52003DC0587

Comunicación de la Comisión al Consejo - Organización del apoyo al desarrollo del sector privado en el Mediterráneo {SEC(2003) 1110} /* COM/2003/0587 final */


COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO - ORGANIZACIÓN DEL APOYO AL DESARROLLO DEL SECTOR PRIVADO EN EL MEDITERRÁNEO {SEC(2003) 1110}

1. Introducción

El Consejo Europeo de Laeken de 14-15 de diciembre de 2001 invitó al Consejo y a la Comisión a estudiar la creación de un Banco Euromediterráneo de desarrollo. Tras esta petición, la Comisión adoptó el 27.2.2002 una communicación al Consejo sobre "Un nuevo banco euromediterráneo [1]". La comunicación, después de estudiar varias opciones, se inclinó por el establecimiento de una filial con participación mayoritaria del BEI que se ocuparía de las actividades del banco en el Mediterráneo.

[1] Ref. SEC (2002) 218.

Hubo un consenso entre la Comisión, los Estados miembros y el BEI de que la falta de desarrollo e inversión del sector privado en el Mediterráneo era un impedimento vital para alcanzar unos mayores índices de crecimiento y para el desarrollo económico a largo plazo de la región, y de que los proyectos del sector privado deberían ser prioritarios en la aportación de inversión de la UE a la región.

En marzo de 2002 el Ecofin y el Consejo Europeo decidieron en Barcelona aumentar las actuales actividades del BEI en la región mediante la creación de un Instrumento dentro del Banco. Consideraban sin embargo que debía estudiarse nuevamente al cabo de un año la decisión sobre si este Instrumento debía incorporarse en una filial del BEI. En sus conclusiones del 14 de marzo de 2002, el Consejo de Economía y Finanzas declara que "Sobre la base de la evaluación del rendimiento del Instrumento, y teniendo en cuenta el resultado de las consultas con nuestros socios del Proceso de Barcelona, se tomará una decisión sobre la constitución de una filial con participación mayoritaria del BEI dedicada a nuestros países socios mediterráneos, decisión que se tomará un año después de la puesta en marcha del Instrumento".

El nuevo Instrumento es una herramienta importante en el contexto más amplio del marco de la Asociación euromediterránea de Barcelona iniciada en noviembre de 1995. El pilar económico y financiero del marco de Barcelona aspira a crear una zona de prosperidad compartida a través del progresivo establecimiento de un área de libre comercio entre la UE y sus socios y entre los propios socios mediterráneos, acompañada de una sustancial ayuda financiera de la UE para la transición económica en los socios y para las consecuencias sociales y económicas de este proceso de reforma. Más recientemente, en marzo de 2003, la Comisión propuso en su Comunicación al Consejo "Una Europa más amplia" [2] un nuevo marco de relaciones con los vecinos de la Unión Europea del este y del sur, ofreciéndoles una participación en el mercado único a cambio de un progreso concreto que demostrara los valores compartidos y la efectiva aplicación de las reformas políticas, económicas e institucionales. El FEMIP, o, sujeto al estudio del Consejo, un posible Banco Euromediterráneo, se definió como uno de los instrumentos que se esperaba contribuyera al desarrollo de un área próspera de vecindad.

[2] COM (2003) 104 final de 11.3.2003.

El Instrumento empezó sus operaciones el 1 de septiembre de 2002 y fue lanzado oficialmente en una reunión celebrada en Barcelona el 18 de octubre de 2002. La reunión brindó la oportunidad de crear el Comité del diálogo político y coordinación (PDCC), órgano consultivo que también será un foro de debate en torno a la inversión del sector privado y que se reúne dos veces al año. En el PDCC están representados los Estados miembros, la Comisión, y también los socios mediterráneos y las instituciones financieras internacionales. La segunda reunión del PDCC se celebró en Estambul el 3 de abril de 2003.

La revisión pedida por el Consejo en marzo de 2002 se espera que tenga lugar en el otoño de 2003, es decir, un año después del lanzamiento del FEMIP. Para facilitar esta revisión, la Comisión inició una evaluación de impacto ampliada (EIA) sobre el FEMIP. Las evaluaciones de impacto sirven a la Comisión como herramienta para mejorar el proceso de desarrollo político y deben realizarse para todas las iniciativas importantes [3]. El informe EIA de los servicios de la Comisión ha concluido en septiembre de 2003. Tras examinar la situación del FEMIP, evalúa las dos opciones de base -desarrollar el FEMIP o establecer una filial - y su posible impacto según varios criterios. El propósito de una EIA no es sacar conclusiones políticas, sino proporcionar hechos y análisis sobre el diseño de opciones y su impacto, a fin de aclarar las implicaciones de las opciones políticas que deben adoptarse.

[3] Comunicación de la Comisión sobre la evaluación del impacto. 5.6.2002 COM(2002) 276.

Los servicios de la Comisión consultaron a los principales participantes en este proceso, en especial a los socios mediterráneos. En general, mientras que algunos de los representantes de estos últimos se interesaron por las características de cada opción y el tipo de elección que debía efectuarse, los que manifestaron su opinión reconocían que la creación de una filial permitiría una mayor participación y se percibiría como un compromiso político sólido y visible. En particular, algunos se interesaron por los costes de los productos que iba a ofrecer la filial y si sus condiciones serían similares a las condiciones que ofrece actualmente el FEMIP.

Teniendo en cuenta los resultados de esta evaluación de impacto ampliada, y sobre la base de la experiencia limitada del FEMIP desde su comienzo, la presente Comunicación trata de aportar los elementos que permitirán al Consejo tomar la decisión que anunció en marzo de 2002. En el contexto de la necesidad de estimular el desarrollo del sector privado en la región mediterránea, examina las ventajas relativas de las diversas opciones, considera sus costes y da recomendaciones sobre los posibles caminos a seguir.

2. La prioridad de desarrollo del sector privado

En la última década, el crecimiento económico en los países socios mediterráneos ha sido insuficiente para absorber una mano de obra en aumento. La falta de desarrollo del sector privado [4] se considera la explicación fundamental de esta situación, que ha seguido deteriorándose en los últimos dos años. Promocionar el papel del sector privado en la región constituye pues un objetivo clave a medio y largo plazo. En particular, las PYME necesitan que se les proporcionen los productos financieros apropiados para apoyar sus necesidades de inversión.

[4] En la presente Comunicación se entiende por empresas del sector privado las empresas controladas por accionistas particulares.

