la evaluación de la eficiencia energética. Además, en los nuevos Estados miembros, la política de cohesión financia las inversiones en favor de la eficiencia energética de las viviendas, de acuerdo con determinadas condiciones. Dado que algunas de estas medidas pueden recibir fondos de otras rúbricas presupuestarias de la política de cohesión como las de I+D, regeneración urbana y rural o asistencia técnica, se calcula que la dotación real dedicada a la política energética de Europa es mucho más elevada. Los instrumentos financieros, incluida la financiación de deuda y los fondos de capital concedidos por el grupo del BEI (por ejemplo, a través de préstamos para programas estructurales) y el BERD, podrían proporcionar fondos suplementarios en favor de los programas operativos. - Se presentará un conjunto de medidas relativas al impuesto medioambiental como complemento de las medidas referentes a la energía y el cambio climático. Se incluirá una propuesta de revisión de la Directiva sobre la imposición de la energía a fin de hacerla plenamente compatible con los objetivos en materia de energía y cambio climático, así como un análisis sobre la manera en que pueden utilizarse el IVA y otros instrumentos fiscales para fomentar la eficiencia energética. La Comisión también seguirá promoviendo la liberalización de bienes y servicios de elevada eficiencia energética en el contexto de las negociaciones comerciales . Es al menos tan importante aumentar la eficiencia energética en otros países industrializados y economías emergentes como lo es en Europa. Los avances con miras a un acuerdo mundial sobre el cambio climático supondrían nuevos y sustanciales incentivos para la cooperación en el campo de la eficiencia energética. Ésta debería ser uno de los principales objetivos de la Comunidad de la Energía en los próximos años. La Comisión se basará en la asociación internacional de cooperación en materia de eficiencia energética acordada en el marco del G8 con China, India y Corea en julio de 2008 para promover normas comunes aplicables a los productos y esfuerzos ambiciosos en todo el mundo, y participará en su lanzamiento en 2009 en forma de acuerdo de aplicación de la AIE. En este contexto son especialmente importantes las actividades de proyección exterior de la AIE en países emergentes. La eficiencia energética ha de ser una prioridad permanente de la política energética de la Comunidad. La Comisión evaluará el plan de acción sobre eficiencia energética en 2009 y preparará un plan de acción con objetivos más precisos, tal y como se le pidió en el Consejo Europeo de junio de 2008. 2.5. Mayor aprovechamiento de los recursos energéticos interiores de la UE La energía producida en la UE representa el 46 % de la energía total consumida[24]. Antes de la iniciativa «20-20-20», se preveía que este porcentaje disminuiría hasta un 36 % de aquí a 2020[25]. La aplicación de la nueva política energética lo mantendría en torno al 44 % del consumo de la UE[26]. Todas las medidas rentables que puedan adoptarse para fomentar el desarrollo y uso de los recursos interiores deberían constituir un elemento importante del plan de actuación de la UE en pro de la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía. El desarrollo de energías renovables tales como la energía eólica, la energía solar, la energía hidráulica, la energía de la biomasa y los recursos marinos, debe considerarse la mayor fuente potencial de energía interior de la UE. Hoy en día supone aproximadamente el 9 % del consumo final de energía de la UE y se ha acordado que su contribución sea de un 20 % para 2020. Tras la entrada en vigor de la nueva Directiva sobre energías renovables, la Comisión se centrará en supervisar y facilitar su correcta aplicación dentro de los plazos establecidos, prestando también atención a las restantes cuestiones de orden práctico que puedan obstaculizar la penetración efectiva y rápida de las energías renovables en el mercado, tales como los condicionantes relacionados con las redes. A la luz de la experiencia adquirida con la nueva Directiva sobre energías renovables, la Comisión presentará una comunicación sobre la supresión de obstáculos a las energías renovables