Los países de la región se han adaptado muy lentamente al cambio de énfasis desde el Estado al mercado, y el Estado sigue estando fuertemente implicado en los sectores reales y financieros en muchos países, en particular Siria, Argelia y Egipto, lo cual desincentiva la inversión. Por lo general, la privatización ha avanzado lentamente, aunque éste es sólo un aspecto del desarrollo del sector privado. Las actuales empresas, sobre todo las PYME, no están bien preparadas para enfrentarse a la creciente competencia internacional y tendrán que realizar importantes inversiones para aumentar su nivel de productividad. Los nuevos empresarios tienen dificultades para acceder a los mercados y el proceso de reforma se retrasa o está estancado. En la región mediterránea queda aún mucho por hacer para modernizar el derecho de sociedades, los códigos de inversión y las normativas aduanera y tributaria. La debilidad de los marcos jurídicos (ejecución de contratos y derechos de propiedad) contribuyen a la incertidumbre y a una menor inversión. El nivel de inversión extranjera directa (IED) en el mediterráneo ha sido bajo según los niveles internacionales y no ha seguido el ritmo de expansión mundial de los flujos internacionales del capital. Una comparación entre las actuales necesidades de inversión y las características de la aportación de capital financiero en los países socios mediterráneos revela una mala combinación entre oferta y necesidades de financiación, ya que la inversión financiera a largo plazo es difícil de movilizar.

La responsabilidad primera del entorno actual del sector privado y sus futuros progresos es de los socios mediterráneos. Deben estimular el desarrollo del sector privado creando un ambiente favorable a la empresa y aligerando el sector público, a menudo hinchado. Un sector de servicios que funcione es también una condición fundamental para estimular la inversión en el sector privado. Sin embargo, las dificultades de las empresas locales del sector privado requieren incluso con mayor importancia disponer de un instrumento -en el aspecto de la oferta de financiación - capaz de resolver los desafíos de un entorno difícil. Debe también abordarse el acceso de las PYME a la financiación, especialmente a instrumentos a largo plazo, que ha sido muy limitado. Si se sigue simplemente esperando que se produzca un cambio del lado de la demanda, puede que ello no conduzca a ningún resultado rápido.

El desarrollo del sector privado es un elemento clave de la política euromediterránea de la UE, tal como resaltan la declaración de Barcelona y los Acuerdos bilaterales de asociación. Dentro del marco de los acuerdos económicos, las medidas de liberalización del comercio estimularán la inversión del sector privado y con ello incrementarán las perspectivas de competitividad y crecimiento de las economías mediterráneas. La UE y sus socios mediterráneos necesitan un instrumento dinámico y la relación consiguiente, capaz de apoyar operaciones del sector privado a través de la prestación de asesoramiento bancario y financiero privado y, más adelante, desarrollar mercados nacionales de crédito a largo plazo. El entorno empresarial de la región, a menudo poco favorable, hace aún más acuciante la necesidad de un instrumento ajustado de desarrollo del sector privado.

Por estos motivos, la Comisión considera fundamental el mandato del sector privado del FEMIP. El apoyo al desarrollo del sector privado se consideraba ya la prioridad clave en su Informe al Consejo de febrero de 2002. El BEI y los Estados miembros coincidieron con la Comisión, y el Consejo Ecofin de marzo de 2002 [5] reconoció la necesidad de estimular el desarrollo del sector privado en los países socios mediterráneos, para facilitar un mayor nivel de crecimiento económico en consonancia con el crecimiento de la mano de obra en la región. Dadas estas necesidades, el establecimiento del FEMIP fue un primer paso muy importante, especialmente porque por primera vez se decidió un cambio de rumbo de la cooperación financiera euromediterránea hacia las finanzas del sector privado.

[5] Conclusiones de la reunión del Consejo de Economía y Finanzas del 14 de marzo de 2002.

3. Opciones para el desarrollo de la cooperación financiera euromediterránea

El futuro estudio del Consejo debe ahora decidir cuál es el instrumento más adecuado -el FEMIP o una filial- para acompañar y acelerar el cambio de operaciones en el mediterráneo en pro del desarrollo del sector privado.

A tal fin, se están estudiando dos opciones básicas. La primera opción, desarrollar el FEMIP, parte de la hipótesis de que prosigan y se desarrollen más las actuales operaciones del FEMIP. La segunda opción es la de la incorporar toda o parte de la cartera del FEMIP a una filial con mayoría del BEI.

Las dos opciones en cuestión

La primera opción se define como el desarrollo del recién establecido Instrumento, con un mandato dedicado al desarrollo del sector privado. Esta opción requeriría la introducción de posibles ajustes en las políticas financieras del Banco y, en particular, en sus operaciones en el mediterráneo. Con esta opción, el FEMIP seguiría siendo un departamento del Banco, como ahora, a cargo del personal del BEI, tal vez con un aumento de plantilla. El FEMIP proseguiría pues sus operaciones y desarrollaría sus productos en la medida de lo posible bajo la égida del BEI, sobre todo de su estatuto y de su política general. El Instrumento seguiría operando principalmente bajo los mandatos de préstamo del Consejo, por el momento con la garantía del presupuesto comunitario, y con la contribución del presupuesto comunitario sobre todo en concepto de asistencia técnica a sus operaciones, operaciones de capital de riesgo y bonificaciones de intereses para proyectos de medio ambiente. Las operaciones seguirían estando centralizadas en Luxemburgo, con algunas oficinas regionales o nacionales.

La segunda opción se define como la creación de una filial con participación mayoritaria del BEI. Con esta opción, parte o la totalidad de la cartera de activos del Banco en el mediterráneo se incorporarían a la filial. La nueva filial tendría su propio personal, estatuto y política financiera, y se le confiaría, como al FEMIP, un mandato para el desarrollo del sector privado. Se incrementaría sustancialmente su plantilla para que pudiera llevar a cabo sus operaciones del sector privado, que exigen importantes recursos. La nueva filial ofrecería una amplia gama de productos financieros. Tendría un perfil próximo al de los bancos multilaterales de desarrollo, sobre todo una posición financiera y una capitalización que garantizara una buena situación como acreedor y una calificación AAA. Las operaciones estarían centralizadas en su sede social, asignando una función importante a sus oficinas locales nacionales. El planteamiento es que, aunque el Banco tendría una participación mayoritaria en la filial, su capital estaría abierto a los Estados miembros, la Comunidad Europea y también a los socios mediterráneos. Su gobernanza reflejaría esta estructura de participación abierta.

Para analizar las dos opciones básicas, necesariamente tenían que plantearse supuestos sobre sus diversas características. Estos supuestos no significan necesariamente que la opción que decida finalmente el Consejo deba tener esas características, por ejemplo porque haya coincidencias entre ambas opciones y porque algunas características puedan evolucionar con el tiempo o depender de consideraciones políticas, institucionales o presupuestarias.