en la UE en que se expondrán las dificultades existentes y se propondrán medidas para resolverlas. A fin de establecer mecanismos de financiación adecuados para el desarrollo masivo de las energías renovables a escala de la UE, la Comisión colabora con el Banco Europeo de Inversiones, el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo y otras instituciones financieras en la elaboración de la iniciativa de financiación de la energía sostenible de la UE antes mencionada, al objeto de movilizar fondos a gran escala de los mercados de capitales para las inversiones en eficiencia energética, energías renovables, uso no contaminante de combustibles fósiles y producción combinada de calor y electricidad a partir de energías renovables en las ciudades europeas. La tecnología desempeña una función crucial con miras al máximo aprovechamiento de los recursos naturales de la UE. Sólo necesitaremos más energías renovables cuando aumenten nuestros objetivos en materia de emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que es vital impulsar rápidos avances para favorecer una producción de energías renovables competitiva, eficiente y sostenible. De hecho, este sector representa tanto una enorme oportunidad económica para la UE como una prioridad en materia de seguridad y desarrollo sostenible de la energía. Este objetivo se persigue actualmente en el marco del Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética, aprobado por el Consejo Europeo en 2008[27]. Ya se han logrado algunos progresos en su ejecución, en particular en relación con seis iniciativas industriales europeas: energía eólica, energía solar, bioenergía (biocombustibles de segunda generación), CAC (captura, transporte y almacenamiento de carbono), redes eléctricas y fisión nuclear sostenible. Las iniciativas se desarrollan en estrecha cooperación con las plataformas tecnológicas existentes y la industria europea. El próximo paso será una comunicación sobre la financiación de tecnologías energéticas con baja emisión de carbono, que la Comisión presentará en 2009, en estrecha asociación con el Banco Europeo de Inversiones. En ella se evaluarán los recursos necesarios y las posibles fuentes de financiación y se propondrán medios para subvencionar demostraciones a gran escala en la UE, incluyendo hasta doce instalaciones de demostración de CAC. Tomará en consideración los resultados de los debates en curso sobre la Directiva de comercio de derechos de emisión revisada, y en particular la opción de utilizar los ingresos de las subastas y los derechos de emisión asignados para agilizar la realización de las necesarias actividades de demostración. El carbón sigue siendo un componente esencial del abastecimiento interior de energía de Europa y una alternativa importante al petróleo y al gas. Está disponible en grandes cantidades, lo ofrecen numerosos proveedores en todo el mundo y puede almacenarse con relativa facilidad. La producción de electricidad a partir de carbón está adquiriendo creciente importancia en gran parte del mundo y está previsto seguir utilizando intensivamente carbón y lignito para producir energía en Europa. El principal obstáculo lo constituye su elevado nivel de emisiones de CO2. Su uso a largo plazo sólo será compatible con la lucha contra el cambio climático si existe una mayoría de centrales de alto rendimiento y se dispone de forma generalizada de sistemas de captura y almacenamiento de carbono (CAC). El desarrollo de los sistemas de CAC, tanto en Europa como fuera de ella, dependerá de la reglamentación y de la tarificación del carbono, así como de la disponibilidad de nuevos procesos y tecnologías. Solamente se deberá estudiar la posibilidad de elaborar normas obligatorias que regulen las emisiones de CO2 cuando se hayan evaluado los resultados de las demostraciones industriales, sobre todo si se comprueba que los incentivos previstos por el régimen de comercio de derechos de emisión antes citado no resultan adecuados. El objetivo europeo de poner en marcha hasta doce plantas de demostración a escala comercial de aquí a 2015 y el compromiso del G8 de crear veinte plantas de demostración en todo el mundo para 2020 exigirán incentivos superiores a los que actualmente se ofrecen. Pese a la disminución de los recursos de gas y petróleo de Europa, los elevados precios del petróleo y la mayor seguridad que representan los recursos interiores aumentan el interés por la extracción de reservas endógenas de petróleo y gas , incluidas las no convencionales, en la medida en que puedan obtenerse de forma sostenible. Por otra parte, otros combustibles que se obtienen a escala nacional en algunas zonas de la UE tales como el esquisto bituminoso y la turba pueden contribuir también a la seguridad energética de algunos Estados miembros. De hecho, los recursos no convencionales cuadruplican las reservas combinadas de gas del EEE hasta alcanzar más de 60 000 Mtep, aun cuando su explotación plantee en algunos casos notables dificultades tecnológicas y medioambientales. En el marco del Foro de Berlín sobre Combustibles Fósiles[28], la Comisión propondrá un debate sobre las medidas adicionales que podrían tomarse a escala comunitaria y nacional, en particular en asociación con Noruega, para promover un mayor acceso a los combustibles fósiles endógenos de la UE de forma rentable y compatible con la protección del medio ambiente. La capacidad de refinado de petróleo es un factor adicional importante para garantizar la seguridad energética de la UE. Conviene aumentar el grado de transparencia del equilibrio entre oferta y demanda en relación con la capacidad de refinado que se requiere para satisfacer las necesidades de la UE, teniendo en cuenta los motores de la demanda (en particular, las iniciativas en pro del transporte no contaminante) y en especial la preocupación que suscita la disponibilidad de gasóleo en el futuro. En 2010 el Observatorio del Mercado de la Energía de la Comisión elaborará una comunicación sobre la capacidad de refinado y la demanda de petróleo en la UE. Por último , la energía nuclear contribuye a la seguridad de abastecimiento de energía de la UE como fuente primordial de electricidad de base, no aumenta las emisiones de gases de efecto invernadero y permite, por ende, luchar contra el cambio climático. Las fuentes de abastecimiento de uranio de la UE son diversificadas y se sitúan en regiones estables (Australia y Canadá satisfacen prácticamente la mitad de las necesidades de la UE), y el coste del uranio tiene efectos limitados en el precio de la electricidad. Una tercera parte de la electricidad producida en la UE procede de la energía nuclear. Tal y como se indica en la Comunicación Actualización del programa indicativo nuclear adjunta a la presente revisión, en los próximos 10-20 años la mayoría de las centrales eléctricas nucleares de la UE llegarán al final de la vida útil prevista inicialmente. Hacia 2020 la parte correspondiente a la energía nuclear en la producción de electricidad se reducirá significativamente si no se toman decisiones sobre nuevas inversiones. Las decisiones sobre la extensión de la vida útil, las nuevas inversiones o la sustitución se vuelven más acuciantes, sobre todo si se tiene en cuenta el objetivo de la UE de reducir las emisiones de CO2. Corresponde a cada uno de los Estados miembros decidir si invierte o no en energía nuclear, pero el marco de seguridad y protección nuclear aplicado en toda la UE reviste interés común. Debe quedar claro que la UE mantiene los niveles más elevados de protección, seguridad, no proliferación y protección del medio ambiente en la producción de electricidad a partir de energía nuclear. Por tanto, la UE ha de elaborar un marco legislativo común en materia de seguridad de las instalaciones nucleares y gestión de los residuos nucleares. Una vez se haya creado el grupo de alto nivel sobre seguridad nuclear y gestión de residuos radiactivos, compuesto por los reguladores nacionales, y hayan tenido lugar los debates previstos en el Foro Europeo de la Energía Nuclear, la Comisión presentará en 2008 una propuesta revisada de directiva por la que se establece un marco comunitario para la seguridad nuclear . 