3.1 Primera opción: mantener y desarrollar el FEMIP

Establecimiento del FEMIP

El BEI tiene una larga experiencia en el mediterráneo y ha establecido una cartera de operaciones - un volumen de alrededor 10.500 millones de euros en proyectos aprobados - y una red empresarial que actualmente lo convierten en uno de los principales actores entre las instituciones financieras internacionales que operan en la región. El establecimiento del FEMIP como instrumento del BEI, decidido en marzo 2002, permitió al Banco mantener la continuidad de sus operaciones en el mediterráneo, y a los países socios beneficiarse de la capacidad operativa del BEI y de las condiciones de crédito favorables. El Banco ofrece préstamos a beneficiarios de los socios mediterráneos en virtud de mandatos del Consejo. El mandato actual prevé una dotación para préstamos de hasta 6.400 millones de euros con la garantía del presupuesto comunitario durante el período 2000-2007 y es actualmente objeto de una revisión de medio plazo. Bajo el mandato general de préstamos exteriores el Banco también presta a Turquía conforme a las dotaciones específicas de un programa de acción especial (hasta 450 millones de euros) y de Terra (hasta 600 millones de euros). Además de este mandato general, se estableció en el BEI una dotación especial de mil millones de euros en 2000 después del Consejo Europeo de Niza, sin garantía comunitaria, para financiar importantes proyectos de transporte transregional, energía y proyectos de medio ambiente en la región.

La mayor parte de estas operaciones se han centrado tradicionalmente en el sector público. Para algunos proyectos que no están cubiertos por una garantía soberana, el Banco aplica el mecanismo de distribución de riesgos, por el que el Banco cubre el riesgo comercial a través de un garante comercial, mientras que el riesgo político lo cubre el presupuesto comunitario. La distribución de riesgos de esta forma representa actualmente el 15% (un 4% sin Turquía) de las operaciones de préstamo del Banco en la región obtenidas con mandato y sin mandato, que deben compararse con un objetivo del Consejo del 30% para operaciones bajo el mandato exterior total en cada región. Los proyectos financiados con "préstamos globales" a través de intermediarios financieros también contribuyen al desarrollo del sector privado en la medida en que las PYME son los principales beneficiarios finales, aunque la mayor parte de las entidades financieras intermediarias sean bancos de propiedad pública. En suma, las actividades combinadas del Banco en favor del desarrollo del sector privado, incluidos los préstamos a las empresas y los préstamos globales con cargo a fondos propios, y el capital de riesgo con cargo a los recursos del presupuesto comunitario, representan durante los últimos tres años alrededor del 30% de las actividades del Banco en el mediterráneo.

Para desarrollar el FEMIP, el Banco creó el departamento FEMIP como centro de costes e incrementó su plantilla. A mediados de 2003 trabajaban en el FEMIP 25 personas con carácter exclusivo (y aproximadamente otros 25 con dedicación plena dentro del Banco, prestando ayuda de apoyo). El Banco espera contratar entre 12 y 18 personas más y llegar al fin de 2003 a una plantilla total de alrededor de 40 personas trabajando solamente en el FEMIP. Actualmente se están reestudiando las necesidades de personal.

El plan de empresa del Banco para el FEMIP de octubre de 2002 prevé:

- un sustancial aumento de los préstamos en 2003-2006, hasta un nivel de alrededor de 2.000 millones de euros al año al final del período, comparado con unos 1.400 millones en compromisos en 2001;

- un cambio gradual de las operaciones hacia el sector privado. Según el primer plan de empresa, en 2005-2006 las operaciones del sector privado representarían aún una parte minoritaria de los préstamos anuales del Banco. El Banco ha reconocido la prioridad del sector privado y ha establecido una división de operaciones del sector privado dentro del departamento FEMIP.

El desarrollo de las operaciones desde el establecimiento del FEMIP tiende a indicar que pueden sobrepasarse los cálculos conservadores del plan de empresa: el FEMIP ha funcionado bien durante su primer año de operaciones. Desde el establecimiento del Instrumento en octubre de 2002, y antes de agosto de 2003, más del 63% en volumen de las operaciones se ha comprometido en pro del apoyo al sector privado. Sin embargo, este modelo debe confirmarse en un período más largo, ya que esta proporción de operaciones del sector privado depende de un número reducido de grandes operaciones. La experiencia última y reciente tiende a confirmar que constituye una tarea estimulante para el BEI, así como para otras IFI, centrar sus actividades en el mediterráneo en el desarrollo del sector privado.

La Comunidad apoya con energía las actividades del BEI en la región, especialmente a través de contribuciones importantes del presupuesto comunitario:

i./ provisión del fondo de garantía del presupuesto comunitario: por cada 1.000 millones de euros de préstamos garantizados del Banco-FEMIP se requiere una provisión de 58,5 millones de euros de la reserva para garantías;

ii./ bonificaciones de los tipos de interés para los proyectos de medio ambiente, con cargo al presupuesto de MEDA, con cantidades que varían considerablemente cada año (posiblemente una media de 30 millones de euros a largo plazo);

iii./ fondos de capital de riesgo del presupuesto comunitario (principalmente financiados por MEDA). La Comisión ha asignado 150 millones de euros en capital de riesgo durante el período del plan de empresa (2003-2006); según sus estatutos actuales [6], el Banco normalmente no puede destinar fondos de participación de sus recursos propios; los acuerdos actuales mediante el suministro de fondos de capital de riesgo del presupuesto comunitario, gestionados por el Banco, permiten compensar esta limitación estatutaria;

[6] El artículo 20 de los estatutos del BEI prohíbe al Banco realizar operaciones de capital de participación.

iv./ asistencia técnica; uno de los principales cambios en el contexto del establecimiento del FEMIP es que se han podido dedicar importantes recursos del MEDA a financiar la asistencia técnica. En junio de 2002, la Comisión asignó un paquete de 105 millones de euros al FEMIP para financiar operaciones de asistencia técnica durante el período 2003-2006. Este paquete supone un considerable aumento de los fondos dedicados a la asistencia técnica (3 millones de euros antes del FEMIP) a 25 millones de euros anuales con el FEMIP.

Este apoyo se ha concedido al Banco asumiendo que la mayoría de compromisos del BEI en la región iría dirigida al sector privado al fin de este período. El apoyo comunitario es sin embargo costoso y, para asegurar la viabilidad a largo plazo del instrumento, requerirá reiterados compromisos del presupuesto comunitario (véanse también a continuación los factores de coste).

Mayor desarrollo del FEMIP

Para aumentar el impacto del FEMIP en el desarrollo del sector privado y mantener por encima del 50 por ciento el porcentaje de financiación de ese sector, se prevé que puedan introducirse varias adaptaciones/innovaciones en el instrumento actual:

- un recurso cada vez mayor a entidades financieras locales para canalizar préstamos a las empresas locales, en especial las PYME, puede actuar como catalizador para adaptar la aportación financiera del sector financiero local a las necesidades de los empresarios locales, especialmente en microcréditos y capital de riesgo;

- exploración de la posibilidad de que el BEI adquiera recursos financieros en los mercados locales de capitales y preste a los beneficiarios locales en la divisa local. Esto evitaría riesgos de tipo de cambio para los prestatarios del sector privado, centrados en el mercado local y no tanto en el de exportación;

- nuevos productos financieros, especialmente garantías a las PYME con el apoyo de la experiencia y los conocimientos del Fondo europeo de inversiones; en la medida en que pueda modificarse el estatuto del BEI, en especial el apartado 2 del artículo 20, que excluye el capital de participación, el BEI podría también incrementar sus actividades de capital de riesgo aportando capital de sus fondos propios;

- aumentar el perfil de riesgo del banco aceptando garantías particulares de prestatarios y revisando los requisitos actuales de calificación de garantes, de conformidad con el apartado 3 del artículo 18; en la medida en que pueda modificarse el apartado 3 del artículo 18, con una revisión importante de las políticas financieras del Banco al aumentar su perfil de riesgo; simultáneamente, el Banco podría modular su política de valoración y provisión de préstamos del sector privado en función del mayor perfil de riesgo;

- aumentar el efecto palanca del Banco sobre otras fuentes de financiación limitando su aportación relativa de cada proyecto financiado y desarrollando préstamos sindicados.