3. PERSPECTIVAS PARA 2050 Dado que la demanda mundial de petróleo sigue creciendo y la capacidad de producción de muchos yacimientos petrolíferos disminuye, el equilibrio entre la oferta y la demanda será cada vez más frágil, posiblemente de forma crítica. La necesidad de luchar contra el cambio climático exigirá la adopción masiva de tecnologías energéticas de elevada eficiencia y baja emisión de carbono. El programa de la UE para 2020 establece las primeras etapas esenciales en este proceso. Un cambio estructural tan profundo como el que supone la producción de electricidad sin emisión de carbono, o un cambio tecnológico tan radical como acabar con la dependencia del petróleo en el sector del transporte llevarán mucho más tiempo, pero los responsables políticos, los inversores, los centros de enseñanza y los investigadores no deben demorarse en tomar las decisiones oportunas. La Comisión propondrá por tanto renovar la política energética para Europa en 2010 con miras a la elaboración de un programa político para 2030 y unas perspectivas para 2050. A tal fin, efectuará una amplia consulta para examinar posibles objetivos a largo plazo como los que se indican a continuación: - Reducir el carbono en el abastecimiento de electricidad de la UE de aquí a 2050 . Se trata de un reto sumamente ambicioso, pero indispensable para que la UE pueda cumplir plenamente el papel que le corresponde en la reducción de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero de aquí a 2050 para prevenir el cambio climático. Este reto impone una mayor utilización de las energías renovables, de la captura y almacenamiento de carbono y, en los países que así lo decidan, de la energía nuclear. La aplicación del régimen de comercio de derechos de emisión facilitará la transición a la electricidad con baja emisión de carbono mediante la sustitución de la capacidad de producción eléctrica existente, la mitad de la cual llegará al final de su vida útil de aquí a 2030. Si se toman rápidamente decisiones estratégicas de inversión, hacia 2020 casi los dos tercios de la electricidad producida en Europa podrían producirse con baja emisión de carbono, frente al 44 % actual. - Poner fin a la dependencia del petróleo en el sector del transporte . El uso de automóviles que funcionen con electricidad, hidrógeno o combustibles alternativos no se instaurará de un día para otro y requerirá cambios radicales en las infraestructuras de transportes de la UE. Basándose en su Comunicación de 2008 Hacia un transporte más ecológico , la Comisión examinará las medidas necesarias para que la UE lidere estos cambios. En particular, estudiará i) la necesidad de introducir ventajas fiscales y otros incentivos, teniendo presente la normativa sobre ayudas estatales, para fomentar la compra de vehículos más ecológicos que funcionen con electricidad, biometano e hidrógeno y la retirada anticipada de los vehículos antiguos más contaminantes, ii) la posibilidad de exigir que un porcentaje mínimo de los nuevos vehículos de las autoridades nacionales y locales funcionen con electricidad, biometano o hidrógeno, y iii) la posibilidad de obligar a las estaciones de servicio a introducir las infraestructuras necesarias para hacer posible el rápido desarrollo del transporte alternativo en toda Europa. Examinará asimismo la manera de catalizar las nuevas mejoras en la eficiencia de los vehículos después de 2012. - Edificios que no sólo consumen menos energía sino que la producen . Los edificios suponen el 40 % del consumo final de energía. Pueden diseñarse y utilizarse de modo que no consuman más energía de la que pueden producir, convirtiéndose de esta manera en productores netos de energía. La Comisión elaborará principios comunes para definir los edificios con emisiones de carbono y consumo de energía bajos o nulos y, cuando proceda, propondrá medidas para aumentar el número de edificios de este tipo. Asimismo, es urgente impulsar la conversión de los edificios existentes. Toda inversión efectuada actualmente en los edificios existentes puede reducir nuestras necesidades energéticas y contribuir al logro de los objetivos de reducción de las emisiones de la UE en las próximas décadas. La Comisión y los Estados miembros examinarán más pormenorizadamente las condiciones del mercado interior y los incentivos para fomentar estas inversiones y promover el ahorro energético en el sector de la vivienda. - Una red eléctrica interconectada e inteligente . La red actual se construyó para transportar electricidad de las grandes centrales a las redes nacionales de distribución al por menor. La red del mañana habrá de tomar en consideración los efectos del cambio climático y servir a un mercado europeo integrado con gran número de pequeños proveedores de energías renovables a partir de los parques eólicos o de la producción eléctrica interior que, junto a las grandes centrales eléctricas, contribuirán cada vez más a garantizar la electricidad esencial para la economía de la UE. Será preciso introducir profundos cambios en la red eléctrica de la UE para adaptarla a la producción descentralizada. Habrá que estudiar más detenidamente ideas tales como la de construir en el mar una superred en forma de anillo que rodee Europa para conectar la energía solar meridional, la energía undimotriz occidental y la energía eólica o hidráulica septentrional con los principales centros de consumo. El uso de contadores inteligentes y los controles del comercio minorista pueden incrementar considerablemente la eficiencia energética y favorecer el desarrollo de vehículos eléctricos. - Promover un sistema energético de elevada eficiencia y con baja emisión de carbono en todo el mundo. Los efectos beneficiosos de un programa energético europeo ambicioso para 2030-2050 pueden multiplicarse si se convence y ayuda al resto del mundo a seguirlo. Los avances hacia un acuerdo mundial sobre el clima constituirán un poderoso motor de cambio en todo el mundo. La elaboración de un programa europeo de transformación energética temprano y ambicioso contribuirá a que los sectores del automóvil, la construcción y la ingeniería energética de Europa se sitúen en la vanguardia de la tecnología mundial. No es ésta una lista exhaustiva de las cuestiones que se han de estudiar, pero estos ejemplos se basan en tecnologías cuya eficacia ha quedado probada a escala experimental. Representan cambios tecnológicos fundamentales que no se podrán introducir sin un programa coordinado en los ámbitos de la investigación y el desarrollo tecnológico, la reglamentación, las inversiones y el desarrollo de infraestructuras, a menudo a escala continental. A fin de avanzar hacia estos objetivos, la Comisión elaborará, en el marco del Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética, un plan de trabajo de la política energética para 2050 con las medidas que deban adoptarse, en colaboración con representantes de los Estados miembros, el mundo académico y los expertos de la industria, al objeto de facilitar su aplicación a gran escala cuando ésta esté justificada. En particular, este plan de trabajo establecerá las medidas necesarias para garantizar un abastecimiento de electricidad sin emisión de carbono en la UE de aquí a 2050, y las opciones disponibles a tal fin. 4. CONCLUSIONES Las propuestas de la Comisión sobre emisiones de gases de efecto invernadero, energías renovables y mercado interior de la energía establecen un marco para que Europa pueda cumplir los objetivos adoptados por el Consejo Europeo para 2020. Suponen una primera etapa fundamental para transformar la UE en un mercado energético sostenible, seguro, basado en la tecnología, con baja emisión de CO2 y generador de prosperidad y empleo en toda la UE. Aprobar y aplicar rápidamente estas propuestas es el primer elemento esencial de toda política de seguridad energética para Europa. - Las medidas de la iniciativa «20-20-20» no permitirán por sí solas satisfacer las necesidades de la UE en materia de seguridad energética. En respuesta a la petición del Consejo Europeo de los días 15 y 16 de octubre de 2008 de que se intensificara el trabajo sobre la seguridad energética, la Comisión propone un plan de actuación en pro de la seguridad y la solidaridad en el sector de la energía en cinco puntos y solicita al Consejo y al Parlamento Europeo que refrenden la necesidad de la UE de intensificar sus esfuerzos de elaboración de una política energética exterior eficaz, hablar con una sola voz, determinar las infraestructuras de importancia primordial para su seguridad energética y garantizar después su construcción, y actuar de forma coherente a fin