En conjunto, las actividades del FEMIP con sus recursos propios se benefician de la capacidad del BEI para obtener fondos en el mercado en condiciones favorables, debido a la buena situación del Banco como acreedor. También se benefician de los bajos costes de funcionamiento del Banco que, con el apoyo de la garantía comunitaria, permiten al FEMIP ofrecer condiciones de préstamo favorables. Sin embargo, el actual estatuto del BEI y la cultura empresarial hacen que suponga un reto para el FEMIP desplazar sus operaciones y desempeñar una función de catalizador en el desarrollo del sector privado en el mediterráneo. Si se introducen algunas mejoras en el Instrumento, especialmente para implantar un comportamiento menos reacio al riesgo, el FEMIP podría con el tiempo aumentar su contribución al desarrollo del sector privado de la región.

3.2 Segunda opción: incorporación de parte o de la totalidad del FEMIP a una filial con participación mayoritaria del BEI

La segunda opción posible para reforzar la cooperación financiera euromediterránea y aplicar el énfasis de su apoyo al desarrollo del sector privado es el establecimiento de una filial con participación mayoritaria del BEI, incorporando parte o la totalidad de las operaciones del FEMIP. Se han estudiado varios argumentos, sobre todo en el contexto de la evaluación de impacto ampliada, sobre el método de esta incorporación en una filial.

Perfil de riesgo: el actual perfil conservador de riesgo del Banco que, según su estatuto, no puede destinar recursos propios y tiene que asegurar las garantías adecuadas para sus operaciones de préstamo, hace difícil que el FEMIP desplace sus operaciones al desarrollo del sector privado; esto sin embargo puede cambiar hasta cierto punto si la modificación de los estatutos recientemente aprobados por el Comité del BEI son aprobadas por la CIG y ratificadas.

Intensidad de recursos: el desarrollo del sector privado es un proceso que exige importantes recursos, especialmente en cuanto a personal, tal como demuestra la experiencia de otras IFI a las que se ha confiado un mandato del sector privado (el SFI y el BERD); un instrumento dedicado puede más fácilmente apartarse de las actuales normas de personal del BEI, aunque no hay absolutamente ningún impedimento para aumentar el personal en el FEMIP.

Cultura empresarial: a pesar de la gran proporción de préstamos al sector privado en sus operaciones en el interior de la UE, el Banco está aún altamente especializado en la financiación de infraestructuras públicas y con el tiempo ha desarrollado una cultura empresarial que refleja esta especialización; una filial facilitaría el cambio a una cultura bancaria más mercantil.

Asociación: el instrumento actual refleja el proceso de toma de decisiones y la gobernanza en operaciones del BEI dentro de la UE, lo que significa que los proyectos de préstamos mediterráneos del BEI son aprobados por el Consejo del Banco igual que cualquier otro proyecto, sin que los socios mediterráneos puedan manifestarse; no obstante, el Banco ha creado un órgano consultivo, el PDCC, que trata de las principales orientaciones del Instrumento y su plan de empresa. Una nueva filial se abriría a los socios mediterráneos, a los que se les ofrecería una participación en la nueva entidad. Esto aumentaría la propiedad/asociación del instrumento.

Interacción con reformas económicas locales. Una filial con un mayor número de personal dedicado a actividades bancarias del sector privado, aportando un tratamiento práctico de proyectos del sector privado, sería más activo al interactuar con las reformas económicas locales. Los representantes de los socios mediterráneos en el consejo de administración de la filial -siempre que estos últimos suscriban una participación en su capital- podrían también tener un papel importante en este sentido. Esta interacción dinámica podría facilitar la creación en la zona de un entorno legal y económico más favorable a la actividad empresarial. Además, ofrecería un incentivo para que los socios hagan un mejor uso de los demás instrumentos de la Asociación euromediterránea.

Compromiso y visión política a largo plazo. La incorporación del FEMIP como nueva institución sin duda representaría un compromiso político fuerte y daría una perspectiva y una viabilidad a largo plazo a la cooperación financiera euro-mediterránea enfocada hacia la financiación de la inversión. En vez de depender de compromisos presupuestarios anuales, el interés de la UE se afianzaría en forma de participación en el capital de la filial. También daría un alto grado de visibilidad a este compromiso político.

La Comisión ha examinado dos posibles subopciones sobre el posible establecimiento de una filial con participación mayoritaria del BEI.

Subopción 1: plena incorporación del FEMIP en una filial con participación mayoritaria.

Bajo esta primera variante de la opción filial, se incorporaría a la nueva filial la totalidad de la actual cartera del FEMIP, es decir, de alrededor de 10.000 millones de euros (operaciones aprobadas). Esto tendría varias ventajas:

- la filial se beneficiaría inmediatamente de un flujo de ingresos de las actuales operaciones que contribuiría a su viabilidad financiera;

- los equipos y el personal existentes podrían, en gran medida, constituir la base de la plantilla de la nueva institución y aportar su experiencia en operaciones en la región;

- la combinación de operaciones de los sectores público y privado en la misma entidad puede ser complementaria, pues hay varios proyectos que lindan entre uno y otro sector, como las operaciones de privatización, o asociaciones públicas-privadas como BOT -build-operate-transfer- proyectos de infraestructuras que podrían beneficiarse de este doble planteamiento bancario público-privado.

La nueva institución debería estar cubierta por un capital de base que reflejara su perfil de riesgo y posición financiera con una buena situación como acreedor. Si se amplía la garantía presupuestaria comunitaria a las operaciones de la nueva filial, por lo menos para riesgos políticos, su coeficiente operaciones-capital podría situarse en un nivel intermedio entre el coeficiente actual del BEI de 2,5:1 y el coeficiente usual de los bancos de desarrollo, es decir, 1:1.

Las contribuciones a la capitalización de una nueva filial dependerían de la estructura de su propiedad. Mientras que el BEI aportaría su cartera y suscribiría la totalidad o un amplio paquete de su participación mayoritaria con los activos incorporados, otros accionistas -los Estados miembros y la Comunidad Europea- tendrían que suscribir su participación desembolsada mediante pagos al contado. Los importes implicados (véanse a continuación los elementos del cálculo del coste) dependen del porcentaje relativo de las participaciones minoritarias y de la proporción de capital desembolsado. Si a los socios mediterráneos se les ofrece una participación en la nueva institución y suscriben una participación del capital, tendrán que contribuir también a su capitalización.