de intensificar sus asociaciones con los principales proveedores de energía, los países de tránsito y los consumidores. A este respecto, se invita al Consejo y al Parlamento a aprobar: - En una primera fase , las seis prioridades que la Comisión considera esenciales para garantizar la seguridad energética de la UE: el corredor meridional de gas, fuentes de abastecimiento de GNL diversificadas y adecuadas para Europa, la interconexión efectiva de la región báltica, el anillo de energía mediterráneo, la necesidad de interconexiones Norte-Sur adecuadas de gas y electricidad en Europa Central y Sudoriental, y la red marítima en el Mar del Norte. Además, la Comisión invita al Consejo y al Parlamento a acoger favorablemente: - En una segunda fase , la intención de la Comisión de determinar y comunicar al Consejo y al Parlamento en 2009-2010 las medidas concretas necesarias para asegurar la realización de los citados proyectos en la práctica. - En una tercera fase , la intención de la Comisión de presentar en 2010, sobre la base de la respuesta al Libro Verde, un nuevo instrumento de seguridad e infraestructuras energéticas de la UE basado en las actuales RTE-E. - La determinación de la Comisión de velar por la construcción de un corredor meridional de gas y alentar a las instituciones financieras comunitarias a colaborar estrechamente en el examen de la viabilidad de un mecanismo de compra en bloque (Caspian Development Corporation ). - La intención de la Comisión de presentar las medidas necesarias para garantizar que la UE «habla con una sola voz» sobre las cuestiones energéticas exteriores y las actividades mencionadas en el punto 2.1. - La intención de la Comisión de reforzar la colaboración con África por medio de la asociación África-UE en el ámbito de la energía y de conceder mayor importancia a la promoción de las energías renovables en África en el marco de la política de desarrollo de la UE. - El conjunto de medidas sobre eficiencia energética de 2008, animando al Consejo y al Parlamento Europeo a intensificar sus actividades para lograr un rápido acuerdo sobre los componentes del mismo. - La propuesta de revisión de la Directiva sobre las reservas de petróleo y la intención de la Comisión de proponer una mejora de la Directiva sobre seguridad de abastecimiento de gas en 2010. - La intención de la Comisión de fomentar el desarrollo de los recursos interiores de combustibles fósiles de la UE de forma compatible con la protección del medio ambiente y de proponer al Foro de Berlín sobre Combustibles Fósiles que elabore un conjunto concreto de recomendaciones sobre las medidas necesarias para impulsar este objetivo. - La intención de la Comisión de presentar, a la luz de la experiencia adquirida con la nueva Directiva sobre energías renovables, una comunicación sobre la supresión de los obstáculos a las energías renovables en la UE. - La propuesta revisada de directiva sobre un marco comunitario para la seguridad nuclear. - La propuesta de crear una iniciativa de financiación de la energía sostenible dentro de un proyecto conjunto Comisión/Banco Europeo de Inversiones para movilizar la financiación a gran escala de los mercados de capitales en favor de las inversiones en eficiencia energética, energías renovables y uso no contaminante de combustibles fósiles. Por último, la UE debe comenzar a preparar su futuro energético a más largo plazo. La Comisión propondrá por tanto una renovación de la política energética para Europa en 2010 con miras a la elaboración de un programa político para 2030 y unas perspectivas para 2050, acompañados por un nuevo plan de actuación. ANEXO ANEXO 1 – Principales hipótesis para 2020 En el siguiente cuadro se presenta la combinación energética de la UE en 2005 y la combinación prevista para 2020 con arreglo a cuatro hipótesis: i) una hipótesis de base, sin aplicación de la política energética para Europa y con el precio del petróleo a 61 dólares/barril; ii) una hipótesis sin aplicación de la política energética para Europa, pero con el precio del petróleo a 100 dólares/barril; iii) una hipótesis con aplicación de la política energética para Europa y un precio del petróleo moderado iv) una hipótesis con aplicación