Subopción 2: incorporación solamente de los proyectos del sector privado del FEMIP a una filial con mayoría del BEI exclusivamente dedicada al sector privado.

Bajo esta variante de la opción de establecer una filial del BEI, solamente se incorporarían a la nueva institución las operaciones del Banco dedicadas al sector privado. El resto de las actividades del FEMIP en el mediterráneo -principalmente proyectos de infraestructuras públicas- permanecerían en el propio BEI. Esta opción es pues doble porque combina la continuidad de las actividades del BEI en el sector público en los socios mediterráneos con un mandato filial restringido al sector privado dentro del grupo del BEI. Pueden considerarse varios argumentos a favor de esta opción.

Se limitarían las necesidades de capitalización, incluso asumiendo un coeficiente 1:1, ya que el volumen de la cartera de operaciones incorporada sería mucho más bajo -puede que de 1.000 o 2.000 millones de euros a la espera de la delimitación de las operaciones del sector privado por incorporar. No habría ninguna necesidad de asegurar una nueva base de capital para la mayor parte de los actuales proyectos del banco -principalmente proyectos de infraestructuras públicas- y para la futura proporción de operaciones relacionadas con préstamos del sector público. Las contribuciones al capital de la Comunidad y de los Estados miembros serían pues más bajas que en el caso de una incorporación completa del FEMIP.

Se mantendría la gran eficiencia del BEI-FEMIP en cuanto a los préstamos públicos. Los préstamos públicos del BEI-FEMIP -es decir, la mayor parte de sus operaciones actuales, principalmente en el campo de las infraestructuras - han funcionado bien antes y ahora con los mandatos de préstamos exteriores y se consideran particularmente eficientes dada la experiencia reconocida del BEI en este campo y su alta relación coste-eficiencia. Esta eficiencia, junto con la garantía del presupuesto comunitario, se traduce en unos tipos de interés de préstamo bajos y confiere al BEI una actuación importante en el campo de la financiación de infraestructuras en el mediterráneo. Con esta opción doble FEMIP-sector público y filial-sector privado, no se arriesgaría este activo importante.

Políticas flexibles de perfil de riesgo y fijación de precios. El perfil de riesgo de la nueva filial se ajustaría a las necesidades de desarrollo del sector privado. La nueva filial adoptaría una política de fijación de precios conforme a sus costes y su perfil de riesgo. Una política de tipos de interés orientada hacia los tipos de mercado reducirían la posibilidad de distorsiones de precios y del posible efecto de exclusión sobre otras entidades de crédito.

Compatibilidad con los actuales sistemas comunitarios de garantía. La garantía del presupuesto comunitario en la mayor parte de los préstamos exteriores del Banco contribuye a mantener unos tipos de interés bajos, puesto que el BEI no incluye en sus cuentas contables el posible riesgo de incumplimiento por cuenta propias. Un estudio a medio plazo de los mandatos de préstamos exteriores del BEI para el período 2000-2007 se espera que tenga lugar en el Consejo al mismo tiempo que la actual revisión del FEMIP. Se espera que la Comisión proponga, para este estudio a medio plazo, la aprobación de una prórroga hasta enero de 2007 de los mandatos de préstamos exteriores garantizados por la Comunidad. Con la opción doble FEMIP-sector público y filial-sector privado no habría ninguna necesidad inmediata de interrumpir o modificar el régimen de garantía para las operaciones del sector público ni de modificar los tipos de interés de los préstamos del sector público. Los préstamos del sector privado de una nueva filial estarían de jure fuera de la actual cobertura de la garantía del presupuesto comunitario, que solamente se aplica a los mandatos en curso del Consejo, que se confían al BEI.

En conjunto, se espera que la incorporación del FEMIP en una filial mayoritaria del BEI, adecuada para cubrir las necesidades de desarrollo del sector privado, tenga un mayor grado de flexibilidad para abordar esas necesidades, incluso con la adopción de un perfil de riesgo menos adverso, más afín a las finanzas del sector privado. Debe esperarse pues que tenga una mayor incidencia en el desarrollo del sector privado en la región. La nueva institución tendría un alto grado de visión política. Un mayor grado de participación de los países socios en el capital y la gobernanza de la institución facilitaría también la interacción con las reformas económicas locales para promover un entorno más adecuado para la empresa. Los costes de la capitalización relacionados con las suscripciones de acciones minoritarias por la CE y los Estados miembros podrían compensarse en mayor o menor grado con ahorros del presupuesto comunitario. La incorporación del FEMIP en una filial podría: o abarcar toda la cartera actual del FEMIP, aportando así un considerable flujo de ingresos a la nueva filial, o ser solamente parcial, limitándose a operaciones del sector privado, por lo que inicialmente requeriría un capital de base más limitado y menores suscripciones de capital.

4. Elementos del cálculo de costes

Las dos opciones -desarrollar el FEMIP y la filial- tendrían una serie de implicaciones de carácter presupuestario. Las operaciones del FEMIP seguirían estando "nocionalmente" cubiertas por una parte del capital del BEI, del que un 5% es desembolsado (contribuciones presupuestarias de los Estados miembros). Por otra parte, el FEMIP resulta bastante costoso para el presupuesto comunitario (costes de cobertura, apoyo del presupuesto comunitario). Los Estados miembros tal vez puedan tener en cuenta los costes adicionales del desarrollo del FEMIP, sobre todo los relacionados con el establecimiento del fondo fiduciario de donantes que está estudiando ahora el Banco.

La incorporación del FEMIP en una filial tendría repercusiones presupuestarias. - costes directos de capitalización para los accionistas minoritarios, en particular la CE, los Estados miembros y tal vez los socios mediterráneos, que serían más elevados que los costes de capitalización "nocionales" del BEI. - posibles ahorros de costes de cobertura a cargo del presupuesto comunitario si se levanta total o parcialmente la garantía presupuestaria comunitaria; - posibles ahorros del presupuesto comunitario sobre la financiación de capital de riesgo; en la medida en que una filial no estaría restringida por las actuales limitaciones del estatuto del BEI; la filial podría comprometer capital de riesgo de sus recursos propios y no de los fondos del presupuesto comunitario.

La conclusión de esta comparación [7] es que, aunque todas las opciones tienen un coste, - mantener el FEMIP con sus características actuales principales requerirá un apoyo continuo, y posiblemente más alto, del presupuesto comunitario para garantizar sus operaciones, y financiar sus operaciones de capital de riesgo, asistencia técnica y subvenciones con intereses para proyectos de medio ambiente; - si se asume que la CE y los Estados miembros adquieren una participación significativa en una nueva filial, la plena incorporación del FEMIP en una filial podría resultar más costosa desde una perspectiva consolidada de la UE que mantener el Instrumento, pese a los varios ahorros posibles relacionados con la desprogramación del apoyo al capital de riesgo de MEDA o con la reducción o cancelación de la cobertura de los préstamos sobre los recursos propios del BEI. Visto desde una perspectiva más restringida del presupuesto comunitario, el impacto de una incorporación del FEMIP en una filial podría variar a largo plazo en función de algunos supuestos; - la incorporación parcial del FEMIP en una filial puede no ser en esencia más costosa desde una perspectiva consolidada de la UE que mantener y desarrollar el FEMIP -según algunos supuestos puede incluso ser más barata. Visto desde una perspectiva restringida del presupuesto comunitario, sería potencialmente más barato debido al ahorro antes mencionados del apoyo del presupuesto comunitario.

[7] Véase la evaluación de impacto ampliada, en particular la sección III.4.3.

Los gastos adicionales del presupuesto comunitario relacionados con la capitalización de una filial tendrían que ser compatibles con los estrechos márgenes presupuestarios de la actual Perspectiva financiera. A título ilustrativo, en caso de una incorporación plena del FEMIP ya en 2004, y asumiendo una cartera de operaciones a largo plazo de 25.000 millones de euros: - con un coeficiente de operaciones-capital de 2:1, una participación de la CE del 10% en la nueva entidad, y un 10% de capital desembolsado a lo largo de 10 años, el presupuesto comunitario tendría que contribuir con pagos anuales de 12,5 millones de euros en 2004, 2005 y 2006. - con un coeficiente de operaciones-capital de 1:1, una participación de la CE del 10% en la nueva entidad, y un 20% de capital desembolsado a lo largo de 10 años, el presupuesto comunitario tendría que contribuir con pagos anuales de 50 millones de euros en 2004, 2005 y 2006.

Estas cantidades pueden estar totalmente o en gran medida compensadas con los ahorros obtenidos de MEDA (apoyo de capital de riesgo desprogramado a partir de 2004; unos 122 millones en 2004-2006) y parecen compatibles con la Perspectiva financiera. La gama de posibilidades presentada en el cuadro siguiente es sin embargo más amplia, según los planteamientos que deben efectuarse sobre los principales parámetros (coeficiente operaciones-capital entre 1 y 2,5, participación de la CE entre el 5% y el 25%, desembolsado entre el 10% y el 25%). Tomando un desembolso de aportaciones de capital durante 10 años, supondría unos pagos presupuestarios anuales de entre 5 y 156 millones de euros en 2004, 2005 y 2006.

>REFERENCIA A UN GRÁFICO>

Una incorporación parcial del FEMIP (por ejemplo, con la alternativa antes mencionada de "exclusivamente para el sector privado") sería menos costosa y sería compatible con la Perspectiva financiera. A título ilustrativo, con una cartera de operaciones de 7.500 millones de euros, un coeficiente de operaciones-capital de 1:1, una participación de la CE del 10% en la nueva entidad, y un 20% de capital desembolsado a lo largo de 10 años, el presupuesto comunitario tendría que contribuir con pagos anuales de entre 7,5 y 15 millones de euros en 2004, 2005 y 2006. La gama completa de posibilidades, con un coeficiente de 1:1 y con los demás supuestos las contribuciones anuales estarían posiblemente entre 4 y 47 millones de euros ya en 2004, 2005 y 2006.

Toda decisión de la amplitud o de la reconsideración de la garantía del presupuesto comunitario con respecto a las operaciones de préstamo de la filial debería ser coherente con el estudio a medio plazo de los mandatos de préstamos exteriores del Banco, que deben ser examinados por el Consejo al mismo tiempo que el estudio del FEMIP.

5. Conclusión

Un sector privado generalmente débil y un entorno empresarial desfavorable en el mediterráneo impiden el crecimiento de la región. A menos que esta situación se invierta, los socios mediterráneos no podrán ofrecer el suficiente crecimiento y un futuro aceptable a su población y mano de obra en crecimiento. Con este diagnóstico se decidió en marzo de 2002 en Barcelona una reorientación dinámica de la cooperación financiera euromediterránea para abordar necesidades de financiación del sector privado, lo que propició la creación del FEMIP.

El establecimiento de un instrumento para catalizar la inversión y las reformas del sector privado en la región supone sin embargo un desafío para el BEI. El desarrollo acertado del Instrumento se basará en gran parte en el ámbito institucional global del BEI que desempeña un papel decisivo en la concepción de sus características principales. El FEMIP, al igual que las operaciones del Banco en general, se beneficia de un alto grado de eficiencia en cuanto al efecto palanca y a la relación coste-eficiencia que supone su pertenencia al BEI. El establecimiento de un instrumento más flexible con un estatuto distinto, más personal dedicado y una nueva cultura de empresa y gestión, incorporando el FEMIP a una filial con participación mayoritaria diseñada para cubrir las necesidades de financiación del sector privado, aumentaría la eficacia del instrumento, es decir, su capacidad para alcanzar los objetivos de su mandato en el sector privado, a un coste reducido.

La Comisión concluye por tanto que, si bien tanto el desarrollo del FEMIP como la creación de una filial con participación mayoritaria del BEI para las operaciones en el mediterráneo podría ser una contribución sustancial al desarrollo del sector privado en el mediterráneo, una filial dotada de los medios que corresponden a un mandato fuerte del sector privado tendría mayor impacto. Se espera que una filial tenga un mayor grado de flexibilidad para abordar las necesidades del sector privado, incluso con la adopción de un perfil de riesgo menos adverso, más afín a las finanzas del sector privado, con toda la gama de productos financieros avanzados disponibles dirigidos a la financiación del sector privado. Los costes de capitalización relacionados con las suscripciones de acciones minoritarias por la CE y los Estados miembros podrían compensarse en mayor o menor grado con ahorros del presupuesto comunitario.

Además, la incorporación del FEMIP en una filial aumentaría la propiedad y visibilidad del instrumento, aseguraría la viabilidad a largo plazo de la cooperación financiera euromediterránea y los adecuados acuerdos de gobernanza aportarían una interacción más fuerte de los socios mediterráneos para asegurar las reformas necesarias por su parte. A juicio de la Comisión, debe por tanto considerarse la opción preferible. No obstante, si el Consejo estima que por el momento no puede inclinarse por la opción de la filial, la Comisión recomendaría que en principio se mantuviera el FEMIP y se desarrollara, y debería acordarse que en una segunda fase se incorporaría en una filial con participación mayoritaria del BEI.

Dependiendo de las conclusiones del Consejo, la Comisión está dispuesta a elaborar la oportuna propuesta legislativa que permita la creación de una filial con participación mayoritaria del BEI, incorporando parte o la totalidad de las operaciones pendientes del FEMIP y confiándosele un mandato para el sector privado, con una participación comunitaria como accionista. En cualquier caso, esa propuesta de la Comisión seguiría siendo coherente con la actual Perspectiva financiera.

ANEXO: Documento de síntesis de la evaluación de impacto ampliada.