de la política energética para Europa y el precio del petróleo más elevado. EU-27 Mtep | 2005 | Proyección de base[29], precio del petróleo a 61$/barril | Proyección de base, precio del petróleo a $100/barril | Proyección con nueva política energética, precio del petróleo a $61/barril | Proyección con nueva política energética, precio del petróleo a $100/barril | Demanda de energía primaria | 1811 | 1968 | 1903 | 1712 | 1672 | Petróleo | 666 | 702 | 648 | 608 | 567 | Gas | 445 | 505 | 443 | 399 | 345 | Combustibles sólidos | 320 | 342 | 340 | 216 | 253 | Energías renovables | 123 | 197 | 221 | 270 | 274 | Energía nuclear[30] | 257 | 221 | 249 | 218 | 233 | Producción de energía de la UE | 896 | 725 | 774 | 733 | 763 | Petróleo | 133 | 53 | 53 | 53 | 52 | Gas | 188 | 115 | 113 | 107 | 100 | Combustibles sólidos | 196 | 142 | 146 | 108 | 129 | Energías renovables | 122 | 193 | 213 | 247 | 250 | Energía nuclear | 257 | 221 | 249 | 218 | 233 | Importaciones netas | 975 | 1301 | 1184 | 1033 | 962 | Petróleo | 590 | 707 | 651 | 610 | 569 | Gas Mtep (MMC) | 257 (298) | 390 (452) | 330 (383) | 291 (337) | 245 (284) | Combustibles sólidos | 127 | 200 | 194 | 108 | 124 | Demanda final de electricidad | 238 | 303 | 302 | 257 | 260 | Se presentan análisis más pormenorizados en el documento de trabajo de los servicios de la Comisión anejo, titulado Europe's current and future energy position: demand – resources – investment . Obsérvese que las dos últimas columnas muestran las previsiones de abastecimiento energético de la UE una vez se hayan alcanzado totalmente los objetivos de «20-20-20», sobre la base del modelo PRIMES. [1] Conclusiones de la Presidencia, Consejo Europeo, marzo de 2007. [2] COM(2007)0528-32. [3] COM(2008)30. [4] Sobre la base de la comparación entre la hipótesis «nueva política energética + precio del petróleo elevado» y la hipótesis de base con precio del petróleo moderado. Para más información sobre todas las estadísticas, proyecciones y análisis de hipótesis utilizados en esta revisión, véase el documento de trabajo de los servicios de la Comisión Europe's current and future energy position: demand – resources – investment . [5] Eurostat, año 2006. [6] Eurostat, año 2006. [7] Hipótesis «nueva política energética + precio del petróleo elevado»; véase la nota a pie de página nº 4. [8] www.euromedinfo.eu [9] www.molgroup.hu/en/press_centre/press_releases/european_energy_infrastructure__ndash__nets_project/ [10] www.energy-community.org/ [11] www.ens-newswire.com/ens/apr2007/2007-04-03-03.asp [12] Comunicación de la Comisión De la crisis financiera a la recuperación: Un marco europeo de acción , COM (2008)706 de 29.10.2008. [13] Eurostat, año 2006. [14] www.energy-community.org [15] www.encharter.org [16] ec.europa.eu/dgs/energy_transport/international [17] Cómo hacer frente al reto internacional de la seguridad y la protección nucleares , COM(2008)312. [18] Por ejemplo, conclusiones de la Presidencia del Consejo Europeo, marzo de 2007. [19] IEA Energy Policies Review – The European Union , OECD/IEA, septiembre de 2008. [20] http://ec.europa.eu/energy/oil/stocks/index_en.htm [21] Comunicación sobre el informe de evaluación de la Directiva sobre seguridad del suministro de gas (Directiva 2004/67/CE), COM(2008)735. [22] Según los estudios preparatorios efectuados en virtud de la Directiva 2005/32/CE http://ec.europa.eu/energy/demand/legislation/eco_design_en.htm [23] http://ec.europa.eu/energy/climate_actions/mayors/index_en.htm [24] Eurostat, año 2006; en el consumo se incluye el combustible para buques. [25] Proyección de base con precio del petróleo moderado; véase la nota a pie de página nº 4. [26] Hipótesis «nueva política energética + precio del petróleo elevado»; véase la nota a pie de página nº 4. [27] COM(2007) 0723; ec.europa.eu/energy/res/setplan/communication_2007_en.htm [28] http://ec.europa.eu/energy/oil/berlin/index_en.htm [29] La hipótesis de base es una proyección de las tendencias actuales. Sólo se toman en consideración las políticas aplicadas hasta finales de 2006. [30] Se tienen en cuenta las decisiones de eliminación progresiva de la energía nuclear adoptadas por los Estados miembros hasta finales de 2006.