ANEXO

Evaluación de impacto ampliada de los servicios de la Comisión

Resumen [8]

[8] El texto completo del documento de trabajo de los servicios de la Comisión sobre la evaluación de impacto ampliada "Organización del apoyo al desarrollo del sector privado en el mediterráneo" se publica juntamente con la presente Comunicación.

i. En la última década, el crecimiento económico en los países socios mediterráneos ("el mediterráneo") ha sido insuficiente para absorber una mano de obra en aumento. La falta de desarrollo del sector privado se considera el factor clave que explica esta situación, que ha seguido deteriorándose en los últimos dos años. Promocionar el papel del sector privado en la región constituye pues un objetivo clave a medio y largo plazo. Ello requiere en primer lugar un entorno empresarial más favorable. En este sentido, una comparación entre las actuales necesidades de inversión y las características de la oferta de capital financiero en el mediterráneo revela una mala combinación entre aportación y necesidades de financiación, ya que la inversión financiera a largo plazo es difícil de movilizar. En particular, las PYME necesitan que se les proporcionen los productos financieros apropiados para apoyar sus necesidades de inversión.

ii. Para hacer frente a estas necesidades, en marzo de 2002 el Ecofin y el Consejo Europeo de Barcelona decidieron aumentar las actuales actividades del Banco Europeo de inversiones (BEI) en el mediterráneo mediante la creación de un Instrumento dentro del Banco. El desarrollo del sector privado se consideró una prioridad clave. El Banco actuó con rapidez estableciendo el Instrumento Euromediterráneo de Inversión y Cooperación (FEMIP). El FEMIP empezó sus operaciones el 1 de septiembre de 2002 y fue lanzado oficialmente en una reunión celebrada en Barcelona el 18 de octubre de 2002.

iii. El Ecofin y el Consejo Europeo consideraron sin embargo que la cuestión de si el instrumento debía incorporarse en una filial con participación mayoritaria del BEI debía tratarse al cabo de un año del lanzamiento del Instrumento. El estudio requerido por el Ecofin y el Consejo Europeo al año de su creación se ha programado posteriormente para el otoño de 2003.

iv. Con el fin de preparar el terreno para las directrices del estudio, la Comisión decidió realizar una Evaluación de impacto ampliada [9].

[9] Programa de trabajo de la Comisión de 2003, Ref. COM(2002) 0590, Anexo 2

Evaluaciones de impacto

Las evaluaciones de impacto sirven a la Comisión como herramienta para mejorar el proceso de desarrollo político y deben realizarse para todas las iniciativas importantes [10]. Las evaluaciones de impacto examinan las principales opciones con vistas a una decisión política que deba adoptarse y perfilan su posible impacto desde una perspectiva ex-ante. Identifican los posibles impactos positivos y negativos de las acciones políticas propuestas, permitiendo hacer valoraciones con fundamento y definir los compromisos para alcanzar determinados objetivos.

[10] Comunicación de la Comisión sobre la evaluación del impacto. 5.6.2002 COM(2002) 276.

Al inicio del proceso pueden elaborarse valoraciones preliminares. Las evaluaciones de impacto ampliadas -como en el caso que nos ocupa - deben prepararse antes de producirse las decisiones decisivas.

v./ Opciones. Se han considerado dos opciones políticas esquemáticas para la evaluación de impacto. A título de comparación, en la presente valoración se han formulado algunos supuestos para definir cada una de esas opciones. Este enfoque esquemático no debe entenderse que prejuzga su estructura definitiva. Otra posible opción es que el actual Instrumento permanezca como está sin reforzarlo, y se considera la linea de base o punto de partida de esas dos opciones.

vi. La primera opción se define como el desarrollo del recién establecido Instrumento (desarrollo del FEMIP, denominada "opción FEMIP" en el presente informe), con un mandato dedicado al desarrollo del sector privado. Ello requeriría la introducción de posibles ajustes en las políticas financieras del Banco y, en particular, en sus operaciones en el mediterráneo. Con esta opción, el FEMIP seguiría siendo un departamento del Banco, como ahora, a cargo del personal del BEI, tal vez con un aumento de plantilla. El FEMIP proseguiría pues sus operaciones y desarrollaría sus productos en la medida de lo posible bajo la égida del BEI, sobre todo de su estatuto y de su política general. El Instrumento seguiría operando principalmente bajo los mandatos de préstamo del Consejo, por el momento con la garantía del presupuesto comunitario, y con la contribución del presupuesto comunitario sobre todo en concepto de asistencia técnica a sus operaciones, operaciones de capital de riesgo y bonificaciones de intereses para proyectos de medio ambiente. Las operaciones seguirían estando centralizadas en Luxemburgo, con algunas oficinas regionales o nacionales.

vii. La segunda opción se define como la creación de una filial con participación mayoritaria del BEI ("filial"). Con esta opción, parte o la totalidad de la cartera de activos del Banco en el mediterráneo se incorporarían a la filial. La nueva filial tendría su propio personal, estatuto y política financiera, y se le confiaría, como al FEMIP, un mandato para el desarrollo del sector privado. Se incrementaría sustancialmente su plantilla para que pudiera llevar a cabo sus operaciones del sector privado, que exigen importantes recursos. La nueva filial ofrecería una amplia gama de productos financieros. Tendría un perfil próximo al de los bancos multilaterales de desarrollo, sobre todo una posición financiera y una capitalización que garantizara una buena situación como acreedor y una calificación AAA. Las operaciones estarían centralizadas en su sede social, asignando una función importante a sus oficinas locales nacionales. El planteamiento es que, aunque el Banco tendría una participación mayoritaria en la filial, su capital estaría abierto a los Estados miembros, la Comunidad Europea y posiblemente también a los socios mediterráneos. Su gobernanza reflejaría esta estructura de participación abierta.

viii. Para realizar la evaluación de las dos opciones se definieron varios criterios de impacto. Entre éstos figura la eficacia de las opciones para alcanzar objetivos políticos y su eficiencia en cuanto a movilización de recursos. El impacto en el desarrollo del sector privado ha sido una referencia clave en la evaluación de las opciones. Además, siguiendo las conclusiones del Consejo Europeo de Gotemburgo de 15-16 de junio de 2001, en el presente informe se han examinado criterios de impacto que abarcan una amplia perspectiva de desarrollo sostenible, en su dimensión económica, financiera, laboral y medioambiental.

ix. Consulta a los partícipes. Los servicios de la Comisión han mantenido estrechos contactos con los servicios del BEI en el transcurso del presente informe. Se ha consultado a los socios mediterráneos en tanto que principales partícipes del proceso. Aunque algunos de los representantes de estos últimos se interesaron por las características de cada opción y el tipo de elección que debía efectuarse, los que manifestaron su opinión reconocían que la creación de una filial permitiría una mayor participación y se percibiría como un compromiso político sólido y visible. En particular, algunos se interesaron por los costes de los productos que iba a ofrecer la filial y si sus condiciones serían similares a las condiciones que ofrece actualmente el FEMIP. Las federaciones empresariales consultadas reiteraron las necesidades financieras de las PYME [11] y abogaron por un refuerzo y diversificación de la financiación. Los servicios de la Comisión mantuvieron también contactos informales con el FEI (Fondo Europeo de Inversiones), el Banco mundial, la Corporación Financiera Internacional (CFI), el Banco Africano de Desarrollo (BAD) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD).

[11] Pequeñas y medianas empresas (PYME). Definición usual de la CE: empresas de menos de 500 empleados.

x. Eficacia. En cuanto a la eficacia -principalmente para alcanzar el principal objetivo de apoyo al desarrollo del sector privado -, el impacto previsto de las dos opciones no varía con los supuestos subyacentes. No obstante, es evidente que cada opción tiene un impacto distinto al abordar las necesidades de inversión del sector privado de la región y en su contribución al crecimiento. Se han evaluado también otros objetivos, a saber, la capacidad de apoyo al desarrollo del sector financiero local, abordar las necesidades de las PYME y financiar proyectos clave de infraestructuras transnacionales, así como asociaciones públicas-privadas.

xi. Como punto de partida, el FEMIP ha sido rápidamente operativo gracias a la firme dedicación de su personal. Se beneficia del entorno empresarial del BEI, de su logística, infraestructura y experiencia. Con la opción FEMIP, las operaciones del sector privado pueden incrementarse a partir de su modesto nivel actual, utilizando las entidades financieras locales para canalizar préstamos a las empresas locales, sobre todo a las PYME. Sin embargo, el desarrollo de la orientación hacia el sector privado con esta opción es un real, aunque no imposible, desafío dada la necesidad de adaptar algunas disposiciones estatutarias y prácticas del BEI para este fin en todo el Banco, a falta de un mandato similar para el sector privado en el resto de las operaciones del BEI.

xii. La opción filial podría ser más eficaz que la opción FEMIP en el cumplimiento del mandato de desarrollo del sector privado al adoptar un perfil menos reacio al riesgo que el BEI, desarrollando una capacidad institucional proactiva mediante un elevado nivel de recursos humanos dedicados a aspectos bancarios del sector privado, asegurando una mayor proximidad a los operadores locales, realizando políticas de precios de mercado para cubrir mayores riesgos y costes de funcionamiento más elevados, y ofreciendo productos financieros de última generación ajustados a las finanzas del sector privado, para las que la aportación local es hoy limitada.

xiii. Eficiencia. Como punto de partida, el actual FEMIP es, en su estado actual, muy eficiente en cuanto a costes y efecto palanca con respecto a las operaciones con recursos propios del Banco. Se beneficia de las condiciones de préstamo a bajo coste del BEI y de las sinergias con el resto de actividades y departamentos del Banco. Proporciona préstamos a bajo coste a los países socios y tiene un alto efecto palanca sobre otras fuentes de financiación del mercado para realizar sus operaciones. En términos de proporcionalidad de los medios empleados para realizar operaciones de préstamo, la opción FEMIP puede considerarse que aporta un mayor efecto palanca que una filial en lo que respecta a las operaciones con recursos propios. Esta comparación se ve perjudicada por el hecho de que, según los estatutos vigentes, la opción FEMIP se basaría en financiación externa para sus operaciones de capital de riesgo.

xiv. Con la opción filial, las operaciones deberían estar cubiertas por capital que reflejara el perfil de riesgo, por lo que -en función del perfil de riesgo aplicado- requerirían un coeficiente capital-operaciones más bajo, debiendo reducirse pues el actual coeficiente general del BEI de 2,5:1. El porcentaje de capital desembolsado, para asegurar la filial con un adecuado capital operativo, debería ser superior al actual nivel del BEI del 5%. La contrapartida sería la capacidad de desarrollar una oferta más amplia de productos financieros y realizar operaciones de capital de riesgo con independencia de la financiación externa.

xv. Asumiendo que la Comunidad y los Estados miembros tendrán una participación directa, tendrán que contribuir a su capital. La magnitud de este apoyo dependerá de la estructura de la filial, y estará compensado en mayor o menor medida por ahorros del presupuesto comunitario, ya que ya no estará supeditado, al menos en parte, al apoyo de capital de riesgo de MEDA [12] y a la provisión para préstamos del Fondo de garantía para préstamos externos.

[12] El programa MEDA, creado por el Reglamento (CE) 1488/96 del Consejo, es el principal instrumento financiero de la Unión Europea para la ejecución de la Asociación euromediterránea. El programa dispone de medidas de apoyo técnico y financiero para acompañar las reformas de las estructuras económicas y sociales de los socios mediterráneos.

xvi. Para los socios mediterráneos, las características más sólidas de la opción filial en comparación con la opción FEMIP repercutirían en unos tipos de interés más altos y en una posible contribución de capital si se les ofreciera una participación en la entidad. Estas posibles implicaciones en los costes son la contrapartida de una mayor participación en el instrumento y más ventajas por lo que respecta al desarrollo del sector privado.

xvii. La subsidiariedad seguirá estando más asegurada si se mantiene un instrumento comunitario -el FEMIP o una filial - que a través de una profusión de regímenes nacionales de financiación. La participación directa de la Comunidad en una filial puede financiarse ya dentro de la actual Perspectiva financiera, y contribuiría además a fortalecer la cooperación con otros instrumentos comunitarios como MEDA, y a asegurar la coherencia con los objetivos políticos de la Comunidad en el mediterráneo. Toda decisión de la amplitud o de la reconsideración de la garantía del presupuesto comunitario con respecto a las operaciones de préstamo de la filial debería ser coherente con el actual estudio a medio plazo de los mandatos de préstamos exteriores del Banco.

xviii. Desarrollo sostenible. Asumiendo que una filial adoptaría en líneas generales las actuales políticas de medio ambiente del BEI y proseguiría sus operaciones en este campo, se ha determinado que las opciones son neutrales en cuanto al impacto medioambiental. Aunque no ha sido posible definir un impacto cuantificado de las actuales operaciones del BEI sobre empleo en el mediterráneo, se estima que una filial será potencialmente más eficaz a largo plazo para contribuir a la creación de empleo, sobre todo por su mayor eficacia para estimular el desarrollo del sector privado. No obstante, la adaptación y desarrollo del FEMIP tendría también un impacto positivo.

xix. La asociación con socios mediterráneos que puedan acceder a operaciones del FEMIP está actualmente asegurada a través de su presencia en el órgano consultivo del FEMIP, el Comité del Diálogo Político y Coordinación (CDPC) Este órgano sólo tiene un papel consultivo y la gobernanza del FEMIP, al estar sujeta a las normas del BEI, no garantiza ninguna codecisión con los Estados miembros. La opción filial favorecería la participación si a los beneficiarios de sus operaciones se les ofreciera un paquete en la nueva entidad. Participarían así en su gobernanza como socios de pleno derecho.